La Coctelera


15 Mayo 2008

Disculpen las molestias. (Mercado editorial: FIN).

Algunos de mis porfiados lectores saben desde hace tiempo, incluso antes que yo, que iba a publicar Politeísmos —atención al pretérito: que nadie saque el confeti si no quiere tener que comérselo luego—. Esos lectores maravillosos me mandaron correos electrónicos asombrados y hasta un poco indignados. Les pedí por favor que cerraran la boca, porque yo no estaba enterado de nada y esto parecía de chiste, y así lo era. Descubrieron que iba a publicar —no pierdan de vista el tiempo del verbo— mediante las búsquedas de google: siguiendo la pista de mi nombre cayeron en la página de un diseñador editorial que tenía el catálogo en PDF a medio hacer y en abierto, sin contraseña ninguna. Estaba escondidito, ya que yo no lo vi en mis paseos egocéntricos dominicales para comprobar cómo iba la red de menciones a mi humilde persona, cuántos blogs habían desaparecido y cuántos me despreciaban y me borraban de sus favoritos, y lo mucho que me alejaba cada día de los 30.000 enlaces que alcanzamos en verano, debido principalmente a que estáis hasta la polla de los parones de la bitácora. He forzado vuestra paciencia hasta límites obscenos y lamentables. Como han forzado la mía.


Disculpen las molestias.


La cuestión es que la novela figuraba en el catálogo de las novedades para el segundo semestre de 2008, y sin haberme avisado. En la Editorial Misteriosa dieron por sentado que yo iba a tragar con todo lo que me pidieran y me incluyeron mucho antes de llamarme, y antes —por supuesto— de plantarme el contrato delante. Surrealista, pero cierto. Era un catálogo muy bonito, muy colorido y muy profesional. Aparecía mi obra junto a otras de singular trascendencia y valor literario indiscutible —apúntese: IRONÍA—. Lo descargué y lo guardé, porque colecciono curiosidades editoriales y me gusta enmarcarlas y colgarlas en mi pared, e hice bien, porque ya lo han quitado: para cambiarlo, tachar mi nombre y hacerle vudú, supongo. La caché de google aún se puede encontrar, dudo que por mucho tiempo y la verdad es que me da lo mismo. Regalaría un gallifante a todos los que localizaron el enlace si no fuera porque no estoy de humor.


Meses —¡meses!— después me llamaron y mostraron un contrato. Meses de angustia, de indecisión, de no saber nada; de cerrar la bitácora por no poder contar esto y no querer contar otra cosa; meses de morderme los nudillos, la mesa, el teclado, de masticar el móvil con los dientes hasta que me sangraban las encías, de refrescar la pantalla del correo cada tres minutos aguardando novedades; meses de tener que soportar que los colegas te pregunten “¿aún no te has suicidado?” con completa seriedad, de la que asusta; meses después, AHORA, me ponen un contrato delante.


Bien, pues no lo he firmado.


Quiero decir con esto que he tenido la publicación al alcance de la mano, la he rozado con las yemas de los dedos, y he dicho que no. Y lo he dicho yo. No ellos.


Ahora me voy a explicar, antes de que me asesinéis y con razón.


El contrato era abusivo, vergonzoso e irrisorio: uno de los mejores textos de humor que he leído nunca. No sólo en el aspecto económico, que me la pela y que también lo era, porque regalaba la obra, sin percibir ningún adelanto, y luego ya si eso me pagaban algo, me daban la propinilla y la limosna y las gracias pasado un año, si se había vendido bien. Si no, nada. Eso me daba bastante igual: no hago esto por dinero. No puse pero ninguno. Ahí no.


Donde surgían los peros fue en el aspecto profesional y personal: el contrato me afectaba a mí y afectaba a la obra, y no para bien. Empecemos el recuento. Diversión aseguraba: lo garantizo.


1. Hacía una cesión de derechos EXCLUSIVA y MUNDIAL, y universal no lo pusieron porque se les olvidó que en la MIR también leen, y mira que si se llevan el libro en un viaje espacial y no les pagan, fíjate tú que tragedia. Vale. Es de coña, pero aceptamos barco. Qué remedio.


2. Permitía por contrato que se despedazara el libro y que apareciera en [play reprise]: formato libro; rústica; tapa dura o cartoné; ediciones económicas o de bolsillo; Club del Libro; fascículos; ediciones especiales para quiosco; reproducción parcial, resumida o abreviada, tanto en forma de pre como de post publicaciones; reproducción impresa, tanto en forma parcial como total, en publicaciones periódicas, en forma resumida, abreviada o compendiada, o en cualquier otro tipo de operación promocional o especial; versión completa, condensada o abreviada, en antologías, libros escolares y otras ediciones especiales, sean o no promocionales; traducción a todas las lenguas extranjeras, a cuyo efecto el AUTOR le cede en exclusiva mundial el correspondiente derecho de traducción, quedando facultado el EDITOR para designar, a su elección, la persona o personas que han de realizar dicha traducción, y la remuneración que corresponda a la misma en la explotación de la OBRA traducida; derechos de reproducción, distribución y comunicación pública de la OBRA en versiones electrónicas (entendiendo por tales aquellas que incluyan todo o parte de la OBRA en forma sonora, visual o audiovisual, para su lectura junto con sonidos e imágenes, incluidas las versiones multimedia y las redes de comunicación), pudiendo reproducirla, almacenarla y distribuir copias de la misma en cualquier soporte electrónico, en su más amplio sentido (óptico, magnético, óptico-magnético o digital, tales como cassette, láser, disquete, Cd-Rom, Dvd-Rom, discos ópticos, disco duro, servidores, etc.), así como transmitirla de cualquier forma a través de Internet y otras redes informáticas y de telecomunicaciones (en línea o por satélite), permitiendo a terceros su reproducción, lectura y/o almacenamiento (“download”) en cualesquiera de los soportes citados anteriormente; el AUTOR acepta las variaciones que el EDITOR deba introducir en la OBRA a efectos de adaptarla a estas modalidades de explotación, así como todas las operaciones que formen parte integrante y esencial del proceso tecnológico de transmisión y distribución [stop reprise], y no pusieron que en puzzle de mil piezas y en los cartones de leche porque no se les ocurrió.


[Inciso: lo normal, lo decente, es contratar la obra en cesión EXCLUSIVA NACIONAL y sólo para RÚSTICA, que significa papel cutre-cubierta blandiblú. Si se vende bien e interesa, se hace un nuevo contrato en el que se valora en qué otro formato se podría sacar y se renegocia el porcentaje, que nunca —no os engañéis— supera el 10% del libro. A título informativo: si compráis una novela que vale 15 euritos con IVA, le restamos ese pico del 7% y nos quedamos en 13,95: de aquí, el autor percibe, en el mejor de los casos, un euro con tres céntimos noventa y cinco, que le da para un café, y no en todos los sitios. El resto se lo comen las editoriales y distribuidoras. Y me la trae floja, señores. Eso me parecía muy bien, aunque mi porcentaje hubiera sido AÚN MENOS. Lo que no me parecía tan bien es que hicieran con el texto lo que les saliera de la punta del capullo. Tanta puta edición en todos los colores y sabores y sin poder decir ni pío es desproporcionado y absurdo y un cachondeo y un atraco a mano armada.]


3. Se aseguraban de decir que cedía la obra para la venta en todos los formatos y canales existentes o que puedan existir en el futuro, por si acaso, oye, se les ha olvidado algún instrumento con el que sacarme la piel a tiras, pues incluyen hasta los futuribles e imaginarios: nada de sólo con fórceps, tenazas, potro y cilicio tradicionales: hasta el cuchillo de mantequilla y un coqueto sacacorchos por la oreja y lo que se invente en el mercado inquisitorial de aquí en adelante, por qué no.


4. Me negaban el derecho de opinión o de réplica y decisión o consenso sobre ningún aspecto de la obra (traducción, por ejemplo) y otorgaba libertad absoluta en cuestión de diseño y promoción para el editor: si me cascaban una cubierta con los osos amorosos para una novela oscurilla me tenía que parecer fetén.


Hasta aquí, cedí, porque quería que saliera la puta novela, quería librarme de ella y quería, sobre todo, que la leyerais. A partir de aquí, no. El contrato tenía un par de trampas, trampas mortales: omisiones nada inocentes y cláusulas muy peligrosas. Verbigracia:


5. No aparecía por ninguna parte eso tan bonito y oportuno de que “el AUTOR se reserva todos los derechos sobre la OBRA que no son de cesión en el presente contrato”.


Claro que no aparecía. PORQUE SE QUEDABAN CON TODOS LOS DERECHOS. Esto viene a significar que no vendo mi alma al diablo, sino que la regalo. Juguemos al cuento de la lechera y flipémonos, ya que eran ellos mismos los que se flipaban y legislativamente, que parece más “pro” pero resulta igual de idiota. Ejemplo: si a algún colgado se le hubiera ocurrido hacer una película, un cómic, un juego de rol, una línea de muñecos de acción, el kit completo de bricolaje politeísta, una caja de condones con estrías con la jeta del personaje del lobo en el látex o unas tarteras de Tu Dios Interior —artículo sobre la novela que todos esperamos impacientes— no hubiera tenido que hablar CONMIGO, sino con ELLOS, a los que, como veremos más adelante, les importaba muchísimo la obra y la respetaban en el alma y de corazón. Y al revés, lo mismo. Llega un cándido friqui y elabora una historia propia en la red acerca de algún personaje de gran trascendencia —qué sé yo, sobre el cartero que le lleva un paquete al protagonista en el capítulo IV, y nada de pensar guarradas, que es estrictamente heterosexual—, yo leo el fanfic y me pongo muy contento; lo lee el editor y lo mismo le mete un paquete al friqui —podéis pensar las guarradas que queráis en este contexto— por ir contra la propiedad intelectual, y yo me tengo que callar y aplaudir al son y con las orejas y apoyarle, porque los derechos NO SERÍAN MÍOS y, por contrato, [play reprise] el EDITOR queda facultado para iniciar y seguir cualquier acción, negociación o procedimiento judicial, extrajudicial o administrativo que estime necesario, teniendo control absoluto sobre el mismo, tanto en su planteamiento y resolución como en el nombramiento de los asesores, abogados o representantes que en dicha controversia intervengan. El AUTOR, desde este momento, acepta y asume las decisiones que el EDITOR adopte para la resolución de los conflictos planteados, incluyendo las transacciones judiciales o extrajudiciales que el EDITOR pudiera alcanzar con los terceros implicados. El AUTOR queda obligado a otorgar al EDITOR, o a la representación que éste designe, poderes notariales bastantes para llevar a efecto los aludidos procedimientos [stop reprise]. PERO AAAAAAH, QUE TIENE TRUCO: Los gastos, costes e indemnizaciones ocasionados por conflictos derivados serán asumidos íntegramente por el AUTOR. ¿No lo habéis entendido? Es fácil: blablablá, blablablá, blablablá, te doy por culo y la vaselina la pagas tú. Siendo puntillistas, aunque lógicamente no creo que me denunciaran —ya sería lo último—, el contrato me impediría A MÍ citar mi propia obra sin permiso del editor; es lo que tiene la cesión exclusiva. ¿Os parece fuerte? Pues tranquilos, que hay más. Sólo estamos empezando. La siguiente cláusula sí que es sangrante. Aún tengo el torniquete puesto, y la leí la semana pasada. Haceos a la idea.


6. “El AUTOR dará primera opción al EDITOR para las siguientes novelas que pudiera publicar en español”.


Toma ya. Vamos a traducirlo, que ya sabemos que los textos legales resultan tan legibles como las instrucciones en coreano de la cafetera. Esto significa que, de aquí en adelante y para el resto de mi vida, cada novela que escribiera, hasta las póstumas que deje dentro de un cajón después de estirar la pata, les pertenecerían, primero, a ellos. No, oigan, no. ¿Con el asco que les tengo les voy a estar viendo a ustedes la cara hasta que la diñe? ¿Me cierran la puerta a cualquier otro sitio y yo sólo sonrío? ¿Y si me apetece presentar una obra a algún concurso, me jodo y me aguanto PORQUE NO PUEDO, PORQUE SIEMPRE PIDEN QUE TENGAS LA OBRA SIN COMPROMISO EDITORIAL? Si me hacen un contrato indefinido van y me dan de alta en la seguridad social, no te jode. Esto, señores, es el circuito editorial, pero con descaro y desfachatez como no había visto en ningún sitio. Sé —porque he leído otros contratos— que se pide prioridad para el siguiente texto. Muy bien. Para UNO. Si has acabado con tu editor como el rosario de la aurora, te la ha metido por el culo pero bien y te la ha sacado por la boca y te quieres ir a otro lado, vas y le llevas un libro de Cocinar con batidora, Los potajes de mis tías o Los Mejores Bares Góticos Madrileños y a otra cosa mariposa. Pero lasss siguientesss novelasss NO. Todas, no. A tomar el pelo a su padre. Aparte —e informo de esto para los escritores noveles, inocentes y felices— la cláusula famosilla va contra la Ley de Propiedad Intelectual y hasta contra el Código Civil: LPI 43.3 y 59, CC 1271. Que se aprovechan de que los “artistas”, claro, somos gilipollas, alternativos, excéntricos, majaderos, vivimos en nuestro mundo de piruletas de fresa y somos incapaces de leernos algo que no tenga metáforas, árido, duro, gris y triste, como es una ley que, cojones, nos afecta a NOSOTROS, y está hecha para NOSOTROS. Pues a pesar de toda mi artisticidad, me la leí, me la empollé, consulté con un abogado, le mostré el contrato, le entró la risa floja y me dijo que era el contrato más “yo, yo, yo, primero yo, después yo, y siempre yo” de editor que había leído nunca. Consulté con otro abogado especialista en LPI, me dijo qué cambios habría que introducir y me recomendó que, si no quería tragar, fuera pensando en otro sitio o autoedición porque la sartén por el mango la tenían ellos y yo carecía de capacidad de negociación, y si no estábamos hablando de Planeta —que no es el caso— no me convenía una mierda joderme de por vida por una tirada ridícula. Lo floté en colores diversos y variedad de matices y empecé a replantearme cositas, la verdad.


Sigamos, que aún queda lo mejor. La omisión menos inocente de todas. Lo más doloroso. Lo más triste. Faltaba ESTO:


7. El EDITOR se obliga a reproducir la obra en la forma convenida, sin introducir ninguna modificación que el AUTOR no haya consentido.


Claro, como es evidente, para qué van a ponerlo, ¿no? Tú publicas tu texto, no el del vecino. Es obvio, ¿a que sí? Se supone que si quieren publicarlo es porque les gusta y quieren que salga tal y como es.


Ya.


Pues si creíais que cuando agarráis un libro leéis lo que el autor quiso que leyerais, estáis muy equivocados, hijos míos. De verdad. No hay Reyes Magos. Son los padres. Siento quitaros la ilusión, pero hemos crecido. Este año me he vuelto muy, pero que muy viejo. Me lo han arrebatado todo. TODO. La ilusión es para los novatos. Ya no lo soy. Y quiero que hoy vosotros aprendáis algo sobre el mercado del libro, y que lo aprendáis conmigo.


Hay una cosa que se llama crisis del papel, que de tanto deforestar la Amazonía así nos luce: no nos quedan árboles y el folio está carísimo. En parte gracias al mercado del libro. Un editor cuenta lo que va a vender. Pongamos que piensa que van a comprarle tres mil ejemplares. ¿Imprime tres mil? Sería lo adecuado, ¿no?


Qué va.


Imprime casi EL DOBLE. Siempre. Primero, porque le sale más barato. Y segundo, porque en las librerías ocupará más espacio. Habrá una columna con más libritos, los virtuales compradores los verán más, ergo los comprarán más. La mitad de la tirada va a la basura. Directamente. Se envía para que esté en las tiendas. Las tiendas devuelven la mitad. El editor la destruye: la convierte en saldos, la vende al precio de pasta de papel en el mejor de los casos. En el peor, la quema. Hay incineradoras junto a las grandes editoriales, por si no lo sabíais. No se recicla ni se dona a bibliotecas. Se QUEMA. ¿Por qué? Porque CUESTA MÁS PELAS pagar el transporte a otro sitio. Así que ya vale de lloriquear conque el papel está muy caro, pero va a la puta papelera la mitad de la tirada y además hay que sacar libros con papel de ochenta gramos y cubierta gruesa, que si no la editorial baja de categoría, ¡corramos a comprárnoslos! ¿Qué más da lo que esté escrito dentro?


Así que por un lado tenemos la crisis del papel. Y por otro tenemos una cosa que se llama beneficios. El libro tiene que salir rentable, sobre todo si eres autor novel. Si eres Ken Follet o Ruiz Zafón, pues cuanto más gordo sea el tostón mejor, que es más caro y queda mejor envuelto en papel de regalo, que así parece que te has gastado algo y es aparente para los cumpleaños. Si no es el caso, asúmelo: CORTARÁN TU OBRA. Y por cualquier lado, que no importa: no tiene nada que ver con criterios literarios. No es que tu libro sea un peñazo y le sobren kilos de paja y viene el editor al rescate a corregirlo envuelto en su capa y sus mallas de colores. No. Es que sale demasiado caro. Y así te lo dicen. “Es una pena cortar una novela con una estructura tan redonda, pero es demasiado larga; se saldría del presupuesto”. Ah, muy bien. Total, es un libro. ¿Quién va a notarlo? Me soltaron, literal, “que les había llegado una novela de mil y pico páginas, la habían dejado en quinientas y había quedado muy bien”. Ajá. Como sabía de qué libro me estaban hablando —una especie de Tom Clancy de tercera regional— me entró la risa. Claro que quedó muy bien. La novela era una mierda: la cortas a la mitad, pues se queda en media mierda. Sin duda, ha mejorado notablemente. Y el autor, entre tanto, tan contento, porque van a poner su nombre en gordo en carteles y va a firmar libritos y a posar para la foto. ¿A quién le importa la obra? Al autor, no. Al editor, menos.


Así que cuando el editor me dijo: “Has escrito un pedazo de novela”; yo me limité a chillar: “¡No! ¡No he escrito un pedazo! ¡He escrito una novela entera! ¡Y no voy a partirla por la mitad!”.


Señores.


Las editoriales no venden libros: venden PESCADO. Le quitas la cabeza y la raspa y te lo comes igual. Y todo el mundo TRAGA. Traga porque publicar, ooooh, publicar, con lo difícil que es, es un privilegio, si es que los editores son todos unos filántropos, sólo quieren hacer felices a los autores, el mal necesario del mundo de la edición, llenos de ínfulas, que se creen ¡hasta importantes! ¡Que consideran que lo que han escrito tiene algún interés de por sí! No, claro que no. A tragar, que nos hacen un favor cuando se lucran a nuestra costa; y total, ya podremos exigir cuando seamos famosos. Ahora, tragamos. Hasta el fondo. Porque todo el mundo lo hace.


¿Y si no quieres ser famoso, ni ahora ni nunca? ¿Y si simplemente quieres que se lea TU LIBRO, no otro?


Pues te cuadras. Dices que te da igual lo que haya detrás de la puerta. Que sí, que tú quieres pasar por la puerta. Pero llevas a tu hijo en brazos, y si para entrar le tienes que cortar una pierna y un brazo, pues te quedas fuera y aquí paz y después gloria. Y te dicen que bueno, que ya se verá, que según cómo salga la maqueta, que el tamaño de la letra, que tal y pascual, que sí, que lo mismo entra, apretando bien hasta que no se distinga la a de la d. Y luego ves que en el contrato, de respetar la integridad de la obra, nones. En contrato lo que pone es que “El AUTOR hará entrega del original de la OBRA en junio de 2008, que consta de 120 folios, en hojas DIN A4 y en disquete u otro soporte electrónico para PC compatible, mecanografiado a dos espacios, totalmente terminado y en condiciones para que el EDITOR inicie las labores de edición”. ¿CIENTO VEINTE? ¿CIENTO VEINTE? ¡TRESCIENTAS TRECE en word! Pero claro, trescientas páginas se quedan en quinientas con la maquetación. Y ciento veinte, en menos de doscientas. Un libro perfecto: de autor desconocido, pero canijo y baratito. Si no se vende y se lo comen, pierden calderilla. Nadie arriesga.


La última: ya acabamos (aunque hay más, muchas más).


8. El AUTOR autoriza al EDITOR a la utilización de su nombre e imagen en cualquier medio con fines publicitarios, y se compromete a participar activamente en la presentación y promoción de la OBRA.


Parece normal, ¿no?


Bien, pues no lo es. Al menos para mí. Y me quedó bien clarito en la entrevista personal. Ya sabemos que la labor de un editor —no lo olvidemos, el ENEMIGO— es destruir por completo la ilusión de un escritor novel por publicar y que le lean, y someterle a todo tipo de procesos humillantes y vejatorios para socavar todo lo que haya en él de original y distinto, hacerle pasar por el aro y convertirlo en un pelele, porque oye, el mercado es así. Te plantan un tablero sobre la mesa y te dicen: esto es el parchís, juegas o no juegas, pero hay unas reglas. Pues no juego. No puedo cambiar el mundo, pero puedo no meterlo en mi casa. Sabéis MUY BIEN que abomino del escritor estrella, que me parece ridículo, que me da lástima y vergüenza que un autor salga por la tele y responda a las preguntas gilipollescas que le hace un periodista al que se la fuma la obra, que considero que la cultura es OTRA COSA, que escribir es una tarea SOLITARIA, que la luz de los focos es para los futbolistas y las estrellas de cine, que la labor de un escritor es, FÍJATE QUÉ RARO, ESCRIBIR, NO HACER EL MOÑAS Y EL SUBNORMAL EN LOS MEDIOS, y que qué coño, de qué números estamos hablando, que no es lógico que te hablen de televisión —OS LO JURO— para una tirada de 1500 ejemplares —que, tras tantas vueltas y revueltas, eso iban a vender, mil quinientos libros, su puta madre—, venga ya, a la tele, que no se lo creen ni ellos, con lo que cuesta un minuto en pantalla, ¿en qué puto planeta viven? ¿Adónde me iban a llevar? ¿Al canal 7, después de las videntes y antes del porno? Y a la radio, me dijeron. Sí, sí. A la COPE, de paso, con Federico Jiménez Losantos —vade retro, Satanás—. Y a la tele con Dragó a colocarle las gafas en su sitio de un patadón, sin duda: pero habrá que moverle el programa para que sea antes de la teletienda: máxima audiencia de fijo. Bueno, ya que estamos de coña completa y estáis hasta los cojones de leer este post sin pausas ni apenas imágenes que lo hagan más ameno, veamos un vídeo con el único entrevistador a cuyas preguntas yo respondería muy gustoso:




¿Fin del alivio cómico? Qué va. EN SERIO ME HABLARON DE TELEVISIÓN. Y me entró la carcajada. Sin poder evitarlo. Y así se lo solté. Les dije que me parecía ridículo y no pensaba hacer el anormal ni servir de perrito circense. Que nadie me iba a querer hacer una puta entrevista porque no soy nadie y a mí tampoco me apetecía hacerlas, así que las dos partes estaríamos en consenso completo. Que si alguien quería saber algo de mí que se leyera la puta bitácora. Que vale, lo entiendo, la gente no lee, qué pena. Pues prensa escrita, lo que les saliera de la punta del cimbel, y mejor que las entrevistas —las MILES que me iban a pedir— fueran por email, que puedes estar en gayumbos en tu casa y no pasas el mal trago de aguantar capulladas en vivo y en directo: pero televisión, NI DE COÑA. Y radio es que es una chorrada. ¿Quién cojones oye la radio y se compra un libro porque lo nombren ahí? ¿La gente entre los quince y los treinta años lo hace? ¿El target de la novela? Todos, todos se escuchan las tertulias, claro que sí. En masa. Y luego las comentan en el recreo.


Pues que nada, que tenía que figurar. Que se precisaba un autor que hicera el imbécil, que tuviera "contacto con los lectores". Les sales con que tienes más contacto que NADIE con tus lectores, que los conoces a cada uno de ellos —a los que han querido salir a la luz—, que te sabes sus nicks, te lees sus páginas, que les contestas a cada cosa que te dicen, que les quieres, coño, que los aprecias, que te preocupas por ellos, que te tortura que estén esperando la obra y que sigan ahí, al pie del cañón algunos, aunque sean dos o tres: que el resto volvería si se publicara.


No les vale. Tienes que garantizar que vas a hacer el gilipollas: si no es ahora, algún día. Ya que te contratan de por vida, pues te venden, sí, y te rentabilizan. "Queremos un autor que figure". Pues búscalo en las cajas de los cereales, que a veces vienen con autor necesitado de foco de regalo, mira tú. Yo sólo escribo. Y punto.


Supongo que el problema es que esta gente no sabe en qué mundo vive. Internet no es el futuro: ES EL PRESENTE. Y se lo dije. Les dije: "El mercado editorial es la cosa más surrealista que existe: vendéis una novela a personas que NO LA QUIEREN, que NO LA CONOCEN, y tenéis que convencerlas de que la compren. Yo tengo a gente QUE LA QUIERE. Cubro la mitad de una tirada de mil quinientos ejemplares. Los tengo contados. Tengo sus correos electrónicos, hostia. NO PIDO MÁS. Pero no voy a bailar al son de la flauta para conseguirla".


El editor se sintió ofendido y molesto cuando me carcajeé de las apariciones en los medios que me ofrecía. [Nota mental: nunca insultar la editorial en presencia del editor.] Creyó que despreciaba su maravillosa tirada de mil quinientos ejemplares, que la consideraba una miseria. Me empezó a decir que era la tirada habitual y que ellos mimaban a sus autores, los llevaban de firmas, de entrevistas, de putas, de tertulias, de sesiones fotográficas y de excursión con bocata de nocilla y colacao incluidos. Pues me parece muy bien para el que le maraville sentirse muy importante y el ónfalo del mundo —más literario que ombligo, dónde vamos a parar— en un país en que leen cuatro gatos, y de esos cuatro, tres leen basura, la última novedad y el bestseller que sale por la tele, claro, y por eso es mejor. Al que le guste, perfecto. A mí, no. Y me hacen gracia los figuras que aparecen en la caja tonta diciendo que odian la promoción. NO LA HAGÁIS, SUBNORMALES. ¿Os pusieron una pistola en la boca para firmar el contrato? Cuánta hipocresía, joder.


Yo estuve una vez en la presentación del libro de un colega, lo admito. Y me pareció un circo, eso sí, con copa y canapés, qué bien, qué elegante, qué cultural. Ahí estaban el autor, el subeditor, tres mindundis más de la editorial, la familia, los amigos y la prensa regional. Hubo muchos aplausos; un huevo de ellos. Mucho discursito vacío de contenido. El texto brilló por su ausencia, aunque estaba sobre la mesa. Pero claro, también estaban los canapés, harto más importantes. Y todo el mundo andaba demasiado ocupado con la foto —y los canapés, nunca olvidarlos—. Sentí vergüenza ajena. Vi aquello como un paripé horrendo y desagradable que giraba en torno al ego desmedido del muchacho, centro de atención y Astro Rey con planetas que orbitan alrededor, que hasta exigió y pidió la presentación, que no se la hacían a todos. Del libro, no se acordaba nadie. Claro, es que nadie se lo había leído: ni siquiera el editor, que para eso es editor y delega en los becarios. Estuve ahí, y me dije: "Yo, nunca. Esto, nunca". Me pareció algo semejante a hacer la primera comunión: mira qué mono va el niño de marinerito, qué regalitos más cucos le dan, qué comida más opípara nos metemos entre pecho y espalda y tú junta las manitas y sube los ojitos y mira al cielo para parecer un angelote tocado de la gracia divina cuando llega la cámara, que luego hay que enseñarles la foto a los vecinos y a las mamás de tus amiguitos y tienes que salir guapete y santurrón, aunque seas un pedazo de hijo de la gran puta que diez minutos antes de entrar en la iglesia le has sacudido tres hostias al de al lado por respirar en tu dirección. ¿A alguien le interesa ahí que el mocoso se haya zampado por primera vez a su divinidad y sin cuchillo y tenedor? Pues no le interesa ni al cura. Y sólo era un símil, que no soy cristiano y me la fuma que los niños cometan o no canibalismo ritual.


Mirad: puede que no lo entendáis. De pronto vi la montaña de mierda. La vi delante de mis ojos. Y ahí estaban todos, con cucharillas de café. Cogían un pedacito de mierda, y la tragaban. Y decían: "Mmmmmmmmm, qué buena". La masticaban, la chupaban, se la metían en la boca, se lamían los labios, pasaban la punta de la lengua por el cubierto hasta el mango entre expresiones de grandísimo placer y disfrute. Y luego me ofrecían: "¿No quieres un poco? ¡Está muy rica!". Yo los miraba con asco, pero insistían, y venga a mascar la mierda caliente y perfumada con las muelas, a pasear los terrones contra el paladar, a deshacer los pedazos de mierda humeante con la saliva, a trocearla con los dientes, a sorber el caldito marrón del fondo de la cucharilla. "¡Qué delicia! ¡Qué maravilla! ¡Ven, te invitamos!", decían. "¡Todo el mundo quiere comerla! ¿No ves la cola que tienes detrás?". Yo dudaba, claro. Todos los demás no podían estar equivocados. Tenía que ser yo el que estuviera loco y no apreciara su sabor. "¡Come, come! ¡Te invitamos! Y te invitamos a comer a ti, no a ellos. ¿Cómo no vas a quererla? ¡Todos se matan por conseguir comerla!".


Firmar ese contrato era entrar en el circuito con sus reglas Y PARA SIEMPRE.
Firmar ese contrato era publicar una obra —no la mía, claro, tendría sus cambios y cortes—con una cubierta con un lobo aullando contra una puesta de sol y un subtítulo absurdo —se empeñaron en que había que meterle subtítulo, y no les gustó ninguno de los que yo les ofrecí: "Politeísmos: esto no es un manual de historia de las religiones"; "Politeísmos: introduzca aquí su flipada"; "Politeísmos: el editor se empeñó en añadir un subtítulo idiota para asemejar este libro a la narrativa de gasolinera de ínfima calidad del estilo de 'Laura y Juanito: novela romántica'" así que escogieron, dentro del amplio abanico que les mostré, una vieja idea para una serie de posts que no me desagradaba del todo "Politeísmos: Bestiario urbano", aunque les profeso gran antipatía a esas dos palabras ahora mismo—. Firmar ese contrato era comprometerme a publicar con ellos el resto de mi vida, salvo que pujara por mí una editorial más grande y me comprara como carnaza para servirle de esclavo a un nuevo amo. Firmar ese contrato era formar parte del sistema: comenzar a publicar un libro cada dos años porque te lo pide el editor, aunque te salga una chufa; ir a los medios a hacer el ridículo y a hablar de que no puedes escribir si no utilizas una pluma de ganso y te metes una flor por el culo. Firmar ese contrato era mi sentencia de muerte. Era escupir contra todo lo que pienso y pisotearlo. Y he estado a punto de hacerlo.


Pero no lo hice.


Así que les dije los cambios que quería introducir. No se me rieron en la cara: lo flotaron de que no corriera a firmar sin leerlo, la verdad. Yo no soy nadie: quién me creo para ir con exigencias.


—Pues me voy —dije, al ver que no aceptaban mis cambios. Y me levanté y me marché.


Hubo un profundísimo silencio.


—¿Nadie va a detenerme? ¡He dicho que me voy! —repetí.


Ni caso. Muy bien, adiós, que te vaya bien.


—¡Me estoy yendo! —grité, abriendo la puerta.


Nada. Cerré entonces. Claro, volví a abrir.


—Me he ido, ¿eh? —dije, para asegurarme de que me habían oído.


Y según salía de la editorial, vociferaba, por si acaso:


—¡Aún estoy en el rellano! ¡Podéis detenerme! ¡Estáis a tiempo!


Vale, no pasó así, lo admito. Yo largué todo lo que tenía que largar y se quedaron en shock. Me dijeron que me lo pensara. Dije que no era yo quien se lo tenía que pensar, sino ellos. Me llamaron ayer por teléfono y me dijeron que no aceptaban mis condiciones. Sin más.


Fin de la historia.


Puede que no lo comprendáis. Muchos no lo haréis. Tanto llorar con que necesito publicar durante dos años, sí. Pues ya no. Ahora sé lo que es. Ya no me hace falta una palmadita en la espalda y una tocada de ego que me diga: "Tu texto vale. Es publicable. No tienes que irte a la autoedición porque no sirva ni para limpiarse el culo y si no te lo pagas tú no lo coge nadie". No. Ya no lo necesito. Podría publicar. Elijo no hacerlo. Así, no. Me niego. Hay una cosa que se llama dignidad. Otra que se llama principios. Tardaré mucho, lo admito, en volver a poder entrar en una librería. En ver los montones brillantes de novedades de otra forma que basura colorida. En sentir que los autores que están ahí son algo más que alfombras para que el editor de turno se limpie los pies.




Es el momento de citar una cita que cita a Manguel, por sobrecargar aún más este artículo interminable:



1) La tijera del editor es un producto del carácter mercantil del mundo en el que nos vemos inmersos y su cometido tiene como misión crear productos "vendibles", 2) el mal editor se contenta —otra vez— con transformar el texto para censurar la riqueza y la ambigüedad que son los auténticos logros de la literatura y 3) un buen editor es un lector competente que, aun así, sigue sin saber que en el fondo es un don nadie.


No digo que Politeísmos sea un "auténtico logro de la literatura". Ni falta que le hace. Digo el mercado es así, y yo no soy así. Punto.


Ahora, cada vez que entréis en la Casa del Libro, en la Fnac, el Corte Inglés, a comprar un libro, tened en cuenta que:


a) El editor ha pagado a la distribuidora para que el libro esté en esa mesa y no oculto en un montón.


b) La mitad de los ejemplares que hay en esa pila van a ser incinerados.


c) Existen diferencias notables entre el texto original y el que tenéis en la mano.


d) El hecho de que lo tengáis en la mano indica que al autor se la peló que hubiera diferencias, y por tanto el texto, y el autor ya de paso, son despreciables.


e) El autor tiene que hacer el pino puente para que le hagan caso y le mantengan en esa posición.


Si después de saber esto, no soltáis el libro como si os hubiera quemado y corréis luego a lavaros las manos, os admiro. Si lo compráis, os admiro.


Porque yo no puedo. Y tardaré en poder.


“Con dos cojones. Te has mantenido en tu sitio y no has tragado, aunque era lo que más deseabas en el mundo”, me ha dicho mi hermana. “Estoy muy orgullosa de ti”.


¿Sabéis qué? Que con eso me basta.


[Y una mierda me basta. ¿Quién sale perdiendo? YO.]


Sólo puedo citar un párrafo de Politeísmos, sinceramente. Han conseguido que odie mi propio libro, que odie el acto mismo de escribir, pero aún considero que tiene ideas válidas. Como ésta:



Las cosas son simplísimas. La vida te maneja o la manejas tú. Yo todo lo divido en términos de domesticación. Te tiran la pelota y la recoges o le arrancas la mano al que la lanzó.


Llevo un año entero dedicándome a jugar con la pelota. Sin escribir. Preocupándome por cosas que no me deberían haber preocupado. Hoy en día, no. Hay otros sistemas. Internet es una bendición divina: lo que ha pasado con las discográficas, que se dedican a gimotear por sus pérdidas y a comerse los mocos, pasará con las editoriales algún día. Tal vez yo no lo vea: quiero creer que sí.


No os preocupéis: vais a leer la novela. Si queréis. Y antes de la fecha en la que hubiera salido en la editorial (octubre). Nos vamos a Lulú, señores. Disculpen las molestias: hace dos años que podríamos haberlo hecho. Y nos vamos a Lulú sin percibir un duro, que vais a pagar sólo la imprenta: paso de beneficios. Quiero que os salga lo más barato posible. Podréis hacer la cuenta. Os regalo el libro. No quiero ganancias. No lo cuelgo en PDF porque leer en pantalla es mortal. Lo podréis leer en papel, tranquilamente. Venderé cuatro y lo sé. Pues vale. Me la suda. Si no lo leéis, será porque no os dé la gana comprarlo por internet, que ya sé que da miedo, nos roban los números de las tarjetas y se comen a los niños malos, sí. Y el baileys con cocacola se convierte en cemento. Ya vale de leyendas urbanas.


Y una vez que lo hayáis leído y yo me quede tranquilo, podré volver a escribir. Que es lo único que me interesa. Escribir, y que se me lea. Porque no tengo ninguna intención de vivir de esto.


He chillado muchas veces que quería ser profesional.


Pues ya no quiero. Porque la ilusión es para los novatos, y no pienso permitir que me la arranquen. Ya me han destrozado bastante. Quiero ESCRIBIR. Ni más, ni menos. Así que me declaro, con la cabeza bien alta, DILETANTE. No profesional. Nunca. Porque no me da la real gana.


Hubiera preferido reabrir la bitácora de otra forma. Diciendo que lo tendríais en las tiendas en octubre. De verdad lo hubiera preferido, pero no podía firmar ese contrato. Os he contado menos de la mitad: son diecinueve cláusulas, todas igual de lógicas y adecuadas. NO PODÍA. Y lo he visto tan cerca, joder, tan cerca... Después de un año, permitir que todo acabe así, dios mío... Disculpadme que chape por hoy, porque, a pesar de todo lo que he dicho...


Creo que voy a llorar.



Desde el faro,


Al.


Álvaro Naira © 2008

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84 comentarios · Escribe aquí tu comentario

el irlandés

el irlandés dijo

Joder, aún estoy decidiendo si es usted el último adalid defensor de las nobles causas y las serviles damas (digno del más grande de los elogios), o un gilipollas como la copa de un pino viviendo en los mundos de yupi y de los osos amorosos.

Cuando lo decida intento comentar algo coherente.

20 Mayo 2008 | 09:16 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Me temo que sólo soy una persona con una novela de 313 páginas en cuyo contrato de cesión ponía que tenía 120. ¿Me lo comí en el post? Pues aquí queda dicho. Y que no quería trabajar para los restos con esa editorial en particular ni salir en la tele ni renunciar a todos sus derechos. Y que está hasta la polla de este libro y lleva tres años sin escribir ficción.

Y que se va a librar de la novela para en un futuro escribir una novela más breve y tal vez volver a moverla. En editoriales que no sean ésta.

No es tan extraño, realmente. ¿Alguien se cree que Luis Landero escribió por primera vez una novela con cuarenta tacos? Tal vez lo más estúpido sea sacarla en lulú. Y no, es lo mismo que si les doy unas cuantas fotocopias con su canutillo a los colegas, pero con mayor calidad.

Salud.

Y Sol, tranquila: entra de sobra en un tamaño lógico y normal.

20 Mayo 2008 | 11:15 AM

María

María dijo

Bueno la que he liado, como sois muchos para contestaros individualmente os digo:
- perdón por las faltas de ortografia soy muy nerviosa.
- buscar lo que es un Contrato de adhesion , y, vereis que todo el dia estamos consintiendo a dichos contratos.-.
- los contratos mo hay que consentir por escrito sino que pueden ser verbales.
- leeros el contrato del telefono, es adhesion en estado puro.
-Alvaro perdona por llamarte cobarde y niñato mal criado, mea culpa.
ALVARO LLAMA A LA PUTA EDITORIAL ES UNA OPORTUNIDAD UNICA, LA VIDA CAMBIA A RITMOS ACELERANTES,Y DESDE DENTRO DESPUES CUANDO TE DESTROZENUNA O DOS NOVELAS MANDARAS TU, Y TE PODRE LLEER EN PAPEL, POR FAVOR SE VALIENTE, EN LA VIDA EL TREN PASA SOLO UNA VEZ Y HAY QUE SABER MONTARTE.
aLVARO TE RECUERDO QUE EL PECADO CAPITAL DE LOS ESPAÑOLES ES LA ENVIDIA

20 Mayo 2008 | 11:31 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

María, tranquila. No me lo he tomado a mal. De hecho, me encanta que te hayas cabreado: eso significa que la novela te importa algo.

Y no, los contratos verbales no valen en la edición. He estado consultando con dos abogados. Aparte, esto no es "una oportunidad en la vida". Y aquí no había contrato verbal alguno, sólo uno escrito completamente abusivo.

No quiero que me destrocen ninguna novela, María. Y menos la primera. Ya lo he dicho: lo de la crisis del papel y los cortes es en todas las editoriales. Por eso a un autor novel le piden una obra de 120 páginas, que maquetada queda en 200 y puede salirles a menos de un euro a ellos, a 12-15 al comprador.

Pues más adelante escribiré una novela de 120 páginas, pensada para ser así, y la publicaré. No en esta editorial.

No voy a cortar mi obra.

Podrás leerme en papel si quieres comprarla por lulú.

Gracias por pasarte por aquí.

(No acabo de entender lo de la envidia, María. ¿Quién la tiene? ¿Yo a los que publican? Ni pizca, la verdad.)

20 Mayo 2008 | 11:39 AM

Hombre Eczematoso

Hombre Eczematoso dijo

Magnífica glosa de las inmundicias mercantiles, señor. Es pobre consuelo y menor novedad, pero aun así lo digo: todo tráfico comercial se hace a costa y pisoteando la mercancía de turno, y cuanto más se ensucie y adultere ésta, más beneficio saca el mercader.

Claro que si esta mercancía está tejida con las venas de uno e infectada del propio aliento, todo esto no hace ni puta gracia. Ni soy quién para decirlo ni hacía otra cosa que pasar por aquí, pero para mí que hizo usté lo correcto. Si acaso pecó de excesiva urbanidad al no rajarle la panza a ese infame editor.

20 Mayo 2008 | 06:48 PM

chipita

chipita dijo

Yo creo que nadie debería echar más leña al fuego. Es tu decisión. Es tu novela. Y estoy segura de que no va a ser la única. Así que publícala como sea, pero publícala. Promociónala a tope. Y acaba. Luego a otra cosa, butterfly.

Y bueno, como nos has dado permiso para insultarte -pedazo de cabrón- te pediré que no seas gilipollas con lo de que la peña no compra por internet, porque no es cierto.

Hale, que te den.

20 Mayo 2008 | 07:09 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

xDDDDDD

Gracias, Chipita. Un abrazo.

Al hombre eczematoso: tu nick desvela mi más profunda dislexia. Lo he reescrito tres veces hasta que he colocado las consonantes donde iban. Me sucede también con palabras como "aunque" que siempre me sale a la primera "anuque", y con "amenaza", que también suele quedar inmortalizada como "amneaza".

Pero no habrá ninguna de estas erratas en la novela porque tiene más de doscientas lecturas encima.

Y bienvenido al faro.

20 Mayo 2008 | 08:44 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Aunque he dejado una errata en la novela a propósito, lo admito. Es para hacer un concurso: el primero que la encuentre recibirá un ejemplar firmado y con la errata corregida con típex ¡por la mano del autor! ¡Increíble! ¿A que participaréis todos?

Salud.

20 Mayo 2008 | 08:47 PM

Azaroa

Azaroa dijo

Peaso friquih quereh, illo.

20 Mayo 2008 | 10:44 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

O le echo humor o me hundo...

20 Mayo 2008 | 10:51 PM

maria

maria dijo

Lamento haber repetido el comentario pero no lo ví publicado.
Ahora sí que me despido ,hasta siempre,y, mucha suerte.
cuando tenga mi Fundacion para escritores noveles cuento con todos.

20 Mayo 2008 | 11:06 PM

Darthz

Darthz dijo

Álvaro, pregunta fuera del tema. ¿No sabrás si va a seguir Planeta o qué coño va a pasar con Sandman ahora? Es que me están mareando. Comencé a comprar los tomillos de 40 páginas que están sacando, que son muy poca cosa... pero bueno, los de Norma están retirados, así que empecé esta colección y ya tengo 18 títulos, y ahora parece estar frenada, o yo que sé. Y como estos de Planeta son tan incompetentes... Agr. Espero que no la dejen sin acabar. Porque me meo en sus caras blasfemas. Que es que es una puta maravilla, joder.

20 Mayo 2008 | 11:21 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Borré accidentalmente un comentario de María porque creí que estaba repetido. Básicamente lo estaba, con un par de líneas más.

A Darthz: ni puta idea. Uno tiene una edad y lo compró en su momento, completo y mes a mes.

A todos: la maquetación interior del texto está hecha y parece que encaja en las dimensiones de lulú con sus líneas de corte. Da 480 páginas con márgenes rácanos y sin cambio de hoja por capítulo; supongo que aumentará hasta quinientas, lo que yo pensaba. Hay que meter cursivas y control de viudas y huérfanas y otras pijoterías. Llevará unos días aún, tal vez una semana. No lo estoy haciendo yo esto, así que no sé qué deciros.

No logro maquetar las cubiertas como dios manda. Me parece que van a quedar un pelo cutres. Veremos. Tengo tres opciones; las pondré para que las votéis. Con el isbn americano, que es enorme, queda de culo, pero se gestiona más rápido. Aún no me he decidido. No sé si las bibliotecas españolas aceptan libros con isbn americano, y si quiero isbn es para que esté en las bibliotecas, aunque sea en dos.

Y poco más. Seguiremos informando. Actualizaré el fin de semana, digo yo, aunque qusiera que este artículo se mantuviera un tiempo para que todos los lectores perdidos lo vean lo primero y se lo lean.

Salud.

22 Mayo 2008 | 12:32 AM

Pável Chíchikov

Pável Chíchikov dijo

Este post es una auténtica novela de terror.

En una primera lectura me he quedado helado. Necesito un par de cafés y quizá unos días de reflexión para aportar algo. Y no, no voy a dar el latazo sobre el capitalismo: eso ya lo sabemos todos.

Mi enhorabuena al Sr. Naira por su valiente decisión.

22 Mayo 2008 | 10:07 AM

Serendipity

Serendipity dijo

Jorl, animales, Lulu, dos cojones por no querer balar con el resto en el tono que te indiquen, jejeje, todo eso me sugiere que es el momento de poner hilo musical.
En la pequeña Lulu salia esta cancion mientras se balanceaba en una estrella.
Suerte, Alvaro, te deseo una muy buena estrella!!!
y te leeré en Lulu, por supuesto.
;)

PD: posteo dos veces por si la letra se te hace larga qu elo puedas borrar, no me ofenderia, es tu hamster y te lo follas cuando quieres. Si es asi el que quiera la letra que la busque, es brutal, jejeje:
Swinging on a star! :P

23 Mayo 2008 | 12:53 PM

Serendipity

Serendipity dijo

Would you like to swing on a star
Carry moonbeams home in a jar
And be better off than you are
Or would you rather be a mule?

A mule is an animal with long funny ears
Kicks up at anything he hears
His back is brawny and his brain is weak
He's just plain stupid with a stubborn streak
And by the way, if you hate to go to school
You may grow up to be a mule

Or would you like to swing on a star
Carry moonbeams home in a jar
And be better off than you are
Or would you rather be a pig?

A pig is an animal with dirt on his face
His shoes are a terrible disgrace
He ain't got no manners when he eats his food
He's fat and lazy and extremely rude
But if you don't care a feather or a fig
You may grow up to be a pig

Or would you like to swing on a star
Carry moonbeams home in a jar
And be better off than you are
Or would you rather be a fish?

A fish won't do anything, but swim in a brook
He can't write his name or read a book
And to fool the people is his only thought
And though he's slippery, he still gets caught
But then if that sort of life is what you wish
You may grow up to be a fish

And all the monkeys aren't in the zoo
Every day you meet quite a few
So you see it's all up to you
You can be better than you are
You could be swingin' on a star

23 Mayo 2008 | 12:54 PM

María

María dijo

Tengo que disculparme contigo publicamente, por darte consejos.
Porque en el fondo pienso quien soy yo para aconsejar alos demás, sigue tu instinto y mi apoyo.

24 Mayo 2008 | 02:07 PM

Lady Margot

Lady Margot dijo

Hola Alvaro!

... no sé muy bien si llego tarde a esta bitácora, si ya has publicado ese delicioso libro o si has acabado por desaparecer del todo y para siempre, estoy un poco perdida. Como en mi vida, creo, pero esa es otra historia. Me gustaría saber si el faro continúa luciendo y si podemos seguir leyendo contigo, al borde del acantilado...

un placer haberte descubierto, inlcuso aunque haya sido tarde.
un placer tus palabras, tu ironía, tu dolor. incluso tus lágrimas.
un placer. de los buenos.

soy lady margot,
y estoy por aquí.

besitos de verano...

25 Junio 2008 | 12:08 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Saludos, Lady Margot. No llegas tarde. Llegas pronto, siempre. Yo estoy out, pero ya que contesto y comento, por si quedara algún lector habitual, me explico.

LA PUTA MAQUETA DE LULÚ CREO QUE NO SIRVE POR LAS PULGADAS Y NO LOGRO REDIMENSIONARLA CON EL JODIDO ACROBAT READER, SÓLO QUIERO AUTOEDITAR LA NOVELA Y OLVIDARME DE ELLA Y NO LO LOGRO Y ESTOY HASTA LA POLLA Y GRITO PORQUE LLEVO TRES DÍAS CORRIGIENDO SANGRADOS Y CORTES DE PALABRA AL FINAL DE LÍNEA Y AHORA NO VA Y NO SE PUEDE SUBIR Y ME VOY A PEGAR UN TIRO

Gracias por escuchar. Perdón por la exaltación. CONFÍO, ESPERO Y DESEO que en una semana, dos, yo qué sé, pueda arreglar esta puta mierda y lo mismo hasta volver a escribir. Algo que no tenga nada que ver con Politeísmos.

Te avisaré cuando esté lista, si quieres.

Bienvenida al faro. Generalmente hago recibidas más calurosas y amables, pero son las dos de la mañana y estoy hasta los huevos de pelearme con el PDF del texto y de releerlo (OTRA VEZ). Yo que tú les echaría un vistazo a los archivos. Cuando hacía cosas más útiles que autocompadecerme no escribía del todo mal.

25 Junio 2008 | 02:14 AM

lady margot

lady margot dijo

Hola Alvaro!!

...sin prometerte nada, tengo un amiguete que quizá pueda echarte un cable, no sé... déjame que lo consulte y a ver si entre todos conseguimos un final, al menos honroso, para tus visicitudes.

de todos modos, explicame el problema más en concreto, qué falla, donde estás atascado, vale?

¡te digo algo!

besitos, chico encantador

25 Junio 2008 | 03:49 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Creo (CREO) que está arreglado lo de las pulgadas. Hoy no me cago en las dimensiones de lulú. Hoy me cago en la norma de maquetación moderna de quitar sangrado en comienzo de párrafo aparte, que queda HORRENDO y que naturalmente no seguí cuando escribí, así que hay que buscar uno por uno. El que no sepa lo que es, le pongo un ejemplo.

Ahora estoy escribiendo un comienzo de párrafo.
....Ahora os imagináis que no hay puntos delante, sino un espacio, sangría o tabulación.
....Ahora os volvéis a imaginar que delante hay una sangría (la coctelera no permite las tabulaciones).

Ahora estoy hablando de otro tema, pongo un espacio de párrafo aparte y NO PONGO SANGRADO.
....Porque es así como se debe hacer.

....-PERO si el párrafo aparte empieza por guión de diálogo -imaginaos que la rayita es el guión de diálogo largo-, sí debe haber sangrado. Y si está en cursiva, ni puta idea. Fascinante, ¿eh?

¿Por qué sigo todas estas indicaciones cuando me voy a autoeditar yo y si me sale de la polla puedo poner la novela es doce colores y escrita en forma de espiral?

Porque hay que hacer las cosas BIEN o no hacerlas.

Así que hoy me cago en las sangrías. Mañana no sé en qué me cagaré. El fin de semana, posiblemente me cague en lulú. Espero que sea así. Si queda alguien por aquí, ya se enterará de ello. También me cago en los diptongos e hiatos y en la división de palabras al final de línea.

Mi vida está llena de emociones intensas, lo sé.

Salud.

26 Junio 2008 | 01:22 AM

Sol

Sol dijo

Bleh... eso sí que es ser un maníaco depresivo. Si por mí fuera me tragaría la novela entera en un cómodo formato de veinticinco cuadernos engargolados, pero ya que está, pues qué se puede decir.

Espero con ansias la siguiente entrega de este fascinante y oscuro relato.

26 Junio 2008 | 02:21 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

¡Admirable! (citando al divino Rubén citado por Valle-Inclán, y quien no pille el chiste que haga el favor de leer Luces de bohemia: si no la ha leído, porque debería caérsele la cara de vergüenza de estarme leyendo a mí y no a Valle, y si la ha leído, porque debería caérsele la cara de vergüenza de no sabérsela de memoria).

Y digo admirable con exclamaciones porque creo que me acabas de citar xDDDDD Sí, yo me sé mis textos de memoria. Acabas de hacer un intertexto de ésos que les molan a los críticos. "Eso sí que es ser un maniaco depresivo", dices. Lo cual me indica que, joder, te has leído de verdad la bitácora entera y hasta la tienes en mente. Porque escribí, hace MUCHO (años): "Yo soy fanático del orden, la pulcritud y la corrección como buen maniaco-depresivo". Y tú lo recuerdas.

Y como buen maniaco-depresivo, me emociono con estas cosas, fíjate. (Ahora es cuando sueltas que no, que ni me has leído esa frase en tu puta vida y que la has soltado por casualidad y me hundo) xDDDD

En próximas entregas, la maquetadora me devolverá los millones de correcciones que he hecho incrustadas en el formato de indesign y subiré la novela y hasta puede que un post. Y dos y tres, tal vez. Bah. A estas alturas el estado habitual de la bitácora es PARADA. Y no sé si cambiará o no. Cuando leáis el libro puede pasar cualquier cosa. Lo dejo en manos de la noria.

Salud.

26 Junio 2008 | 03:13 AM

Sol

Sol dijo

xD sí lo recuerdo, dijo: " y como buen maníaco depresivo me iría a las librerías a corregir todos los detalles que no me gustaran". Más o menos. Creo que la última frase también la plagié...intertextié, cofcof.

Pero entonces, ¿publica en lulú y aquí? ¿o sólo aquí? ¿o se pega un tiro por los misterios del -hasta su nombre es un misterio- indesing? me hago un lío @__@

Saludetes.

26 Junio 2008 | 05:12 AM

Lady Margot

Lady Margot dijo

¡Saludos al faro!

...oiggg, que me he enganchado a este correveidile pelín teñído de mala uva, pero que, en cualquier caso y salvando las distancias con Valle Inclán o el mismísimo Pío Baroja,es genial (bueno, es genial tu pluma, no que te encabrones ;-)))))))))

Me alegro de que vayas solucionando los problemas técnicos esos que tienen vida propia; me ausento unos dias, pero no sólo estaré pensando en si hay novedades por aquí sino que me encabronaré solidariamente por no poder conectar a un ordenador en estos dias de exilio playero...

en fin, te deseo suerte,si es que es éste un factor que deba mediar para que tu novela salga a la luz...

besos atrincherados,
a la luz del faro!

26 Junio 2008 | 09:15 AM

Death Herald

Death Herald dijo

Llevaba mucho sin poder pasarme por aquí. Normalmente, suelo leer también los demás comentarios para no repetir nada ya mencionado. Pero yo y el Tiempo nos llevamos peor que de costumbre, por lo que en esta ocasión no puedo hacerlo. Tu mensaje sí que me lo he leído entero, Álvaro. ;)

La situación es vieja, aunque los protagonistas sean diferentes. Ya he visto a más de uno pasar por esto, y lo seguiré viendo. Seguro. Las editoriales, a falta de material decente que publicar (cada vez que abro un libro, Dios mata a un gatito, un conejo y un gamusino), ponen a prueba la capacidad de dilatación de nuestro tercer ojo cada cierto tiempo. Si cuela, bien, y si no, ya colará en la siguiente ocasión.

El circo del que hablas se ha convertido en un ritual habitual (que no necesario) para vender libros, culos y melones. Además de tocarte la rima de lo lindo, mientras ellos quedan divinos de la muerte por organizar un evento literario. Porque ahora los encuentros de lenguas marrones son eso, eventos literarios. Ya sabéis de qué va esto, somos cultos y tal. Hay que promover la cultura, bla bla bla.

Los detalles del contrato coinciden en gran medida con algo que le ofrecieron a alguien que conocí hace algún tiempo, cuando aún trasteaba en los cajones literarios de una determinada web. No causa el mismo efecto er un resumen colgado en tu espacio web, que tener una copia en la mano y leerlo con tranquilidad. En este caso, el papel tiene mucho más poder que la pantalla. La impresión es diferente, te da mucho más asco. Y también ganas incrustarlo en los ojos del editor y prenderles fuego, por citar una de las ideas que se te ocurren.

Antes de que lo olvide, cito una regla que se rompe: la del 10%. Hay un "superventas" que cobra el 18, aproximadamente. Al menos, lo cobraba hace un par de años. Mostacho, capa y toledana. Para lo que gusten vuestras mercedes (¿os lo he puesto difícil, eh?).

El mundo del libro se ha convertido (hace ya tiempo) en un escenario de tragicomedia, en el que el prota (ya que el libro importa un huevo, y parte del otro) tiene que lucir bien ante cámara, tele y famoseo. Y si le pillan catando berzas (o ariete cárnico, hace tiempo que lo mismo da), pues mejor. Aquí, toda publicidad, y más cuando es de la peor, vale.

Siento que no te estoy contando nada nuevo, y tampoco quiero convertir este tema el algo destinado a ciscarnos en los muertos de Tal o Cual Editorial. Mejor dejo esto aquí, y paso a comentar algo acerca de tu libro. Y lo primero es...

¿Lulú?

¡Argh!

Sus servidores son de lo peor. Se supone que quieren vender, que para eso han creado la página. Pero hay (muchos) momentos en los que lo dudo seriamente. Pocas cosas he visto más lentas que esta página. Descartaste las demás opciones para hacernos pasar por un suplicio menor que el tuyo, y que sepamos en parte lo que cuesta conseguir lo que uno quiere. Seguro. XD

Sin embargo, bucearé por sus despensas en busca de tu libro. Pero, si algún día nos cruzamos fuera de la red, me deberás un vaso de agua y una ración de palillos. Bucear por Lulu es un trago que bien lo merece. XD

Hoy vengo sin tiempo para más. No olvides pasarnos el enlace de tu libro, cuando esté colgado en Lulú. ;)

Un saludo.

8 Julio 2008 | 11:46 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Salud, Death. Estoy bastante out, pero voy a hacer el esfuerzo sobrehumano de contestar a todo el mundo.

Sí, Reverte se saca el 18. Y Zafón creo que también. Pero eso son superventas; no cuentan. Un autor normal saca entre 8-10%.

Ya está a la venta en lulú. ¿No te ha llegado el correo?

Es éste el enlace:

http://www.lulu.com/content/2846620

No me voy a tirar de los pelos lo imprimas o no. Ya lo he dicho. No gano ni pierdo nada. No he marcado beneficios; por eso no sale a los 21 euros que saldría, siendo 480 páginas. Es tan sencillo como mirar lo que valen los libros de la peña que los cuelga en esa lamentable empresa de autoedición que es lulú. Sencillamente, si quieres leer un libro de literatura fantástica que creo que te puede gustar y que es bastante distinto a la literatura fantástica que tanto te quema, ahí lo tienes.

Salud.

8 Julio 2008 | 11:56 AM

Opinion

Opinion dijo

Desde luego con lo que he leido solo puedo afirmar que eres un "pesao", dando vueltas sobre lo mismo.
No me extraña que te quisiesen publicar en esas condiciones, si la novela es fiel reflejo del texto que me he tragado.
Si te sirve este post para darte un baño de multitudes en esta bitácora y justificar que publicas en Lulú, pues muy bien.
Pero en el fondo eres un pringao más, eso si con todo tu honor.
Disculpa por el comentario tan incisivo, pero creo que de esta forma, regresas de la luna.
Mucha suerte para el próximo

15 Julio 2008 | 12:32 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Hale, muy bien. ¿Te has quedado a gusto?

Pues yo también me voy a quedar a gusto.

Tu Opinión vas y te la metes POR EL CULO.

Gracias.

15 Julio 2008 | 12:47 AM

Valentín Pérez

Valentín Pérez dijo

Demuestras un gran desconocimiento del sector editorial, no sé si esa editorial es muy seria o no, pero casi todo los datos del contrato son los del contrato estadar que por cierto es el consensuado entre el gremio de editores y la asociación de escritores. No tienes en cuenta que si el libro no se vende el único que pierde dinero es el editor, y más teniendo en cuenta que se trata de obra de ficción de un autor desconocido, es decir algo prácticamente imposible de vender, y que la mayoría de las editoriales descartan automáticamente, pocas son las editoriales que se atreven y arriesgan con un autor como tú, y creo que merecen aplauso en vez de insultos -savo que sea una de esas supuestas editoriales que en el fondo te cobran por editarte, cosa que no es el caso, pues según el contrato, incluso estaban dispuestos a pagarte por ventas. Una editorial es sobre todo un negocio e intenta ganar dinero, y si tu no quieres entrar en ese sistema me parece estupendo, pero no entiendo que critiques un sistema editorial que es el que ha hecho que tu puedas llegar a ser escritor, porque me imagino que habrás leído algunos libros, y esos libros han llegado a ti entre otras cosas por el trabajo de un montón de profesionales que lo han hecho posible, y que empieza en el escritor, pero tiene detras, correctores, maquetadores, editores, distribuidores, libreros, etc. que se intentan ganar la vida haciendo un buen trabajo. Que tú creas que estás por encima del bien y del mal dice muy poco sobre tí, realmente parece más bien un egocentrico que se cree mejor escritor que nadie, y que por tanto no consiente que un corrector que seugramente sabe mucho más de literatura y de la lengua española que tú te corrija las incorrecciones que pueda haber en tu texto -y que siempre hay, porque nadie es perfecto, y el buen editor tiene que intentar que el texto que edita sea el más correcto posible. En fin que lo siento por ti, y lo siento por el editor que haya perdido el tiempo contigo. Suerte en LULU, que en el fondo es el sistema ideal para autores noveles. Pero de verdad, el sistema editorial no será el mejor del mundo y desde luego será mejorable, pero para gente como tú es mejor que no entres en él, para tí y para el mundo.

16 Julio 2008 | 11:52 AM

The Watcher

The Watcher dijo

JAJAJAJAJAJA. Qué buen comentario. Me parto contigo, en serio. ¿Editores que saben de literatura y preocupados por el texto? Será en el país de la piruleta. Por eso se pubica tantísima mierda, claro, porque quieren editar buenos libros. Y a ver, TODO empresario arriesga su dinero. Y paga dignamente a sus empleados (o debería) y no tiene por qué imponerles condiciones contractuales que van en contra del código civil. Si la asociación de escritores que dices (a la que no pertenecen todos los escritores, y en tanto que no es sindicato no podría pactar condiciones laborales que afectaran a gente no representada ni afiliada en él) acepta esas condiciones alegales (siendo benévolos) en su problema. La realidad es que Naira le ha enseñado ese contrato a abogados que aún se están partiendo la polla. Y sí, es verdad que si editan un libro y no se vende, sólo pierden ellos (dinero, porque tiempo me parece que pierde más el autor, y posibilidad de publicar de nuevo, también, y eso no es poco). ¿Sabes la diferencia? Que si sale mal pierden calderilla, pero si pegan un pelotazo, se forran, y tienen atado al autor por los huevos. A eso juegan.

Pero lo que ya me parte es: "Que tú creas que estás por encima del bien y del mal dice muy poco sobre tí, realmente parece más bien un egocentrico que se cree mejor escritor que nadie, y que por tanto no consiente que un corrector que seugramente sabe mucho más de literatura y de la lengua española que tú te corrija las incorrecciones que pueda haber en tu texto".

A ver, por si no te has informado antes de opinar alegremente, Naira es FILÓLOGO. Así que de lengua y literatura sabe un poquito, y bastante, bastante más que la mayoría de los correctores, que, como sin duda sabes, no son necesariamente filólogos, sino que pueden ser historiadores, matemáticos o sexadores de pollos. Ah, y el pronombre ti se escribe sin tilde.

Y se ha matado a corregir el texto, creéme, además de que fue leído por bastante gente precisamente para eso, para cazar cosas que a él se le escaparan.

Realmente no debería entrar al trapo, pero es que estoy cansado de leer comentarios de este tipo. Sólo él sabe lo que han sido estos años. Los que hemos estado cerca de él lo hemos visto. Pero tú, lo siento, no tienes ni puta idea.

Un saludo.

16 Julio 2008 | 01:11 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Tu opinión es de un editor. Pongo el cuello a que lo eres. Me alegro de que consideres que yo no debo entrar en el mercado: en eso estamos los dos de acuerdo.

Por cierto, he trabajado bastante tiempo como corrector profesional y sé a la perfección cómo funciona el mercado. Tienes diversas faltas de ortografía en tu comentario, algunas de las graves ("ti" no tiene tilde), y posiblemente en este mío también vaya alguna errta. Además de la que acabas de leer.

Todo autor necesita un corrector ortotipográfico porque nadie es perfecto. Mi libro tuvo veinte antes de ser enviado. Veinte, sí. Te desafío a que me muestres un libro que haya pasado por los ojos de veinte personas.

Considero que si un autor necesita además un corrector de estilo, debería dedicarse a la fontanería. El trabajo del autor es escribir. Si no sabe, que se joda. Y si no tiene ni idea de literatura y lengua española que haga macramé en lugar de escribir. ¿Digo algo extraño? ¿Sí? Vaya, qué pena. Digo que el escritor debe saber escribir. Pero ah, que da trabajo y paga más sueldos el que no sabe. Qué bien. Así nos luce.

Es mi opinión. Tan respetable como la tuya, que consideras que es correcto que una novela de 480 páginas se deje en 120 por motivos económicos. Y como sé que piensas que eso es lo que se le dice al autor, y que en realidad el libro es un pestiño y le sobran esas páginas y más, te diré que tenía un topo en la editorial y que sé muy bien las discusiones que hubo, y que la subeditora se enamoró del texto y no quería sacar ni una coma. Pero ganó el editor. Que era el que ponía las pelas, qué raro.

No tienes por qué creerme. Me da lo mismo.

También considerarás muy correcto que se meta en catálogo un libro sin contar con el autor y se tenga tres meses puesto en internet antes de llamar al escritor para mostrarle un contrato.

Pues espero que vendas muchos libros y seas muy feliz y hagas muy bien tu trabajo. Yo me dedico a hacer bien el mío.

Y como estoy bastante harto de que todo el mundo exprese su Importante Opinión y me dé lecciones de moral sin haber hecho más que "sobreleer" el texto y sin tener ni puñetera idea de lo que ha pasado durante tres años, cierro los comentarios de este post. Y poco a poco, cerraré los de todos. El que quiera decirme algo, que me escriba un correo. Ya está bien. Intento olvidarme del tema y escribir otra cosa, pero entro aquí y ooootra vez a enfangarme en la mierda. Pues no. Tengo cosas más importantes que hacer. La novela está acabada. Quien la quiera, que la compre en este enlace.

Quien no la quiera, que me deje en paz.

16 Julio 2008 | 01:13 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Y ahora sí que cierro. A The Watcher, ya hemos hablado muchas veces de esto.

Adiós. Tengo textos por escribir. Más interesantes que respuestas a editores.

16 Julio 2008 | 01:14 PM

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Autor del limes; siempre en la delgada línea entre la alta literatura y el pulp. Decidió, en medio de un delirio provocado por las drogas, que iba a ser el único escritor que contara historias fantásticas haciendo uso de todos los recursos sublimes y exquisitos de la Literatura Con Mayúsculas —habría tenido mucho más éxito al contrario, narrando gafapastadas en un estilo mediocre y bestsellario—. Cuando tomó tal camino único y propio y resolvió abrirlo a dentelladas, seguramente aún no había leído a Cortázar o, si lo hizo —otorguémosle el beneficio de la duda—, consideró que el maestro no se mojaba lo bastante, que no hundía los puños en el fango de la fantasía más salchichera y cutre para bruñirla en la cochura a fuego lento de su prosa preciosista y convertirla en una porcelana chinesca. Álvaro Naira es un fracasado por elección, lo cual es todavía más triste que ser un pelagatos a secas: escribió una novela, una editorial se la aceptó pero le ofreció un contrato leonino, así que se sintió ultrajado en su delicadísimo ego y la sacó en Lulú, donde nadie la lee, ni la compra ni nada, lo cual le satisface plenamente. Actualmente se encuentra en retiro espiritual en una cueva del Tíbet, con la única compañía de un ejemplar de las Psicomagias de Jodorowsky —al que no soporta— y ortigas como desayuno, comida y cena. Fruto de tales ejercicios ascéticos, ha parido un segundo libro, entre exclamaciones de eureka y albricias. Espera fervientemente que éste tenga tanta repercusión como el anterior; para ello, ha puesto todos los medios a su alcance y ni siquiera lo ha autoeditado ni sacado de su disco duro para que haga la ronda entre los amiguetes. Antes mostraba su desprecio por la literatura intelectual y el realismo en un hábil juego intertextual —ya que éstos son los géneros que más le satisfacen desde siempre—, y se presentaba como tocapelotas y cínico. En realidad no era más que un niñato un pelo irónico y corrosivo: téngase en cuenta que la ironía es una de las bellas artes; el cinismo una enfermedad terminal. Hoy en día, a tenor de la experiencia que ha ganado y de lo mucho que detesta a la especie humana —desprecio que, bien entendido, comienza por uno mismo— se puede considerar, sin temor a equivocarse, un auténtico cínico. O un enfermo terminal: ustedes deciden.








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