La Coctelera


1 Octubre 2007

Sin novedades en el frente.

Nadie tiene ni puta idea del sufrimiento que es esto. La espera. La angustia. La imposibilidad de hacer algo para agilizar las cosas y que la novela esté a la venta y no se tuerza todo en el último minuto. Hoy me he levantado con una sensación rara en el estómago. Antes de salir de mi casa, abría el correo. Sin novedades. Al llegar al curro, abría el correo. Sin novedades. A mitad de la mañana he vomitado el café en el baño. No he comido. No tengo ganas ni de moverme. Me cuesta hasta sacar a mis perros. Llevo dos horas delante de la pantalla del ordenador, dándole a refrescar cada quince segundos, por si llega un nuevo mail. Nada. No me separo del puto móvil. Cada vez que suena, doy un brinco. Nunca es nadie. Siempre es otra persona.

Me lo tomo a broma. Sí. Pero ya no aguanto más. Ya no es la novela, que sea buena, que sea mala o todo lo contrario. No es ni que la leáis. Es librarme de ella. Es mi propia salud mental. Llevo un año en tensión, y lo que me queda. No lo aguanto más. No puedo con esto. No quiero escribir. No quiero ejecutar ningún movimiento. Si pudiera tumbarme en la cama y no moverme una semana entera, lo haría.

Pero la vida sigue. Con la novela o sin ella. Otra cosa es que me apetezca una mierda que se mueva todo... excepto lo que quiero que se mueva.

[Para el que quiera leer algo más interesante y mejor escrito que esta gilipollez que se parece a los lamentables blogs personales de “hoy he comido queso y eso”, Baradit ha actualizado. Por fin. A saber: Baradit es un escritor chileno de cf del que hablé hace tiempo, que vomita cables en su prosa. Yo, a día de hoy, no vomito ni sangre, que me queda poca. No tengo ganas, así que me la trago y me la sigo tragando hasta que explote. Sin novedades en el frente. Mañana será otro día, exacto a éste. Como dijo Ángel González, “Pero no será igual. Será otro día. Será otro perro de la misma raza”.]

Prometo volver a ser interesante mañana, o no escribir en dos semanas. Total... El problema no está en que veas el vaso medio vacío. El problema es cuando no encuentras el vaso.

Y lo mismo lo tienes en la mano.

Desde el faro,

Al.

Álvaro Naira © 2007

servido por Álvaro 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Típico post del que me arrepiento al minuto de haberlo subido.

Quitando el modo trágico-on, esto sólo me sirve para ponerme las pilas y escribir algo DECENTE para que no queden mucho tiempo en portada mis depresiones, que dan vergüenza. Procuro no escribir nada cuando la noria baja, cuando baja de verdad, porque:

a) Suele tener NULA calidad literaria.
b) A los tres segundos me doy asco y me entran ganas de pegarme patadas.

Qué más dará.

1 Octubre 2007 | 08:48 PM

despistada

despistada dijo

Pues tu blog me parece muchas más veces del tipo "hoy me he comido un bocata de queso y pavo porque el jamón no estaba de oferta y la cajera me ha dicho que mejo el pavo que tiene menos grasa y está más rico". Pero de buen rollo. El mío también es así y me gusta que me lean. A veces también me doy asco, pero no dejo de ser yo, así que mejor me acostumbro. Eso, y que viva el calimocho.

2 Octubre 2007 | 01:23 AM

Azaroa

Azaroa dijo

Me pongo triste cuando te leo así :(

Qué le vamos a hacer, es mi empatía (o mi catarro).

Tranquilo, que todo acabará. Para bien o para mal, pero terminará en algún momento.

Un besote.

2 Octubre 2007 | 01:38 PM

Elbereth

Elbereth dijo

¿Y para qué existen entonces los blogs? Son una especie de abrecerebros, sacas lo que te molesta, lo publicas, y el que sea es libre de leerte....

No estás solo en la espera....y sino te apetece escribir...pues no lo hagas...seguiremos siendo fieles lectores de lo que sea.

Saludos y cuídate mucho.

2 Octubre 2007 | 08:32 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

A despis: no estoy de acuerdo contigo, salvo en lo del calimocho. Aunque garantizo y firmo ante notario que el día en que una cajera me diga esa frase (y con esas palabras) perderé el culo en subirlo al blog.

