La Coctelera


15 Mayo 2008

Disculpen las molestias. (Mercado editorial: FIN).

Algunos de mis porfiados lectores saben desde hace tiempo, incluso antes que yo, que iba a publicar Politeísmos —atención al pretérito: que nadie saque el confeti si no quiere tener que comérselo luego—. Esos lectores maravillosos me mandaron correos electrónicos asombrados y hasta un poco indignados. Les pedí por favor que cerraran la boca, porque yo no estaba enterado de nada y esto parecía de chiste, y así lo era. Descubrieron que iba a publicar —no pierdan de vista el tiempo del verbo— mediante las búsquedas de google: siguiendo la pista de mi nombre cayeron en la página de un diseñador editorial que tenía el catálogo en PDF a medio hacer y en abierto, sin contraseña ninguna. Estaba escondidito, ya que yo no lo vi en mis paseos egocéntricos dominicales para comprobar cómo iba la red de menciones a mi humilde persona, cuántos blogs habían desaparecido y cuántos me despreciaban y me borraban de sus favoritos, y lo mucho que me alejaba cada día de los 30.000 enlaces que alcanzamos en verano, debido principalmente a que estáis hasta la polla de los parones de la bitácora. He forzado vuestra paciencia hasta límites obscenos y lamentables. Como han forzado la mía.


Disculpen las molestias.


La cuestión es que la novela figuraba en el catálogo de las novedades para el segundo semestre de 2008, y sin haberme avisado. En la Editorial Misteriosa dieron por sentado que yo iba a tragar con todo lo que me pidieran y me incluyeron mucho antes de llamarme, y antes —por supuesto— de plantarme el contrato delante. Surrealista, pero cierto. Era un catálogo muy bonito, muy colorido y muy profesional. Aparecía mi obra junto a otras de singular trascendencia y valor literario indiscutible —apúntese: IRONÍA—. Lo descargué y lo guardé, porque colecciono curiosidades editoriales y me gusta enmarcarlas y colgarlas en mi pared, e hice bien, porque ya lo han quitado: para cambiarlo, tachar mi nombre y hacerle vudú, supongo. La caché de google aún se puede encontrar, dudo que por mucho tiempo y la verdad es que me da lo mismo. Regalaría un gallifante a todos los que localizaron el enlace si no fuera porque no estoy de humor.


Meses —¡meses!— después me llamaron y mostraron un contrato. Meses de angustia, de indecisión, de no saber nada; de cerrar la bitácora por no poder contar esto y no querer contar otra cosa; meses de morderme los nudillos, la mesa, el teclado, de masticar el móvil con los dientes hasta que me sangraban las encías, de refrescar la pantalla del correo cada tres minutos aguardando novedades; meses de tener que soportar que los colegas te pregunten “¿aún no te has suicidado?” con completa seriedad, de la que asusta; meses después, AHORA, me ponen un contrato delante.


Bien, pues no lo he firmado.


Quiero decir con esto que he tenido la publicación al alcance de la mano, la he rozado con las yemas de los dedos, y he dicho que no. Y lo he dicho yo. No ellos.


Ahora me voy a explicar, antes de que me asesinéis y con razón.


El contrato era abusivo, vergonzoso e irrisorio: uno de los mejores textos de humor que he leído nunca. No sólo en el aspecto económico, que me la pela y que también lo era, porque regalaba la obra, sin percibir ningún adelanto, y luego ya si eso me pagaban algo, me daban la propinilla y la limosna y las gracias pasado un año, si se había vendido bien. Si no, nada. Eso me daba bastante igual: no hago esto por dinero. No puse pero ninguno. Ahí no.


Donde surgían los peros fue en el aspecto profesional y personal: el contrato me afectaba a mí y afectaba a la obra, y no para bien. Empecemos el recuento. Diversión aseguraba: lo garantizo.


1. Hacía una cesión de derechos EXCLUSIVA y MUNDIAL, y universal no lo pusieron porque se les olvidó que en la MIR también leen, y mira que si se llevan el libro en un viaje espacial y no les pagan, fíjate tú que tragedia. Vale. Es de coña, pero aceptamos barco. Qué remedio.


2. Permitía por contrato que se despedazara el libro y que apareciera en [play reprise]: formato libro; rústica; tapa dura o cartoné; ediciones económicas o de bolsillo; Club del Libro; fascículos; ediciones especiales para quiosco; reproducción parcial, resumida o abreviada, tanto en forma de pre como de post publicaciones; reproducción impresa, tanto en forma parcial como total, en publicaciones periódicas, en forma resumida, abreviada o compendiada, o en cualquier otro tipo de operación promocional o especial; versión completa, condensada o abreviada, en antologías, libros escolares y otras ediciones especiales, sean o no promocionales; traducción a todas las lenguas extranjeras, a cuyo efecto el AUTOR le cede en exclusiva mundial el correspondiente derecho de traducción, quedando facultado el EDITOR para designar, a su elección, la persona o personas que han de realizar dicha traducción, y la remuneración que corresponda a la misma en la explotación de la OBRA traducida; derechos de reproducción, distribución y comunicación pública de la OBRA en versiones electrónicas (entendiendo por tales aquellas que incluyan todo o parte de la OBRA en forma sonora, visual o audiovisual, para su lectura junto con sonidos e imágenes, incluidas las versiones multimedia y las redes de comunicación), pudiendo reproducirla, almacenarla y distribuir copias de la misma en cualquier soporte electrónico, en su más amplio sentido (óptico, magnético, óptico-magnético o digital, tales como cassette, láser, disquete, Cd-Rom, Dvd-Rom, discos ópticos, disco duro, servidores, etc.), así como transmitirla de cualquier forma a través de Internet y otras redes informáticas y de telecomunicaciones (en línea o por satélite), permitiendo a terceros su reproducción, lectura y/o almacenamiento (“download”) en cualesquiera de los soportes citados anteriormente; el AUTOR acepta las variaciones que el EDITOR deba introducir en la OBRA a efectos de adaptarla a estas modalidades de explotación, así como todas las operaciones que formen parte integrante y esencial del proceso tecnológico de transmisión y distribución [stop reprise], y no pusieron que en puzzle de mil piezas y en los cartones de leche porque no se les ocurrió.


[Inciso: lo normal, lo decente, es contratar la obra en cesión EXCLUSIVA NACIONAL y sólo para RÚSTICA, que significa papel cutre-cubierta blandiblú. Si se vende bien e interesa, se hace un nuevo contrato en el que se valora en qué otro formato se podría sacar y se renegocia el porcentaje, que nunca —no os engañéis— supera el 10% del libro. A título informativo: si compráis una novela que vale 15 euritos con IVA, le restamos ese pico del 7% y nos quedamos en 13,95: de aquí, el autor percibe, en el mejor de los casos, un euro con tres céntimos noventa y cinco, que le da para un café, y no en todos los sitios. El resto se lo comen las editoriales y distribuidoras. Y me la trae floja, señores. Eso me parecía muy bien, aunque mi porcentaje hubiera sido AÚN MENOS. Lo que no me parecía tan bien es que hicieran con el texto lo que les saliera de la punta del capullo. Tanta puta edición en todos los colores y sabores y sin poder decir ni pío es desproporcionado y absurdo y un cachondeo y un atraco a mano armada.]


3. Se aseguraban de decir que cedía la obra para la venta en todos los formatos y canales existentes o que puedan existir en el futuro, por si acaso, oye, se les ha olvidado algún instrumento con el que sacarme la piel a tiras, pues incluyen hasta los futuribles e imaginarios: nada de sólo con fórceps, tenazas, potro y cilicio tradicionales: hasta el cuchillo de mantequilla y un coqueto sacacorchos por la oreja y lo que se invente en el mercado inquisitorial de aquí en adelante, por qué no.


4. Me negaban el derecho de opinión o de réplica y decisión o consenso sobre ningún aspecto de la obra (traducción, por ejemplo) y otorgaba libertad absoluta en cuestión de diseño y promoción para el editor: si me cascaban una cubierta con los osos amorosos para una novela oscurilla me tenía que parecer fetén.


Hasta aquí, cedí, porque quería que saliera la puta novela, quería librarme de ella y quería, sobre todo, que la leyerais. A partir de aquí, no. El contrato tenía un par de trampas, trampas mortales: omisiones nada inocentes y cláusulas muy peligrosas. Verbigracia:


5. No aparecía por ninguna parte eso tan bonito y oportuno de que “el AUTOR se reserva todos los derechos sobre la OBRA que no son de cesión en el presente contrato”.


Claro que no aparecía. PORQUE SE QUEDABAN CON TODOS LOS DERECHOS. Esto viene a significar que no vendo mi alma al diablo, sino que la regalo. Juguemos al cuento de la lechera y flipémonos, ya que eran ellos mismos los que se flipaban y legislativamente, que parece más “pro” pero resulta igual de idiota. Ejemplo: si a algún colgado se le hubiera ocurrido hacer una película, un cómic, un juego de rol, una línea de muñecos de acción, el kit completo de bricolaje politeísta, una caja de condones con estrías con la jeta del personaje del lobo en el látex o unas tarteras de Tu Dios Interior —artículo sobre la novela que todos esperamos impacientes— no hubiera tenido que hablar CONMIGO, sino con ELLOS, a los que, como veremos más adelante, les importaba muchísimo la obra y la respetaban en el alma y de corazón. Y al revés, lo mismo. Llega un cándido friqui y elabora una historia propia en la red acerca de algún personaje de gran trascendencia —qué sé yo, sobre el cartero que le lleva un paquete al protagonista en el capítulo IV, y nada de pensar guarradas, que es estrictamente heterosexual—, yo leo el fanfic y me pongo muy contento; lo lee el editor y lo mismo le mete un paquete al friqui —podéis pensar las guarradas que queráis en este contexto— por ir contra la propiedad intelectual, y yo me tengo que callar y aplaudir al son y con las orejas y apoyarle, porque los derechos NO SERÍAN MÍOS y, por contrato, [play reprise] el EDITOR queda facultado para iniciar y seguir cualquier acción, negociación o procedimiento judicial, extrajudicial o administrativo que estime necesario, teniendo control absoluto sobre el mismo, tanto en su planteamiento y resolución como en el nombramiento de los asesores, abogados o representantes que en dicha controversia intervengan. El AUTOR, desde este momento, acepta y asume las decisiones que el EDITOR adopte para la resolución de los conflictos planteados, incluyendo las transacciones judiciales o extrajudiciales que el EDITOR pudiera alcanzar con los terceros implicados. El AUTOR queda obligado a otorgar al EDITOR, o a la representación que éste designe, poderes notariales bastantes para llevar a efecto los aludidos procedimientos [stop reprise]. PERO AAAAAAH, QUE TIENE TRUCO: Los gastos, costes e indemnizaciones ocasionados por conflictos derivados serán asumidos íntegramente por el AUTOR. ¿No lo habéis entendido? Es fácil: blablablá, blablablá, blablablá, te doy por culo y la vaselina la pagas tú. Siendo puntillistas, aunque lógicamente no creo que me denunciaran —ya sería lo último—, el contrato me impediría A MÍ citar mi propia obra sin permiso del editor; es lo que tiene la cesión exclusiva. ¿Os parece fuerte? Pues tranquilos, que hay más. Sólo estamos empezando. La siguiente cláusula sí que es sangrante. Aún tengo el torniquete puesto, y la leí la semana pasada. Haceos a la idea.


6. “El AUTOR dará primera opción al EDITOR para las siguientes novelas que pudiera publicar en español”.


Toma ya. Vamos a traducirlo, que ya sabemos que los textos legales resultan tan legibles como las instrucciones en coreano de la cafetera. Esto significa que, de aquí en adelante y para el resto de mi vida, cada novela que escribiera, hasta las póstumas que deje dentro de un cajón después de estirar la pata, les pertenecerían, primero, a ellos. No, oigan, no. ¿Con el asco que les tengo les voy a estar viendo a ustedes la cara hasta que la diñe? ¿Me cierran la puerta a cualquier otro sitio y yo sólo sonrío? ¿Y si me apetece presentar una obra a algún concurso, me jodo y me aguanto PORQUE NO PUEDO, PORQUE SIEMPRE PIDEN QUE TENGAS LA OBRA SIN COMPROMISO EDITORIAL? Si me hacen un contrato indefinido van y me dan de alta en la seguridad social, no te jode. Esto, señores, es el circuito editorial, pero con descaro y desfachatez como no había visto en ningún sitio. Sé —porque he leído otros contratos— que se pide prioridad para el siguiente texto. Muy bien. Para UNO. Si has acabado con tu editor como el rosario de la aurora, te la ha metido por el culo pero bien y te la ha sacado por la boca y te quieres ir a otro lado, vas y le llevas un libro de Cocinar con batidora, Los potajes de mis tías o Los Mejores Bares Góticos Madrileños y a otra cosa mariposa. Pero lasss siguientesss novelasss NO. Todas, no. A tomar el pelo a su padre. Aparte —e informo de esto para los escritores noveles, inocentes y felices— la cláusula famosilla va contra la Ley de Propiedad Intelectual y hasta contra el Código Civil: LPI 43.3 y 59, CC 1271. Que se aprovechan de que los “artistas”, claro, somos gilipollas, alternativos, excéntricos, majaderos, vivimos en nuestro mundo de piruletas de fresa y somos incapaces de leernos algo que no tenga metáforas, árido, duro, gris y triste, como es una ley que, cojones, nos afecta a NOSOTROS, y está hecha para NOSOTROS. Pues a pesar de toda mi artisticidad, me la leí, me la empollé, consulté con un abogado, le mostré el contrato, le entró la risa floja y me dijo que era el contrato más “yo, yo, yo, primero yo, después yo, y siempre yo” de editor que había leído nunca. Consulté con otro abogado especialista en LPI, me dijo qué cambios habría que introducir y me recomendó que, si no quería tragar, fuera pensando en otro sitio o autoedición porque la sartén por el mango la tenían ellos y yo carecía de capacidad de negociación, y si no estábamos hablando de Planeta —que no es el caso— no me convenía una mierda joderme de por vida por una tirada ridícula. Lo floté en colores diversos y variedad de matices y empecé a replantearme cositas, la verdad.


Sigamos, que aún queda lo mejor. La omisión menos inocente de todas. Lo más doloroso. Lo más triste. Faltaba ESTO:


7. El EDITOR se obliga a reproducir la obra en la forma convenida, sin introducir ninguna modificación que el AUTOR no haya consentido.


Claro, como es evidente, para qué van a ponerlo, ¿no? Tú publicas tu texto, no el del vecino. Es obvio, ¿a que sí? Se supone que si quieren publicarlo es porque les gusta y quieren que salga tal y como es.


Ya.


Pues si creíais que cuando agarráis un libro leéis lo que el autor quiso que leyerais, estáis muy equivocados, hijos míos. De verdad. No hay Reyes Magos. Son los padres. Siento quitaros la ilusión, pero hemos crecido. Este año me he vuelto muy, pero que muy viejo. Me lo han arrebatado todo. TODO. La ilusión es para los novatos. Ya no lo soy. Y quiero que hoy vosotros aprendáis algo sobre el mercado del libro, y que lo aprendáis conmigo.


Hay una cosa que se llama crisis del papel, que de tanto deforestar la Amazonía así nos luce: no nos quedan árboles y el folio está carísimo. En parte gracias al mercado del libro. Un editor cuenta lo que va a vender. Pongamos que piensa que van a comprarle tres mil ejemplares. ¿Imprime tres mil? Sería lo adecuado, ¿no?


Qué va.


Imprime casi EL DOBLE. Siempre. Primero, porque le sale más barato. Y segundo, porque en las librerías ocupará más espacio. Habrá una columna con más libritos, los virtuales compradores los verán más, ergo los comprarán más. La mitad de la tirada va a la basura. Directamente. Se envía para que esté en las tiendas. Las tiendas devuelven la mitad. El editor la destruye: la convierte en saldos, la vende al precio de pasta de papel en el mejor de los casos. En el peor, la quema. Hay incineradoras junto a las grandes editoriales, por si no lo sabíais. No se recicla ni se dona a bibliotecas. Se QUEMA. ¿Por qué? Porque CUESTA MÁS PELAS pagar el transporte a otro sitio. Así que ya vale de lloriquear conque el papel está muy caro, pero va a la puta papelera la mitad de la tirada y además hay que sacar libros con papel de ochenta gramos y cubierta gruesa, que si no la editorial baja de categoría, ¡corramos a comprárnoslos! ¿Qué más da lo que esté escrito dentro?


Así que por un lado tenemos la crisis del papel. Y por otro tenemos una cosa que se llama beneficios. El libro tiene que salir rentable, sobre todo si eres autor novel. Si eres Ken Follet o Ruiz Zafón, pues cuanto más gordo sea el tostón mejor, que es más caro y queda mejor envuelto en papel de regalo, que así parece que te has gastado algo y es aparente para los cumpleaños. Si no es el caso, asúmelo: CORTARÁN TU OBRA. Y por cualquier lado, que no importa: no tiene nada que ver con criterios literarios. No es que tu libro sea un peñazo y le sobren kilos de paja y viene el editor al rescate a corregirlo envuelto en su capa y sus mallas de colores. No. Es que sale demasiado caro. Y así te lo dicen. “Es una pena cortar una novela con una estructura tan redonda, pero es demasiado larga; se saldría del presupuesto”. Ah, muy bien. Total, es un libro. ¿Quién va a notarlo? Me soltaron, literal, “que les había llegado una novela de mil y pico páginas, la habían dejado en quinientas y había quedado muy bien”. Ajá. Como sabía de qué libro me estaban hablando —una especie de Tom Clancy de tercera regional— me entró la risa. Claro que quedó muy bien. La novela era una mierda: la cortas a la mitad, pues se queda en media mierda. Sin duda, ha mejorado notablemente. Y el autor, entre tanto, tan contento, porque van a poner su nombre en gordo en carteles y va a firmar libritos y a posar para la foto. ¿A quién le importa la obra? Al autor, no. Al editor, menos.


Así que cuando el editor me dijo: “Has escrito un pedazo de novela”; yo me limité a chillar: “¡No! ¡No he escrito un pedazo! ¡He escrito una novela entera! ¡Y no voy a partirla por la mitad!”.


Señores.


Las editoriales no venden libros: venden PESCADO. Le quitas la cabeza y la raspa y te lo comes igual. Y todo el mundo TRAGA. Traga porque publicar, ooooh, publicar, con lo difícil que es, es un privilegio, si es que los editores son todos unos filántropos, sólo quieren hacer felices a los autores, el mal necesario del mundo de la edición, llenos de ínfulas, que se creen ¡hasta importantes! ¡Que consideran que lo que han escrito tiene algún interés de por sí! No, claro que no. A tragar, que nos hacen un favor cuando se lucran a nuestra costa; y total, ya podremos exigir cuando seamos famosos. Ahora, tragamos. Hasta el fondo. Porque todo el mundo lo hace.


¿Y si no quieres ser famoso, ni ahora ni nunca? ¿Y si simplemente quieres que se lea TU LIBRO, no otro?


Pues te cuadras. Dices que te da igual lo que haya detrás de la puerta. Que sí, que tú quieres pasar por la puerta. Pero llevas a tu hijo en brazos, y si para entrar le tienes que cortar una pierna y un brazo, pues te quedas fuera y aquí paz y después gloria. Y te dicen que bueno, que ya se verá, que según cómo salga la maqueta, que el tamaño de la letra, que tal y pascual, que sí, que lo mismo entra, apretando bien hasta que no se distinga la a de la d. Y luego ves que en el contrato, de respetar la integridad de la obra, nones. En contrato lo que pone es que “El AUTOR hará entrega del original de la OBRA en junio de 2008, que consta de 120 folios, en hojas DIN A4 y en disquete u otro soporte electrónico para PC compatible, mecanografiado a dos espacios, totalmente terminado y en condiciones para que el EDITOR inicie las labores de edición”. ¿CIENTO VEINTE? ¿CIENTO VEINTE? ¡TRESCIENTAS TRECE en word! Pero claro, trescientas páginas se quedan en quinientas con la maquetación. Y ciento veinte, en menos de doscientas. Un libro perfecto: de autor desconocido, pero canijo y baratito. Si no se vende y se lo comen, pierden calderilla. Nadie arriesga.


La última: ya acabamos (aunque hay más, muchas más).


8. El AUTOR autoriza al EDITOR a la utilización de su nombre e imagen en cualquier medio con fines publicitarios, y se compromete a participar activamente en la presentación y promoción de la OBRA.


Parece normal, ¿no?


Bien, pues no lo es. Al menos para mí. Y me quedó bien clarito en la entrevista personal. Ya sabemos que la labor de un editor —no lo olvidemos, el ENEMIGO— es destruir por completo la ilusión de un escritor novel por publicar y que le lean, y someterle a todo tipo de procesos humillantes y vejatorios para socavar todo lo que haya en él de original y distinto, hacerle pasar por el aro y convertirlo en un pelele, porque oye, el mercado es así. Te plantan un tablero sobre la mesa y te dicen: esto es el parchís, juegas o no juegas, pero hay unas reglas. Pues no juego. No puedo cambiar el mundo, pero puedo no meterlo en mi casa. Sabéis MUY BIEN que abomino del escritor estrella, que me parece ridículo, que me da lástima y vergüenza que un autor salga por la tele y responda a las preguntas gilipollescas que le hace un periodista al que se la fuma la obra, que considero que la cultura es OTRA COSA, que escribir es una tarea SOLITARIA, que la luz de los focos es para los futbolistas y las estrellas de cine, que la labor de un escritor es, FÍJATE QUÉ RARO, ESCRIBIR, NO HACER EL MOÑAS Y EL SUBNORMAL EN LOS MEDIOS, y que qué coño, de qué números estamos hablando, que no es lógico que te hablen de televisión —OS LO JURO— para una tirada de 1500 ejemplares —que, tras tantas vueltas y revueltas, eso iban a vender, mil quinientos libros, su puta madre—, venga ya, a la tele, que no se lo creen ni ellos, con lo que cuesta un minuto en pantalla, ¿en qué puto planeta viven? ¿Adónde me iban a llevar? ¿Al canal 7, después de las videntes y antes del porno? Y a la radio, me dijeron. Sí, sí. A la COPE, de paso, con Federico Jiménez Losantos —vade retro, Satanás—. Y a la tele con Dragó a colocarle las gafas en su sitio de un patadón, sin duda: pero habrá que moverle el programa para que sea antes de la teletienda: máxima audiencia de fijo. Bueno, ya que estamos de coña completa y estáis hasta los cojones de leer este post sin pausas ni apenas imágenes que lo hagan más ameno, veamos un vídeo con el único entrevistador a cuyas preguntas yo respondería muy gustoso:




¿Fin del alivio cómico? Qué va. EN SERIO ME HABLARON DE TELEVISIÓN. Y me entró la carcajada. Sin poder evitarlo. Y así se lo solté. Les dije que me parecía ridículo y no pensaba hacer el anormal ni servir de perrito circense. Que nadie me iba a querer hacer una puta entrevista porque no soy nadie y a mí tampoco me apetecía hacerlas, así que las dos partes estaríamos en consenso completo. Que si alguien quería saber algo de mí que se leyera la puta bitácora. Que vale, lo entiendo, la gente no lee, qué pena. Pues prensa escrita, lo que les saliera de la punta del cimbel, y mejor que las entrevistas —las MILES que me iban a pedir— fueran por email, que puedes estar en gayumbos en tu casa y no pasas el mal trago de aguantar capulladas en vivo y en directo: pero televisión, NI DE COÑA. Y radio es que es una chorrada. ¿Quién cojones oye la radio y se compra un libro porque lo nombren ahí? ¿La gente entre los quince y los treinta años lo hace? ¿El target de la novela? Todos, todos se escuchan las tertulias, claro que sí. En masa. Y luego las comentan en el recreo.


Pues que nada, que tenía que figurar. Que se precisaba un autor que hicera el imbécil, que tuviera "contacto con los lectores". Les sales con que tienes más contacto que NADIE con tus lectores, que los conoces a cada uno de ellos —a los que han querido salir a la luz—, que te sabes sus nicks, te lees sus páginas, que les contestas a cada cosa que te dicen, que les quieres, coño, que los aprecias, que te preocupas por ellos, que te tortura que estén esperando la obra y que sigan ahí, al pie del cañón algunos, aunque sean dos o tres: que el resto volvería si se publicara.


No les vale. Tienes que garantizar que vas a hacer el gilipollas: si no es ahora, algún día. Ya que te contratan de por vida, pues te venden, sí, y te rentabilizan. "Queremos un autor que figure". Pues búscalo en las cajas de los cereales, que a veces vienen con autor necesitado de foco de regalo, mira tú. Yo sólo escribo. Y punto.


Supongo que el problema es que esta gente no sabe en qué mundo vive. Internet no es el futuro: ES EL PRESENTE. Y se lo dije. Les dije: "El mercado editorial es la cosa más surrealista que existe: vendéis una novela a personas que NO LA QUIEREN, que NO LA CONOCEN, y tenéis que convencerlas de que la compren. Yo tengo a gente QUE LA QUIERE. Cubro la mitad de una tirada de mil quinientos ejemplares. Los tengo contados. Tengo sus correos electrónicos, hostia. NO PIDO MÁS. Pero no voy a bailar al son de la flauta para conseguirla".


El editor se sintió ofendido y molesto cuando me carcajeé de las apariciones en los medios que me ofrecía. [Nota mental: nunca insultar la editorial en presencia del editor.] Creyó que despreciaba su maravillosa tirada de mil quinientos ejemplares, que la consideraba una miseria. Me empezó a decir que era la tirada habitual y que ellos mimaban a sus autores, los llevaban de firmas, de entrevistas, de putas, de tertulias, de sesiones fotográficas y de excursión con bocata de nocilla y colacao incluidos. Pues me parece muy bien para el que le maraville sentirse muy importante y el ónfalo del mundo —más literario que ombligo, dónde vamos a parar— en un país en que leen cuatro gatos, y de esos cuatro, tres leen basura, la última novedad y el bestseller que sale por la tele, claro, y por eso es mejor. Al que le guste, perfecto. A mí, no. Y me hacen gracia los figuras que aparecen en la caja tonta diciendo que odian la promoción. NO LA HAGÁIS, SUBNORMALES. ¿Os pusieron una pistola en la boca para firmar el contrato? Cuánta hipocresía, joder.


Yo estuve una vez en la presentación del libro de un colega, lo admito. Y me pareció un circo, eso sí, con copa y canapés, qué bien, qué elegante, qué cultural. Ahí estaban el autor, el subeditor, tres mindundis más de la editorial, la familia, los amigos y la prensa regional. Hubo muchos aplausos; un huevo de ellos. Mucho discursito vacío de contenido. El texto brilló por su ausencia, aunque estaba sobre la mesa. Pero claro, también estaban los canapés, harto más importantes. Y todo el mundo andaba demasiado ocupado con la foto —y los canapés, nunca olvidarlos—. Sentí vergüenza ajena. Vi aquello como un paripé horrendo y desagradable que giraba en torno al ego desmedido del muchacho, centro de atención y Astro Rey con planetas que orbitan alrededor, que hasta exigió y pidió la presentación, que no se la hacían a todos. Del libro, no se acordaba nadie. Claro, es que nadie se lo había leído: ni siquiera el editor, que para eso es editor y delega en los becarios. Estuve ahí, y me dije: "Yo, nunca. Esto, nunca". Me pareció algo semejante a hacer la primera comunión: mira qué mono va el niño de marinerito, qué regalitos más cucos le dan, qué comida más opípara nos metemos entre pecho y espalda y tú junta las manitas y sube los ojitos y mira al cielo para parecer un angelote tocado de la gracia divina cuando llega la cámara, que luego hay que enseñarles la foto a los vecinos y a las mamás de tus amiguitos y tienes que salir guapete y santurrón, aunque seas un pedazo de hijo de la gran puta que diez minutos antes de entrar en la iglesia le has sacudido tres hostias al de al lado por respirar en tu dirección. ¿A alguien le interesa ahí que el mocoso se haya zampado por primera vez a su divinidad y sin cuchillo y tenedor? Pues no le interesa ni al cura. Y sólo era un símil, que no soy cristiano y me la fuma que los niños cometan o no canibalismo ritual.


Mirad: puede que no lo entendáis. De pronto vi la montaña de mierda. La vi delante de mis ojos. Y ahí estaban todos, con cucharillas de café. Cogían un pedacito de mierda, y la tragaban. Y decían: "Mmmmmmmmm, qué buena". La masticaban, la chupaban, se la metían en la boca, se lamían los labios, pasaban la punta de la lengua por el cubierto hasta el mango entre expresiones de grandísimo placer y disfrute. Y luego me ofrecían: "¿No quieres un poco? ¡Está muy rica!". Yo los miraba con asco, pero insistían, y venga a mascar la mierda caliente y perfumada con las muelas, a pasear los terrones contra el paladar, a deshacer los pedazos de mierda humeante con la saliva, a trocearla con los dientes, a sorber el caldito marrón del fondo de la cucharilla. "¡Qué delicia! ¡Qué maravilla! ¡Ven, te invitamos!", decían. "¡Todo el mundo quiere comerla! ¿No ves la cola que tienes detrás?". Yo dudaba, claro. Todos los demás no podían estar equivocados. Tenía que ser yo el que estuviera loco y no apreciara su sabor. "¡Come, come! ¡Te invitamos! Y te invitamos a comer a ti, no a ellos. ¿Cómo no vas a quererla? ¡Todos se matan por conseguir comerla!".


Firmar ese contrato era entrar en el circuito con sus reglas Y PARA SIEMPRE.
Firmar ese contrato era publicar una obra —no la mía, claro, tendría sus cambios y cortes—con una cubierta con un lobo aullando contra una puesta de sol y un subtítulo absurdo —se empeñaron en que había que meterle subtítulo, y no les gustó ninguno de los que yo les ofrecí: "Politeísmos: esto no es un manual de historia de las religiones"; "Politeísmos: introduzca aquí su flipada"; "Politeísmos: el editor se empeñó en añadir un subtítulo idiota para asemejar este libro a la narrativa de gasolinera de ínfima calidad del estilo de 'Laura y Juanito: novela romántica'" así que escogieron, dentro del amplio abanico que les mostré, una vieja idea para una serie de posts que no me desagradaba del todo "Politeísmos: Bestiario urbano", aunque les profeso gran antipatía a esas dos palabras ahora mismo—. Firmar ese contrato era comprometerme a publicar con ellos el resto de mi vida, salvo que pujara por mí una editorial más grande y me comprara como carnaza para servirle de esclavo a un nuevo amo. Firmar ese contrato era formar parte del sistema: comenzar a publicar un libro cada dos años porque te lo pide el editor, aunque te salga una chufa; ir a los medios a hacer el ridículo y a hablar de que no puedes escribir si no utilizas una pluma de ganso y te metes una flor por el culo. Firmar ese contrato era mi sentencia de muerte. Era escupir contra todo lo que pienso y pisotearlo. Y he estado a punto de hacerlo.


Pero no lo hice.


Así que les dije los cambios que quería introducir. No se me rieron en la cara: lo flotaron de que no corriera a firmar sin leerlo, la verdad. Yo no soy nadie: quién me creo para ir con exigencias.


—Pues me voy —dije, al ver que no aceptaban mis cambios. Y me levanté y me marché.


Hubo un profundísimo silencio.


—¿Nadie va a detenerme? ¡He dicho que me voy! —repetí.


Ni caso. Muy bien, adiós, que te vaya bien.


—¡Me estoy yendo! —grité, abriendo la puerta.


Nada. Cerré entonces. Claro, volví a abrir.


—Me he ido, ¿eh? —dije, para asegurarme de que me habían oído.


Y según salía de la editorial, vociferaba, por si acaso:


—¡Aún estoy en el rellano! ¡Podéis detenerme! ¡Estáis a tiempo!


Vale, no pasó así, lo admito. Yo largué todo lo que tenía que largar y se quedaron en shock. Me dijeron que me lo pensara. Dije que no era yo quien se lo tenía que pensar, sino ellos. Me llamaron ayer por teléfono y me dijeron que no aceptaban mis condiciones. Sin más.


Fin de la historia.


Puede que no lo comprendáis. Muchos no lo haréis. Tanto llorar con que necesito publicar durante dos años, sí. Pues ya no. Ahora sé lo que es. Ya no me hace falta una palmadita en la espalda y una tocada de ego que me diga: "Tu texto vale. Es publicable. No tienes que irte a la autoedición porque no sirva ni para limpiarse el culo y si no te lo pagas tú no lo coge nadie". No. Ya no lo necesito. Podría publicar. Elijo no hacerlo. Así, no. Me niego. Hay una cosa que se llama dignidad. Otra que se llama principios. Tardaré mucho, lo admito, en volver a poder entrar en una librería. En ver los montones brillantes de novedades de otra forma que basura colorida. En sentir que los autores que están ahí son algo más que alfombras para que el editor de turno se limpie los pies.




Es el momento de citar una cita que cita a Manguel, por sobrecargar aún más este artículo interminable:



1) La tijera del editor es un producto del carácter mercantil del mundo en el que nos vemos inmersos y su cometido tiene como misión crear productos "vendibles", 2) el mal editor se contenta —otra vez— con transformar el texto para censurar la riqueza y la ambigüedad que son los auténticos logros de la literatura y 3) un buen editor es un lector competente que, aun así, sigue sin saber que en el fondo es un don nadie.


No digo que Politeísmos sea un "auténtico logro de la literatura". Ni falta que le hace. Digo el mercado es así, y yo no soy así. Punto.


Ahora, cada vez que entréis en la Casa del Libro, en la Fnac, el Corte Inglés, a comprar un libro, tened en cuenta que:


a) El editor ha pagado a la distribuidora para que el libro esté en esa mesa y no oculto en un montón.


b) La mitad de los ejemplares que hay en esa pila van a ser incinerados.


c) Existen diferencias notables entre el texto original y el que tenéis en la mano.


d) El hecho de que lo tengáis en la mano indica que al autor se la peló que hubiera diferencias, y por tanto el texto, y el autor ya de paso, son despreciables.


e) El autor tiene que hacer el pino puente para que le hagan caso y le mantengan en esa posición.


Si después de saber esto, no soltáis el libro como si os hubiera quemado y corréis luego a lavaros las manos, os admiro. Si lo compráis, os admiro.


Porque yo no puedo. Y tardaré en poder.


“Con dos cojones. Te has mantenido en tu sitio y no has tragado, aunque era lo que más deseabas en el mundo”, me ha dicho mi hermana. “Estoy muy orgullosa de ti”.


¿Sabéis qué? Que con eso me basta.


[Y una mierda me basta. ¿Quién sale perdiendo? YO.]


Sólo puedo citar un párrafo de Politeísmos, sinceramente. Han conseguido que odie mi propio libro, que odie el acto mismo de escribir, pero aún considero que tiene ideas válidas. Como ésta:



Las cosas son simplísimas. La vida te maneja o la manejas tú. Yo todo lo divido en términos de domesticación. Te tiran la pelota y la recoges o le arrancas la mano al que la lanzó.


Llevo un año entero dedicándome a jugar con la pelota. Sin escribir. Preocupándome por cosas que no me deberían haber preocupado. Hoy en día, no. Hay otros sistemas. Internet es una bendición divina: lo que ha pasado con las discográficas, que se dedican a gimotear por sus pérdidas y a comerse los mocos, pasará con las editoriales algún día. Tal vez yo no lo vea: quiero creer que sí.


No os preocupéis: vais a leer la novela. Si queréis. Y antes de la fecha en la que hubiera salido en la editorial (octubre). Nos vamos a Lulú, señores. Disculpen las molestias: hace dos años que podríamos haberlo hecho. Y nos vamos a Lulú sin percibir un duro, que vais a pagar sólo la imprenta: paso de beneficios. Quiero que os salga lo más barato posible. Podréis hacer la cuenta. Os regalo el libro. No quiero ganancias. No lo cuelgo en PDF porque leer en pantalla es mortal. Lo podréis leer en papel, tranquilamente. Venderé cuatro y lo sé. Pues vale. Me la suda. Si no lo leéis, será porque no os dé la gana comprarlo por internet, que ya sé que da miedo, nos roban los números de las tarjetas y se comen a los niños malos, sí. Y el baileys con cocacola se convierte en cemento. Ya vale de leyendas urbanas.


Y una vez que lo hayáis leído y yo me quede tranquilo, podré volver a escribir. Que es lo único que me interesa. Escribir, y que se me lea. Porque no tengo ninguna intención de vivir de esto.


He chillado muchas veces que quería ser profesional.


Pues ya no quiero. Porque la ilusión es para los novatos, y no pienso permitir que me la arranquen. Ya me han destrozado bastante. Quiero ESCRIBIR. Ni más, ni menos. Así que me declaro, con la cabeza bien alta, DILETANTE. No profesional. Nunca. Porque no me da la real gana.


Hubiera preferido reabrir la bitácora de otra forma. Diciendo que lo tendríais en las tiendas en octubre. De verdad lo hubiera preferido, pero no podía firmar ese contrato. Os he contado menos de la mitad: son diecinueve cláusulas, todas igual de lógicas y adecuadas. NO PODÍA. Y lo he visto tan cerca, joder, tan cerca... Después de un año, permitir que todo acabe así, dios mío... Disculpadme que chape por hoy, porque, a pesar de todo lo que he dicho...


Creo que voy a llorar.



Desde el faro,


Al.


Álvaro Naira © 2008

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84 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Aguaraguazumara

Aguaraguazumara dijo

DON LATINO: ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo!

Aunque me joda que tengas tus principios y si no les gustan no los cambies por otros (como Groucho), suelto los dedos entumecidos llamando a la suerte para darte un enorme aplauso, que te lo mereces joder.
Habra quien diga que es una pataleta o que te lo inventas porque no lo consigues, yo no, acabo de ver el puto catalogo otra vez, google bestiario urbano naira, es facil. Lo que no es facil es decir que NO como tu has hecho y regalar tu obra de verdad pero a los lectores. ¿Lulu dices? Cojonudo.
No tengo mucho mas que decir, de momento.

15 Mayo 2008 | 01:08 PM

Artic Guardian

Artic Guardian dijo

¿Y no te pidieron que cortaras los árboles más grandes del Amazonas con un arenque? Hay veces que los caballeros de la mesa cuadrada se queda en pañales frente a lo ilógico de la realidad.

Pues con dos cojones. No diré eso de ¡muy bien hecho!, ni ¡has hecho lo que había que hacer!. Tú sabrás, y si las pelas te la pelan, valga la redundancia, pues a lulú, si al final aquí va a leer la novela todo el que quiera.

De todas formas, esa editorial pisteriosa pasó por alto un detalle. ¿Solo derechos mundiales? ¿y si vienen los sayans, namekianos, criptonianos, o marcianos? Vaya profesionales y vaya mierda de visión comercial.

un saludo

15 Mayo 2008 | 02:03 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Ya he dicho todo lo que tenía que decirte sobre esto en privado.

Sólo diré que ya iba siendo hora de dejar de hablar de Álvaro Naira, editoriales misteriosas y el mercado, y empezar a hablar de Haller, Lucien y el mensajero que lleva el paquete. Es lo que siempre has querido, creo, y es lo que vas a tener ahora. ¿Entre cuatro? No lo sé. ¿De verdad importa el número?

15 Mayo 2008 | 02:42 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Y a todo cerdo le llega su San Martín:

http://www.sonystyle.com/webapp/wcs/stores/servlet/CategoryDispla...

En cinco años, los editores llorando por las esquinas como hoy los de las discográficas.

15 Mayo 2008 | 02:49 PM

Pangeah

Pangeah dijo

No puedo ver el puñetero catálogo y francamente no lo lamento. Así, que vayan a grafitearle el nabo a su madre. Recordaré este post por los siglos de los siglos y siento que sólo le falto poner el nombre de la editorial para subirle el rango a Váter Oficial de la Bitácora. ¿Que así son todas las editoriales? Pues entonces no cambia nada decirlo, y me sería muy terapéutico además. Una vez un trabajador de la Ghandi que en un restaurante de Gringolandia compró una receta de galletas por DOS DÓLARES por medio de tarjeta y al revisar más tarde con la panza llena feliz y a gustito resultó que había tenido lugar un pequeñito error y se la habían cobrado en DOSCIENTOS DÓLARES. Obviamente, como es un cuento de la vida real, por más que amenazó, suplicó e invocó los directivos del restaurante no le reembolsaron una mierda. ¿Qué cómo sé yo todo esto? Fácil. El noble y muy cabreado trabajador envió por mail a todos sus conocidos y a un nada desdeñable porcentaje de desconocidos la anterior historia junto con la receta de las galletas. Pues nada, no te pagan por enviar correos, pero estoy segura de que el trabajador se quedó relativamente a gusto y al restaurante no le hizo ni puta gracia. ¿No se PODRÍA, como favor a los lectores, decir el nombre de la editorial esta para difamarla y zurrarla por los bajos mundos interneteros, aunque realmente no reembolse los dedos agarrotados de todo este tiempo?
Espero que Lulú tenga esa madre de compra y entrega por internet.

15 Mayo 2008 | 10:49 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Se puede "averiguar" buscando el catálogo, Pangeah. Aún está la caché de google. Yo no voy a decir su nombre -aunque he dado mil pistas, demasiadas- porque, como dije en un post anterior y luego me censuré, conozco a una persona de esa editorial. La única decente, que lleva buscando otro curro varios meses para largarse de allí, pero no lo encuentra de momento, y hay que pagar el alquiler. No quiero pringarla y que la echen y se quede en la puta calle. Demasiado he dicho; pero teníais derecho a saber lo que ha pasado. En cuanto se vaya de allí: VÍA LIBRE.

Gracias por seguir aquí. Y sí, lulú es venta por internet. SÓLO por internet. Dadme un par de semanas para que recomponga los trozos de mi persona que se me han caído, averigüe cómo maquetarlo y enviarlo y tendréis la novela en vuestras casitas. Calentita, y SIN CORTES.

15 Mayo 2008 | 11:27 PM

Doctor

Doctor dijo

Álvaro, este post tuyo me ha inspirado el mío... leélo, porque como aquel que dice, te lo dedico a ti... :)

Eso sí, sin mariconadas... :):):)

Un saludo

16 Mayo 2008 | 12:42 AM

Sol

Sol dijo

A partir de ahora por razones que ni Dios mismo entiende postearé como Sol. A la mierda.

Ya busqué el cagálogo, y sale el vínculo, pero no se ve. Entonces...

16 Mayo 2008 | 04:28 AM

Azaroa

Azaroa dijo

Plas, plas, plas.

Cabronazo, me has hecho llorar a mí (igual es porque tengo el día sensible, no se). Joder, qué dos huevos más bien puestos.

De puta madre que no te dejes trocear. Es lo que quieres, pues DE PUTA MADRE.

Veo que, después de estar esperando... pues no se, porque no recuerdo cuando descubrí tu bitácora, pongámosle un año, lo que más me va a costar es esperar el tiempo que tardes en enviarla a Lulú.

Me he puesto nerviosa y todo leyendo el post. Tengo el corazon ahora bailando claqué, que me palpita en las sienes.

Un besazo.

16 Mayo 2008 | 03:05 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

El proceso de lulú es algo complicadillo, pero os aseguro que me daré la mayor prisa del mundo. Tengo primero que gestionar un ISBN, porque quiero que sea un libro de verdad. Con esto me refiero a que se pueda donar a una biblioteca: sin ISBN no es un libro, es un cuaderno impreso. Los libros deben estar en las bibliotecas, para que los lea todo el mundo y GRATIS. No en las librerías. No sé cuánto se tarda en gestionar un ISBN. Espero que se haga en el momento. El lunes empezaré a mover hilos.

Por otra parte, me va a hacer la maquetación una maquetadora profesional. Lo va a hacer porque le da la gana, y se lo agradezco en el alma. Más que nada, porque el libro es de 313 páginas de word, y una maquetación cutre (la mía) da 626 páginas, que es una salvajada. Una buena maquetación, con guión al final de línea, control de viudas y huérfanas y demás, reduce el libro a 500 páginas y lo deja más bonito. Y en lulú cobran al comprador por página impresa. Cuanto más barato os salga, MEJOR.

Sanseacabó. Si lo compráis dos y os gusta, seré la persona más feliz del mundo. Mucho más que si lo hubieran comprado mil para decorar sus estanterías o regalar y quedar muy bien.

Gracias por seguir ahí. A todos. Y a los que siguen y no dicen nada, también.

16 Mayo 2008 | 08:55 PM

Darthz

Darthz dijo

No tengo mucho más que decir.

Bravo.

17 Mayo 2008 | 07:07 PM

dama shandy

dama shandy dijo

Hice una visita al Doc y antes de leer su post me he leído con interés este tuyo. No me digas que no le he echado ovarios, aunque no tantos como tú floretes al leer con tanta atención y por lo "miúdo" el "contrato" de esa editorial que se debería llamar SATURNA.

Aunque el asunto no tenga gracia, me he sonreído porque realmente el contrato es un chiste malo: no se por qué pero me recordó al interminable cuento de "La buena pipa", (sólo se acabó porque la pipa se rompió). Y me he reído a carcajada limpia por el sentido del humor que le has puesto al post ,a pesar de la amarga situación, y por ese video de Martes y trece. Gracias.

Casi todos los contratos con tantas cláusulas -y oraciones subordinantes (que no copulativas o yuxtapuestas)- están pensados para que te aburras más que en el limbo de los justos y cuelgues la lectura.. Pero siempre hay alguien dispuesto a asumir ese sacrificio para que no le chuleen... Llevo una semana leyéndome uno -casi voy a artículo por día para que no se me indigeste - e intentando "descifrar" en su retorcida sintaxis y obtuso léxico todo aquello a lo que me obliga. No es una de una editorial, pero si está relacionado con la cuestión de autorías y como pienso que nadie da los duros a pesetas, me miro muy mucho lo que debo firmar.

Álvaro, no todas las editoriales son igual de Saturnas, aunque si es cierto que los beneficios son pocos .Ya sabes tú que en este país muy pocos pueden vivir de las ventas de sus libros y mucho menos cuando no eres un tipo mediático.

Pero no vivir "profesionalmente" de la escritura también da libertad. Como tú dices, hay quien está obligado por su editorial a sacar un libro cada cierto tiempo aunque sea una basura: santos griales, niños magos, novelas seudohistóricas, novelas farándula... Y lo mismo que la "canción del verano", también se editan libros destinados a los adolescentes de ESO Y BAC, esas novedades "invernales",infernales e intragables que algunos profes estúpidos imponen a sus alumnos para aprobar un examen. Y en medio de todo esa batahola de publicaciones también aparecen buenos textos que no siempre ocupan los espacios más destacados en las mesas de novedades o en las estanterias... Se necesita dedicar un tiempo, tener un criterio propio o dejarte guiar por aquellos escritores y lecturas que te gustan, que te suelen llevar a otras, o el boca a boca ( las afinidades afectivas y electivas)

Álvaro, has podido elegir. Así que apúntate un tanto. Sigue escribiendo, si llega el momento hay que estar preparado. Y aplícate esto: "si mi libro le ha interesado a esta editorial, también puede interesarle a otra". Desde luego que no sea tan VAMPIRA, aunque como negocio siempre pertenecerá a la especie de los Chupópteros.

Conocerás de sobra a escritores que con excelente obra han sido rechazados por buenas editoriales. Me viene a la memoria Bolaño. El primer poema de su libro "La universidad desconocida" está dedicado a todas las editoriales que lo rechazaron durante años, y la lista le dio para unos cuantos versos. Forma parte del curriculum de los mejores.

Y no dejes de visitar librerías. Internet es un buen medio , pero no debe excluír a las buenas librerías. Pueden y deben convivir.

Un abrazo.

18 Mayo 2008 | 03:15 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Gracias por los ánimos, dama shandy. Me han intentado chulear y no me han chuleado, sí. Así de simple. Y claro que si me lo han cogido en una me lo podrían coger en otra. Pero me he cansado de esta novela y de moverla, y el mercado me ha destrozado. He visto la montaña de mierda. Supongo que habrá alguna editorial un poco menos vampira, pero he visto ya varias, he visto el sistema, y no me agrada. Tal vez con otra novela, tal vez más adelante, vuelva a intentarlo. Ahora, no. Y qué quieres, también me apetece jugar al pionero y hacer la romanticada de regalar mi obra.

Necesito escribir otra cosa. Por eso la sacaré en lulú. Después, veremos qué pasa. Nada me haría más ilusión que vender 1501 ejemplares e ir a pasárselos por las narices, pero dudo que quieran imprimírselo más de cinco personas.

Da lo mismo, en el fondo. Si esas cinco se la leen, es suficiente.

Un abrazo.

18 Mayo 2008 | 12:02 PM

chipita

chipita dijo

Me he quedado muda.

Supongo que te la debe de soplar que te aplaudamos o te digamos lo machote que has sido, porque la espera ha sido larguísima y éso acaba con cualquiera. Pero joder, de verdad, Álvaro, olé tus cojones. No sé qué más decirte, aparte de que compraré tu novela a través de Lulú, cómo no.

Debes sentirte muy orgulloso. Y deseo con todas mis fuerzas que esa editorial se arrepienta algún día de haberte dejado marchar.

Un abrazo.

18 Mayo 2008 | 12:55 PM

Doctor

Doctor dijo

¿Has dicho vender 1501 ejemplares? ¡Me encanta la idea de tocarle la polla a esa editorial! Creo que me he excitado pensando en esa idea... ¡mejor que tomar viagra y casi tan bueno como follar con mis putas! (Si tuviera un céntimo, claro).

¿No crees que sería divertido conseguir vender esa cantidad en Lulú?

Adoro hacer cosas porque me sale de las narices, y más aún si creo en ellas. Piénsalo: has hecho una bitácora sólo para promocionar un libro que finalmente vas a casi regalar... ¿por qué no seguir usándola para seguir promocionando y vender esa cantidad?

Ya sé que suena a coña, pero estoy dispuesto a tocar las pelotas para que tu libro se venda ese número, y muchos de tus lectores, seguro que también, que no son cinco, capullo, si fijo que follas más que yo... que mis fans son unas rajadas, y conste que les digo que mi pene es muy normal para que nadie se me asuste... :):):)

No hay nada que perder... ¿no crees?

Un abrazo, sin mariconadas... :):)

18 Mayo 2008 | 04:30 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Sería maravilloso que la leyeran 1501 personas. Pero soy realista: nadie compra por internet. Casi nadie.

En cualquier caso, al menos esto me sirve para no hundirme. Deberes para la próxima semana:

1. Cómo se gestiona un ISBN y un Depósito legal.

2. Cómo le gustan a lulú los ISBNs (me temo que le gustan los americanos, pero habrá que investigarlo).

3. Cómo quiere lulú que se maqueten los textos.

4. Cómo quiere lulú que se diseñen y se redimensionen las cubiertas.

Seguiremos informando...

18 Mayo 2008 | 04:47 PM

lanobil

lanobil dijo

Reconozco que si tuviese el talento necesario para estar en tu lugar, seguramente habría aceptado, así que admiro la decisión tan consecuente que has tomado, dejando a un lado, de momento, uno de tus grandes sueños. Un saludo y espero que después de publicar en LULU, seas tú quien ponga las condiciones.

18 Mayo 2008 | 04:48 PM

Azaroa

Azaroa dijo

Soy tan friqui que me tienes con la bitácora abierta todo el día releyendo post xD.

¡¡¡Te odioooo!!! jejeje.

Haz los deberes. Hazlos. Mañana mismo. En serio. Por cierto, ¿cuanto tardan en enviarte un libro los de Lulú? Espero que no tarden mucho... Y la portada, ¿cuál vas a ponerle al final? ¿Aquella del ventanal y tal? Esa molaba. Estoy nerviosa xD y flipada. Parezco una quinceañera. Debe de ser que todavía me dura el pedo de ayer.

A ver, a lo que iba, que me patinan las neuronas:

(Sí, en realidad me pongo a escribir un comentario para decir algo pero se me va la pinza y escribo otra cosa completamente diferente.)

Que espero que sigas en la bitácora cuando yo me haya devorado tu novela, porque todavía estoy esperando:

1. El test (xD) aunque ya es solo por joder.
2. Aquellos relatos colaterales que tenías por ahí.
3. Todos esos post que prometías que ibas a hacer cuando ya tuviéramos la novela para comentarnos cada detalle.
4. Simplemente comentarla, coño.

Y una sección de fanfictions y fanarts, juas. ¿Ves como soy friqui?

Enga, ya te dejo en paz, un besote (en el cogote).

18 Mayo 2008 | 05:29 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

:)

Azaroa, por ti y por la gente como tú es por lo que hago esto. Si no fuera por vosotros, no lo haría.

TÚ QUIERES LEER LA NOVELA. A TI TE INTERESA LA HISTORIA. TE LA TRAIGO AL FRESCO YO (como tiene que ser). Quieres leerla. Quieres disfrutarla. La vas a comprar por eso, no por hacerme ninguna clase de favor. Quieres conocer al lobo, a la zorra de Verónica, al puto cuervo carroñero. Quieres saber qué les pasa. Quieres fliparte, montarte tus historias y hacer tus dibujos. ¿Te gustará tanto como para eso? Espero que sí. Pero los resúmenes, los extractos, el tema, ya lo han hecho.

Y eso es lo más grande que puede desear un autor.

Gracias.

18 Mayo 2008 | 05:49 PM

Cris

Cris dijo

Llego a tí desde el Doctor,leí tu primer post...y sin leer nada más ya me gusta como eres.
Te felicito,tienes lo mejor que se puede tener" intregridad y libertad",gracias por usarlas.
Besos.
Cris

18 Mayo 2008 | 10:18 PM

Doctor

Doctor dijo

Es cierto, seamos realistas: a la mierda el realismo. No hay nada que perder, y te lo digo en serio... me divierte hasta ponerme cachondo la idea de que llegues a que compren 1501 ejemplares... y me la pela tardar seis meses, o un año máximo... además que Nadha hasta se presentaría voluntaria, porque le molas mazo... :)

18 Mayo 2008 | 10:37 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

A los nuevos, bienvenidos al faro.

Al doctor: voy a ser sincero. Estoy hecho una puñetera mierda. Me voy dando cuenta, a cada minuto que pasa, de que he matado la novela, y ahora la estoy enterrando. Cada paso que me acerca a lulú es una paletada de tierra. Luego le rezaré un responso, me despediré de ella y me marcharé del cementerio. Lo hago de mil amores, y con la cabeza bien alta, y porque necesito olvidarme de este texto. Para poder escribir otro.

¿Por qué digo que estoy matándola?

Porque NADIE compra por internet un libro. Menos mis lectores del alma, que les interesa el libro de por sí, y que son cuatro. El resto, por mucho que hablen del número, volumen, calidad y posición de mis testículos, no lo van a comprar. Y me parece bien: yo no le pongo a nadie una pistola en la boca. No me interesa que se compre un libro por mí, porque me hayan intentado colar un contrato draconiano y oh qué pena doy, vamos a solidarizarnos con él. Quiero que lo compren por el libro en sí: por el estilo o la historia, los adelantos que he ido metiendo en la bitácora, las mil y una cosas que he dicho de la novela o por la calidad literaria que he mostrado en los artículos. Sin más. Yo aquí no pinto nada. Mis textos se defienden solitos.

Y aparte, que nadie va a "comprar" un libro. Las cosas por su nombre. Van a imprimirlo en una imprenta, no a comprarlo. Una imprenta a distancia, vale. Pero es el mismo proceso que cuando te vas a la fotocopiadora de la esquina. ¿Compras algo? No. Pagas por la copia.

Además, en el fondo me da igual que se lo imprima uno o se lo impriman diez. Si ese único ejemplar se lo leen diez personas me interesa mucho más.

Así que no voy a hablar de vender 1501 ejemplares, doctor. Estoy enterrando un libro: permítame que lo llore.

Aún no voy a llorarlo. Tengo que cavarle la tumba primero. Cuando tenga la primera impresión en la mano, lo lloraré. Como nunca he llorado nada.

Siento no mostrarme más animado, alegre y saltarín, pero creo que es bastante comprensible. Si hubiera pasado por el aro, estaríamos hablando de una distribución nacional en todos los grandes almacenes y librerías, y relativamente visible.

¿Me arrepiento?

NO.

Hacemos lo que hacemos por ser quienes somos. Si no, no seríamos nosotros, es la frase con la que encabezo mi post.

No sé si ha leído Sandman, y no sé si sabe qué es lo que hace luego el personaje de Morfeo. Por si no lo conoce, se dirige a su propia muerte.

Si no fuera por los que quieren leerlo y siguen aquí, y están FELICES porque van a leerlo por fin, creo que me limitaría a meterlo debajo de la cama.

Un saludo.

19 Mayo 2008 | 12:41 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Y si alguien se sorprende de mis repentinos cambios de humor, y que un minuto parezca que me voy a comer el mundo y al siguiente que el mundo pide la vez para pisarme, se busca en el diccionario "ciclotimia". O se lee el post de la puta noria, buscándolo en los archivos. Paso de poner el enlace, la verdad.

19 Mayo 2008 | 12:43 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Y... en honor a Indiana Jones, citemos La última cruzada: "Rolls Royce Phantom 2. Cuatro coma tres litros, trescientos caballos, motor de seis cilindros, con carburador Stromberg downdraft. Puede pasar de cero a cien kilómetros en doce segundos y medio. Y hasta me gusta el color.".

No me hagáis caso. Me hundo, pero enseguida me levanto. No entierras un libro y lo matas si una sola persona en el planeta que no seas tú LO LEE. Y sí, tengo una. Incluso dos y tres.

19 Mayo 2008 | 01:02 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Última apostilla y chapo por hoy: Doctor, si se lo lee y considera que es lo bastante bueno como para recomendarlo a todos sus amigos, si lo lee y quiere hacer campaña porque lo lean 1501 personas, me parecerá perfecto. Pero porque el texto lo valga. No porque lo valga yo.

Un saludo.

19 Mayo 2008 | 01:14 AM

Anómino

Anómino dijo

Claro que seguimos aquí, en la sombra, fiel a nuestro estilo.

Teniendo la oportunidad tan cerca, has elegido el camino más difícil, aunque a la postre el mejor, de eso no tengas ninguna duda. No era la solución vender tu alma (y la del libro) al diablo. Esa aberración que iba a salir iba a ser de todo menos tuya. Troceada, vilipendiada, ninguneada... Iban a descomponer la esencia de tu creación para generar un pequeño monstruito. Que les den.

¿Cuántos libros pensabas vender has dicho? ¿4? Súmale uno más. Y reza porque el día que la obra empezó a cobrar vida la afilada pluma de Naira estuviera mustia, reza porque el día que engulla la novela sea un día gris, reza porque no encuentre en el libro el alma del autor que han intentando someter, el mismo alma que encuentro día a día en su blog. Si no has rezado lo suficiente, amigos y familiares corren el riesgo de recibir de regalo de cumpleaños, navidades y demás sandeces un libro.

Sigo al acecho. Si la indigestión de confeti no me mata.

19 Mayo 2008 | 12:51 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Eh... se tarda un mes mínimo en gestionar un ISBN español. Esta noche miraré los americanos.

Iré maquetando y haciendo la cubierta mientras.

19 Mayo 2008 | 12:59 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Salud, Anómino. O Anómico. ¿Antes escribías así?

Gracias por seguir ahí.

19 Mayo 2008 | 01:06 PM

Anímico

Anímico dijo

No se ni lo que escribo. Que malas son las prisas. Y el confeti.

19 Mayo 2008 | 01:16 PM

Doctor

Doctor dijo

En el blog del Doc no he escrito una sola línea que no sintiera, del mismo modo que el resto de líneas que he escrito ha sido para cachondearme del personal de turno.

Si bien es cierto que siento simpatía hacia ti, no es menos cierto que la siento hacia otros blogueros. Sin embargo, eso no me hace querer vender ni sus blogs ni lo que hacen. Puede que como personas me parezcan de puta madre, pero no vendo en lo que no creo.

Creo en lo que escribes, en lo que haces, creo hasta en tus putas contradicciones, y en la rabia de la gloria vista desde el infierno. Y sobretodo creo en el arte por encima de toda la mierda que nos asola y que me tengo que tragar para escribir mi basura de blog.

Recelo de la humanidad en general. Sí, creo en determinadas personas, pero no en la masa. Si alguien te dice que algo es bueno, todos los demás payasos van detrás y se lo creen. Si lo destrozas, todos lo hundirán. Así son las personas, y no creas ni por un instante que el hecho de que unos pocos compren tu libro le van a sacar el partido que crees justo para él, el que tú desearías.

Porque sucede que en el momento en el que terminas una obra, el escritor, es como el director de escena: ya ni pincha ni corta. Es el lector, con sus experiencias, su vida, sus idioteces y sus grandezas, y por qué no, también sus prejuicios, quienes están al mando de la nave.

Tu obra ya no es tuya Álvaro, y hasta suena poético que lo regales.

Tengo todos los cómics de Sandman desde que DC los empezó apublicar hace una eternidad, antes de que empezaran a salir en tapa dura y te costara una pasta cada número. Adoro a Neil Gaiman, y su visión de la muerte es casi vista con dulzura. No en vano, la viste de mujer, y en no pocas ocasiones es piadosa.

No he leído tu libro, es verdad, pero he leído todos tus post y contigo me he descojonado, me he emocionado, me has hecho recordar payasadas mías al otro lado del Doc, cuando me doy de cabezazos por las paredes de gotelet porque soy un mierda fracasado que es incapaz de colocar un sólo texto suyo en ninguna parte. Y soy consciente de lo mucho que me pelotean, y en no pocas ocasiones me planteo si me lo dicen de verdad, porque parecen ver en mí justo los que no pueden hacer absolutamente nada por mis textos.

Y me frustro, y me entran pataletas, y me digo que voy a mandar a la mierda todos mis blogs, y que escribir no merece la pena, más que eso: que me lean no merece la pena, porque de escribir no me puedo librar ni queriendo.

No he escrito un post sobre tu artículo porque quiera rollo contigo, aún no soy gay... aunque como me vaya como últimamente no descartaré la idea... :)

Lo he escrito porque sencillamente creo en todas las cosas bellas.

Sabes lo que pienso de Lulú, y sé lo que piensas tú. Sólo trato de darle más sentido a una obra que merece más, aún cuando el fracaso sea aún mayor que el entusiasmo con que empezamos a hacer las cosas.

Sé que estás cansado. El mundo es una mierda, todo es gris, la gente da ánimos, sí, pero es como si quisieras que te abrazaran y todo el mundo te dijera que alguien te abrazará algún día, que tú lo mereces. Y mientras tú, con cara de subnormal, les miras y dices: Pero si sólo quiero un abrazo...

Y todo gira y nada cambia, y hay que hacer un esfuerzo más. Otro, y se te atraganta la acera en las entrañas. Yo mismo me la fumaría si fuera necesario.

Porque si tu novela tiene que morir: hagámosle un funeral digno, aún cuando creamos que el valhalla sólo sea un cuerpo ardiendo que se hunde en el mar.

Si algo está muerto, no tienes nada que perder, y mientras jugamos con un par de antorchas, qué cojones: nos divertiremos prendiéndole fuego con cada unidad vendida a quien quiso comprarte por toda la eternidad.

Voy a beber, me he quedado seco... :)

19 Mayo 2008 | 08:00 PM

Doctor

Doctor dijo

Y lo olvidaba. Frank Miller escribió en Born again que un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo.

Seguro que entiendes por dónde voy.

(Este sambuca está que arde en mi laringe..., que pena no tener pasta para que una de mis adoradas putas me haga una mamada mientras bebo... ¡eso es el paraíso! XD)

19 Mayo 2008 | 08:05 PM

María

María dijo

Por que no has entrado en el sistema, sí lo que buscabas es mejorar la literatura,¿ No entras en el sistema cuando vas al cine, cuando le echas gasolina al coche,cuando te tomas, una hamburguesa, cuando te vas de putas, cuando pagas un billete de autobus, de metro, pero donde crees que vives, en Marte, en Plutón ? . No sería cobardía de no vender , ni un libro, creo que has desperdiciado una gran oportunidad, basta de lamentaciones ,y, ten lo que hay que tener para volver a esa editorial y, pasa por el aro, como pasas todo el sto día por él, porque sino no comerias, no dormirias, no tendrías un ordenador,ó que te crees que los de lulu no son buitres del mismo sistema. LLAMALOS POR TELEFONO Y VUELVE HABLAR CON LOS EDITORES ,eso es un artista.
Yo, no voy a ponerte medallas ni a lamentarme de tí, te estás comportando como un niñato mal criado. Lo siento no me das pena lo más patético que existe en la vida es dar pena. Que te crees que la vida es fácil para el basurerro, el médico el abogado el albañil.
Lo único que has conseguido es que serían de tí los maldito editores de los cogones y, Yo la primera.

un salludo , me has cabreado.

19 Mayo 2008 | 10:02 PM

Azaroa

Azaroa dijo

María, creo que no te das cuenta de que lo que ha pasado no es que Álvaro no haya querido entrar en el sistema, sino que si pasaba por el aro lo que nos iba a llegar a las tiendas, a nuestras casas, no era su novela, sino un texto mutilado, destrozado, diferente y, en definitiva, una novela que no era la suya.

Yo prefiero tener que comprarla por internet y leer Politeísmos, el libro que llevo esperando desde hace un año, a poder ir a una librería para comprar otra cosa.

Así que no entiendo por qué te da pena una persona que ha preferido hacer llegar SU texto, que ha escrito, amado, sufrido y odiado a partes iguales, a publicar lo que los editores considerasen oportuno.

Creo que no tiene nada que ver con entrar o salir de un sistema en el que, nos guste o no, todos andamos metidos.

19 Mayo 2008 | 10:47 PM

Doctor

Doctor dijo

María: si algo valoro es la honestidad, y tú has sido honesta... y eso me pone cachondo... ¡todos saben lo cachondo que me pone eso!

Sin embargo, he de decirte, y en honor a mi honestidad irreverente, que no sabes de lo que hablas. ¿Te venderías tú a un tío que te gusta aún sabiendo que te humillará toda la vida y que hará de ti un pelele? Eso es lo que haría esa editorial con Álvaro... Si no lo entiendes así, no sabes de lo que hablas....

Aún así... ¿te he dicho que te deseo? :):)

Soy un payaso Álvaro... dispénsame...

19 Mayo 2008 | 10:57 PM

Artic Guardian

Artic Guardian dijo

Nada que añadir a lo que han dicho los dos comentarios anteriores a éste.

Aún así, independientemente de lo que consideres que es pasar por el aro y formar parte del sistema, te equivocas, María. Eres una borrega. ¿Montar en bus, ir al cine o comprarse una hamburguesa es lo que consideras el sistema? Sesgada visión del sistema tienes. Cuando tengas más de quince años entenderás que eso son tonterías que en nada influyen en lo que llamas sistema, aunque más bien lo usas como algo abstracto que como algo en lo que creas. Ahora bien, si hablas del sistema refiriéndote a lo que hace la masa social, también puedo replicarte. ¿Montar en autobús es formar parte del sistema? yo creo en cambio que comprarse un coche es lo fácil y lo que te hace formar parte de la masa social dominante. Ir al cine a ver matrix quizá sea formar parte del sistema, en cambio si vas a ver la princesa mononoke la cosa cambia. Y si para ti comer es formar parte del sistema, tienes un problema.

PD: Escribir mal también es formar parte del sistema, y poner tildes donde no hay es de pedantes.

19 Mayo 2008 | 11:22 PM

Azaroa

Azaroa dijo

A mí lo que me ha impresionado es que considera que si duermes estás entrando en el sistema. ¿Tenemos que ser insomnes?

19 Mayo 2008 | 11:32 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Gente, hay que saber reconocer el alivio cómico del día cuando aparece, no seáis así.

¿Quieres sistema, María? ¿Te suena el código civil? Pues en esa bonita editorial se lo pasan por el forro de los cojones cuando redactan los contratos. Relee, que lo mismo te lo has saltado.

Y ya hablando de cosas importantes, una pregunta, señor Doctor: ¿a usted hay algo que no le ponga cachondo? xD. Sin acritud, que me ha gustado su cita del Born Again...

Un saludo.

19 Mayo 2008 | 11:59 PM

Doctor

Doctor dijo

Titos, hay que tener mucha clase para decir lo que se piensa, y más aún para contradecir lo que se piensa con elegancia.

Queridos míos: vosostros tenéis la clase en el culo. María da una opinión valiente, eso no la convierte en borrega, y vosotros, chulitos, no sois abanderados de ninguna verdad absoluta. ¿O creeis que sí? Porque demostráis la prepotencia y pedantería que critacáis... ¡releed vuestros comentarios por el amor de dios (y conste que soy ateo)!

Yo no estoy de acuerdo con Álvaro en alguna de las cosas que dice, sin embargo, ¿quién pollas soy yo para contradecirle cuando yo mismo soy la contradicción personificada?

Quizá no lo seáis vosotros, titos que estáis en posesión de la verdad, y que decís gilipolleces sobre un comentario que no os mola de María.

Es fácil tocar la polla cuando sois unos catetos nicks, ¿a qué sí? ¿No jode que os llamen catetos? ¡Pues entender un poco más a las personas, coño, que no es tan difícil!

Y respondiendo a tu pregunta The watcher: tú no me pones cachondo... ¡aún no soy gay! ... y de serlo, me pone cachondo la inteligencia, y el ingenio, y la honestidad (aún cuando yo esté en desacuerdo rotundo con ella) no la tontuna que disfraza de inteligencia la frase hecha... :):)

Y si tiene tetas ya ni te cuento tito... :):)

¿No hay nadie por aquí con sentido del humor????

Madre del amor hermoso (que por ti me muero cacho asqueroso...) Lo que tiene uno que leer...

¿Váis a comprar todos el libro de todos modos, no? Porque os pondré a parir, capullos, como no lo compréis... :):):):)

O no... soy un tarado contradictorio... :)

María... recibe un ósculo lingual... aunque entiendo que Álvaro va antes... :)

¡No soy celoso! :):):)

20 Mayo 2008 | 12:15 AM

istra

istra dijo

Yo soy una de las que vienen, miran y se marchan sin decir nada. Pero estoy aquí. Y ya somos seis los que compraremos en Lulú. Sólo quedan 1495

20 Mayo 2008 | 12:15 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Che. Todo el mundo quieto.

María puede opinar lo que le salga de la polla. Igual que yo puedo pasarme su opinión por el forro de los cojones.

Y mis lectores habituales pueden contradecir a María.

Y el doctor puede contradecir a mis lectores habituales.

Pero si alguien más vuelve a faltar al puto respeto será borrado.

PUNTO.

20 Mayo 2008 | 12:25 AM

Artic Guardian

Artic Guardian dijo

No entiendo cómo alguien que tiene un blog como el que tiene viene a dar clases de moralidad a nadie. Y me parece que el primero que no entiende lo que lee es el doctor, que no comprende que uso el término borrego con la acepción de seguidor del rebaño, no de ignorante o gilipollas. No presumas de lo que careces.

20 Mayo 2008 | 12:47 AM

Artic Guardian

Artic Guardian dijo

Lo anterior no iba por ti, Naira, claro está. Lo del blog va por el amigo doctor.

20 Mayo 2008 | 12:48 AM

Azaroa

Azaroa dijo

Yo creo que no falté al respeto y, si lo hice, no fue intencionadamente.

A mí me parece fantástico que la gente opine lo que quiera, yo no me meto con el comentario de María, simplemente le explico por qué pienso que está equivocada, aunque puede ser que el pensamiento erróneo sea el mío.

Un saludo, y espero no haber ofendido a nadie. De todas formas, no encuentro pedantería ni prepotencia en mis comentarios, así como tampoco se los achaco al suyo. La verdad es que me he perdido bastante con la respuesta del Doctor :S.

20 Mayo 2008 | 12:49 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Y fin de tema. No hagamos de esta bitácora una competición de trolls, y que nadie insulte a nadie salvo a mí, que es de lo que trata todo esto. Gracias por su participación.

20 Mayo 2008 | 12:51 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Yo también me he perdido. Tanto, de hecho, que he llegado a pensar que no era él, sino alguien haciéndose pasar por él. Pero bueno, todos podemos escribir en caliente.

Insisto: pueden ustedes insultarme todo lo que quieran A MÍ.

A nadie más.

Gracias.

20 Mayo 2008 | 12:53 AM

Rara Avis

Rara Avis dijo

Yo colaboro a poner paz e insultar al que se debe.
Naira eres un Gilipollaaaaaaaaaaaas!!!!!!!!!!

20 Mayo 2008 | 01:03 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Gracias, gracias.

20 Mayo 2008 | 01:04 AM

Azaroa

Azaroa dijo

Y del ISBN americano, ¿Qué nos cuentas?

20 Mayo 2008 | 01:07 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Que hay que pagar xDDDD Y que los derechos serían de lulú. Ficticios, pero lo serían. Así que voy a gestionar el español, creo. Tengo que consultar con la almohada. Eso sí, ya estoy maquetando la cubierta. (Varias. A elegir).

Es puñetero porque deben ir con un número justito de píxels.

20 Mayo 2008 | 01:09 AM

Sol

Sol dijo

En la página dice que el máximo de hojas que puede tener el libro es de cuatrocientas setenta. ¿Va a traer letra arial ocho? Si es así, empiezo a temblar.

20 Mayo 2008 | 03:09 AM

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Álvaro Naira es, aparte de un tocapelotas y un cínico, un escritor madrileño de fantasías urbanas, orgulloso de pertenecer al fandom y al subgénero. Que les follen al Realismo y a la novela intelectual.








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