Una precisión: obsérvese que dije "lamentables". También hay blogs personales cojonudos. Éste, por ejemplo, a mí me hace reír sin parar. Aunque no me gustan los blogs. No los sigo. Entro una vez y me leo enteros los archivos. Y tardo meses en volver a entrar. Me los leo como novelas, los que me leo. Y mi autocrítica iba en realidad por aquí. Yo podría firmar ese post de Ángel, porque es lo que pienso. Y en lo de arriba, no lo predico. De ahí la náusea.

A Azaroa: esto es así. Pesado. A veces me hundo. Pero no pasa nada, al minuto me levanto. Lo ideal sería no airear mis cambios de humor por pura higiene bitacoril. Y porque si me pilla el doctor me pone a caldo y me saca de los enlaces por un simple momento de debilidad xD Con el aprecio que le tengo yo a ese link y las visitas que me reporta...

A Elbereth: por desgracia, no todos son tan fieles como tú. No sabes la cantidad de lectores que pierdo de continuo por falta de constancia. Y dejar de postear ahora sería rendirme justo antes de la línea de meta. Que, por otra parte, es algo que suelo hacer.

Ahora mismo, writing... Ya tengo la intro. Ahora me falta la chicha y el cierre, que todos mis artículos siguen la estructura aristotélica. Suelo tardar unas cinco horas en escribir un post de los buenos. El siguiente no lo será, advierto.

Un abrazo para todos lo que comentan. Los que no, que se jodan (a ver si picándoles dan señales de vida).

2 Octubre 2007 | 09:11 PM

Serendipity

Serendipity dijo

Hay quien dice "nunca es tarde si la dicha es buena".
Mi bisabuela: "nunca es tarde si la picha es buena"
Yo, en este caso: "nunca es tarde si la bicha es buena",
entendiendo por bicha ese alien que es la novela y que te está reventando el pecho al salir (otra vez, digamos).
Asi que a esperar, saldrá, tiene que salir... el stand-by es una puta mierda de estado, pero peor es apagarse no? asi que a esperar y a correr con los pies descalzos para hacer subir la noria como los Picapiedra, con dos cojones, he dicho, :P.

2 Octubre 2007 | 10:06 PM

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de Álvaro

alvaronaira

Madrid, España
ver perfil »
contacto »
Autor del limes; siempre en la delgada línea entre la alta literatura y el pulp. Decidió, en medio de un delirio provocado por las drogas, que iba a ser el único escritor que contara historias fantásticas haciendo uso de todos los recursos sublimes y exquisitos de la Literatura Con Mayúsculas —habría tenido mucho más éxito al contrario, narrando gafapastadas en un estilo mediocre y bestsellario—. Cuando tomó tal camino único y propio y resolvió abrirlo a dentelladas, seguramente aún no había leído a Cortázar o, si lo hizo —otorguémosle el beneficio de la duda—, consideró que el maestro no se mojaba lo bastante, que no hundía los puños en el fango de la fantasía más salchichera y cutre para bruñirla en la cochura a fuego lento de su prosa preciosista y convertirla en una porcelana chinesca. Álvaro Naira es un fracasado por elección, lo cual es todavía más triste que ser un pelagatos a secas: escribió una novela, una editorial se la aceptó pero le ofreció un contrato leonino, así que se sintió ultrajado en su delicadísimo ego y la sacó en Lulú, donde nadie la lee, ni la compra ni nada, lo cual le satisface plenamente. Actualmente se encuentra en retiro espiritual en una cueva del Tíbet, con la única compañía de un ejemplar de las Psicomagias de Jodorowsky —al que no soporta— y ortigas como desayuno, comida y cena. Fruto de tales ejercicios ascéticos, ha parido un segundo libro, entre exclamaciones de eureka y albricias. Espera fervientemente que éste tenga tanta repercusión como el anterior; para ello, ha puesto todos los medios a su alcance y ni siquiera lo ha autoeditado ni sacado de su disco duro para que haga la ronda entre los amiguetes. Antes mostraba su desprecio por la literatura intelectual y el realismo en un hábil juego intertextual —ya que éstos son los géneros que más le satisfacen desde siempre—, y se presentaba como tocapelotas y cínico. En realidad no era más que un niñato un pelo irónico y corrosivo: téngase en cuenta que la ironía es una de las bellas artes; el cinismo una enfermedad terminal. Hoy en día, a tenor de la experiencia que ha ganado y de lo mucho que detesta a la especie humana —desprecio que, bien entendido, comienza por uno mismo— se puede considerar, sin temor a equivocarse, un auténtico cínico. O un enfermo terminal: ustedes deciden.








Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Fotos

Álvaro Naira todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera