La Coctelera


29 Agosto 2007

Politeísmos Original Soundtrack ©. Parte III.

Siguiendo con el homenaje a Umbral, yo he venido aquí a hablar de mi libro. Que si no, los que os levantáis y os vais sois vosotros.

Como bien indica el título, este post continúa una serie en la cual me dedico, con increíble falta de imaginación por mi parte, a hablar de la música con la que escribí mi novela —¡compra Politeísmos, gran éxito de Álvaro Naira, posiblemente en enero a la venta en vuestras...!, etcétera—. Hago este tipo de artículos por tres motivos:

1. Porque no se me ocurre otra cosa de la que escribir y toca actualizar, lectores míos, que os marcháis para no volver y os necesito: es absolutamente preciso que venda lo suficiente con la primera tirada de mi novela para que en la Editorial Misteriosa no me rompan la puerta en las narices cuando lleve mi siguiente texto. Así funciona (de mal) el mercado editorial.
2. Porque es todo un desafío ir escribiendo sobre cada canción y la escena que me inspiró sin reventar nada de mi libro, esquivando spoilers como en una carrera de obstáculos, y eso me divierte lo indecible.
3. Porque estoy hasta los cojones de hablar de inspiración, creación literaria y del coño de las musas. Escribir sobre escribir es lo mismo que cascártela delante de un espejo.

A los nuevos lectores, aquellos afortunados que no saben todavía que mi novela tiene góticos dentro (siempre quedan decorativos), que es de fantasía delirante con un pie en la tierra y que trata de totemismos y animales de poder sin azúcar ni cursilerías, les pediría que se leyeran antes el primer post de banda sonora y el segundo, pero casi me conformo con que se lean éste y todos tan felices.

Una precisión: no siempre escribo con canciones específicas, claro. Todo lo contrario. Ya os conté cómo escribía yo. Además, me suelo poner música de fondo electrónica o industrial, no wave, dark ambient y otras pijadas, sin voz, para que no me distraiga, en las escenas de relleno.

Por ejemplo:

ADVERTENCIA: NI SE OS OCUUURRA OÍRLAS ENTERAS —¿entonces para qué las pongo? Ya, ya lo sé—. Sinceramente: son un tostón, los cinco primeros segundos se repiten hasta el agotamiento. Para escribir y crear atmósfera, perfecto. Para oír por la calle, no.

En la última entrega de esta fascinante saga estábamos examinando la música con la que escribí el capítulo IX del primer arco argumental de Politeísmos. Me voy a saltar unas cuantas canciones porque son horrorosas y porque algo me tengo que guardar para cuando saque la edición extendida de mi novela con muñeco incluido del Álex y botas New Rock en la cajita, y pasamos al décimo episodio. Y con él, llegamos al final del primer arco del libro —lo que os tenéis que estar perdiendo entre arcos y capítulos—. Aquí las cosas se empiezan a poner serias. A partir de este momento —la mitad de la novela, toma ya— yo, como lector, empezaría a pasármelo de verdad en grande. Porque Politeísmos son dos historias en una —serán dos películas cuando todos los directores se peleen por llevarla al cine— y yo prefiero la segunda, sin lugar a dudas.

Escribí la escena trágica —lo que pasa cuando dos niñas góticas van a un examen sin estudiárselo, y por supuesto que no es eso lo que sucede, ya lo descubriréis cuando tengáis el libro en vuestras manos— con Teen Angst de M83.

Tengo debilidad por esta canción, aunque no sea gran cosa. Es electrónica simplísima. Y la letra es tan sólo:

How fast we burn.
How fast we die.

(Qué rápido nos quemamos. Qué rápido nos morimos.)

A mí, me llega. Y mira que está sobado.

Pero me llega todavía más la siguiente canción, que se engancha en la misma escena.

Bueno. A ver cómo me explico sin reventar.

Ésta es la canción que no dejaba de escuchar en el metro mientras escribía la novela. Ésta es la canción que condensa a mi personaje protagonista. Ésta es “su canción”, si nos ponemos ñoños. Y la escena que escribí con ella es una de mis favoritas, además de ser profundamente cinematográfica y quedar de puta madre como final de peli, con la cámara alejándose, mostrando cada vez más la calle y con el fundido en negro y la bajada de los créditos de golpe con el estribillo —sí, soy un freak y me diseño mi propia película, yo qué le voy a hacer—. Aparte, me encanta Depeche Mode. Arrestadme.

La letra, y traducida, que sé que os interesa muchísimo.

Al trasladarse al español se pierde, naturalmente, el valor de la metáfora. El dicho inglés de “ponte en mis zapatos” enlaza con la imagen de tropezar en los mismos pasos —¿sigo diciendo obviedades? Mejor lo dejamos—. Pero soy un defensor de las traducciones literarias y no literales, a excepción de las automáticas, que suponen una continua fuente de diversión. Me guste o no, el dicho en castellano es con “pellejo” y así hay que traducirlo. Punto.

Aquí debería acabar el post, porque en este momento de la novela hay un quiebro brutal. Os garantizo que os obligo a parar en la lectura, a pestañear, a mover la cabeza, a cerrar el libro unos minutos, a masticar bien la escena anterior. Es lo que quiero que hagáis y creo que lo consigo. Pero ya que no estamos leyendo mi novela sino haciendo el capullo, continúo con músicas.

Y he aquí la sinfonía sonámbula de las sombras, la luna y el deseo, que pone banda sonora a las seis páginas ante las cuales sacudiréis la cabeza, diciendo: ¿qué pinta esto aquí? Pues pinta. Digamos que es un flash-back... de unos cuantos miles de años. Y la protagonista camina a cuatro patas.

Y ya me callo.

Regresamos prontamente con el amigo de todos los niños: Álex, el cabrón con pintas que se pasea por Politeísmos en todas las páginas impares y en unas cuantas de las pares con su sobretodo de cuero y sus botitas pegándoles patadas a los párrafos. Abrimos el segundo arco argumental de la novela, de nuevo yo me flipo y me monto el comienzo de la peli minuto a minuto, y no os lo detallo porque lo reventaría. De nuevo. Lo que sucede es sencillo: en resumen, al Álex le duele la cabeza y se toma un par de aspirinas. Fascinante, ¿a que sí? Sé que no podéis esperar a comprar mi libro para saber cómo se resuelve esa trama trepidante con su consecuente peripecia. Paciencia. Muy pronto.

Es de todos conocido que a mí me gusta NIN. O me gustaba. Y esta pieza es una de las más impresionantes que he escuchado nunca en ruido orquestado. No en ruido. También le doy al ruidismo en periodos gótico-depresivos, pero me gusta más cuando está organizado. Puro escrúpulo; si me pongo música prefiero que lo sea, al menos a ratos. Que sí, que Daniel Menche será la hostia en bicicleta, pero yo no lo diferencio de una psicofonía presentada por nuestro ínclito Iker Jiménez, gloria nacional de las artes y las letras, no como ese advenedizo de Umbral (es el tema del día).

Juzguen ustedes:

Daniel Menche, grandísimo artista conceptual (?):


Versus

La voz del Más Allá, en vivo y directo en sus pantallas:

Si he de ser sincero, esta grabación me pone los pelos de punta. Esa voz repugnante, salida del abismo, antinatural, horrísona, tremenda, que dice:

“Es un infierno. Es un minuto y pico; la grabación original son diez. Allí no se escuchaba absolutamente nada, la gente se puso en otra sala, esa grabadora estaba en silencio total, en un sótano... Lo escuchamos”.

Brrr.

Para tranquilizarnos, un polvo con galletas y a la cama. Os dejo con Aphex Twin, Nannou, que también tiene su punto inquietante. Con ella escribí un diálogo de dos personajes sobre lo divino y lo humano, que leeréis...

Cuando la Editorial Misteriosa lo quiera.

Desde el faro,

Al.

Álvaro Naira © 2007

servido por Álvaro 14 comentarios compártelo

14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Darthz

Darthz dijo

xDD

He de decir que siempre había oído chistes con eso pero me parece que el vídeo no lo había visto. Lo que me he reído. ¿Te veremos algún día hablándole así a la Milá?

Yo, por cierto, hace algún tiempo que dejé de escuchar música para según qué cosas escribía. Al principio era de los que se flipaban y se dejaban llevar por las bso, músicas instrumentales, chill out, new age, celtas... Ahora en algunas prefiero el silencio; pero siempre, más de una vez, llega una voz, un violín, una guitarra, que se adueñan de mis sentidos y me hacen escribir algo. Y me inspiro, y entonces escribo. Pero, al igual que tú, sin letra, o al menos una suave y que no entienda o me distraiga para concentrarme bien en lo que tengo por delante y no en los oídos. Los textos, los nuestros, también hay que oírlos, y tocarlos, y sentirlos...

Y... ah, me despido.

Una sonrisa.

PD: Arriba te ha salido un post duplicado e incompleto.

29 Agosto 2007 | 12:01 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

La coctelera se ha JODIDO y me ha JODIDO. A ver si tiene solución.

29 Agosto 2007 | 12:07 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

A Elbereth: bien hecho en duplicar comentario xDDD La coctelera me duplicó a mí. Ayer no salía ningún post, en cuanto he encontrado dos minutos y lo he podido mirar, me encuentro que hay dos, y uno jodido.

Hale, ésas han sido todas mis aventuras. Con lo arregladito que tengo yo esto...

29 Agosto 2007 | 12:10 PM

Doctor

Doctor dijo

Cielo santo... harán dos pelis de tu libro, y catorce making off´s de dos horas de duración cada uno inspirados en este tu blog... :)

Cuando saquen tu libro avísame, dime donde lo pueden comprar las víctimas inocentes, le pongo un enlace de esos que nadie lee, lo compro yo de paso, y le hacemos una bonita crítica mordaz, sagaz e inspirada... :)

29 Agosto 2007 | 12:28 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Saludos, doctor. Qué alegría leerte por aquí.

Todos los que hayan puesto un mísero comentario en aquesta mi bitácora serán molestados en su correo personal por inoportuno spam que les indicará dónde comprar mi libro en cuanto esté a la venta. Si todo sale bien, en Fnac, Corte Inglés y Casa del Libro. Pero escondidito. (Me voy yo a quedar en manos de cualquier Editorial Misteriosa sin asegurarme antes de su distribución, venga ya.)

Estáis avisados. Así que si queréis la noticia, poned vuestro correo. Que sólo me sale a mí y nadie más lo tendrá, ya que enviaré el correo ocultando a los demás destinatarios.

Esperaré tu crítica mordaz. Vete afilándote los dientes xD

Salud.

29 Agosto 2007 | 12:39 PM

Javier Menéndez

Javier Menéndez dijo

¿Enero? ¿No iba a salir el libro en septiembre?
Desde luego, estos editores no saben detrás de lo que andan. Se van a perder el tirón bueno de las ventas xDDD.

Espero el correo con noticia de la publicación.

Y por cierto, tenías razón. Con lo de la música y el tostón, me refiero.

Saludos.

29 Agosto 2007 | 01:48 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Como este es mi blog y me lo follo cuando quiero y me he quedado con muuuchas ganas de subir la letra de la canción Think!, pero el post se hacía inmenso, aquí la tenéis. Pasad de ella con impunidad:

ARTIST: Funkstörung (featuring Greenwood)
SONG: Think!
ALBUM: Appetite for Disctruction

I think it's full moon again
And it shines so bright
All the stars in the sky
Makes me feel so...

My mind is on cruise control
Hearing the wind blow
Dancing with the shadows
I wanna be with you.

Spread my arms and fly out high
Through the clouds in the sky
Dancing with the shadows
I wanna be with you.

I can breath no more
I can see no more
I can't feel anything
I can hear no more.

TRADUCCIÓN:

Creo que otra vez es luna llena
y brilla tanto.
Todas las estrellas del cielo
me hacen sentir tan...

Mi mente está bajo un control automático,
Escuchando cómo sopla el viento.
Bailando con las sombras.
Quiero estar contigo.

Extiendo los brazos y vuelo a lo alto,
A través de las nubes del cielo.
Bailando con las sombras.
Quiero estar contigo.

No puedo respirar más.
No puedo ver más.
No puedo sentir nada.
No puedo escuchar más.

29 Agosto 2007 | 03:55 PM

The Watcher

The Watcher dijo

Yo hace tiempo que me di cuenta de algo que va siendo hora que te diga, Álvaro:

¡¡¡A TI NO TE GUSTA LA MÚSICA!!!

Te pasa como a los historiadores con la numismática, que la consideras una ciencia auxiliar de la literatura XDD.

Eso sí, aunque me joda, tengo que reconocer que tu novela ha conseguido que me guste UNA canción de Depeche Mode. La del pellejo, claro.

Estoy pensando... Yo eso lo pondría en la contraportada del libro: "La novela que consiguió que a The Watcher le gustara una canción de Depeche Mode". Éxito asegurado.

Un saludo.

29 Agosto 2007 | 11:35 PM

RaraAvis

RaraAvis dijo

The Watcher, mi conclusión es que al que no le gusta la música es a ti :p
Mira que no gustarte Depeche aish...

Yo creo que la psicofonia es exactamente la cancion de Daniel Menche grabada al otro lado de la pared.

30 Agosto 2007 | 12:29 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Es que yo soy muy tiquismiquis: cuando escucho una batería me gusta que sea de verdad :P.

30 Agosto 2007 | 12:38 AM

Serendipity

Serendipity dijo

Mmm, una edicion en audiobook leida apasionadamente por alguna voz desgarrada y desgarradora, con las canciones de fondo colocadas en su preciso orden, jejeje... eso si son pajas mentales, mmm...

30 Agosto 2007 | 01:12 AM

Lanark

Lanark dijo

Mil perdones por salirme del tema de la banda sonora, pero es que cada vez que he asistido a cine este año, me acuerdo de don Álvaro, ya que acá en escocia hay un jarabe nacional carbonatado en varios sabores que llaman IRN BRU, y tienen una publicidad que creo que les gustaría ver a los seguidores del escritor en cuestión. Aquí va, entonces, el video en YouTube. Buen provecho.

6 Septiembre 2007 | 08:08 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS LA TABLA, LA TABLA CON FORMA DE ATAÚD!!!!!

Acabas de alegrarme el día xDDD Qué bueno.

6 Septiembre 2007 | 08:15 PM

Juli

Juli dijo

Hola =D

Llevo esperando bastante tiempo que saquen a la venta un buen libro sobre licántropos (me tiene hasta la campañilla con vampiros ¬¬) exceptuando a Meyer (me aguante los vampiritos por que me enloquecí con Jacob). Con más tiempo leeré tu blog.

Cuídate. Kisses

~Juli~

7 Febrero 2008 | 10:24 PM

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Madrid, España
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Autor del limes; siempre en la delgada línea entre la alta literatura y el pulp. Decidió, en medio de un delirio provocado por las drogas, que iba a ser el único escritor que contara historias fantásticas haciendo uso de todos los recursos sublimes y exquisitos de la Literatura Con Mayúsculas —habría tenido mucho más éxito al contrario, narrando gafapastadas en un estilo mediocre y bestsellario—. Cuando tomó tal camino único y propio y resolvió abrirlo a dentelladas, seguramente aún no había leído a Cortázar o, si lo hizo —otorguémosle el beneficio de la duda—, consideró que el maestro no se mojaba lo bastante, que no hundía los puños en el fango de la fantasía más salchichera y cutre para bruñirla en la cochura a fuego lento de su prosa preciosista y convertirla en una porcelana chinesca. Álvaro Naira es un fracasado por elección, lo cual es todavía más triste que ser un pelagatos a secas: escribió una novela, una editorial se la aceptó pero le ofreció un contrato leonino, así que se sintió ultrajado en su delicadísimo ego y la sacó en Lulú, donde nadie la lee, ni la compra ni nada, lo cual le satisface plenamente. Actualmente se encuentra en retiro espiritual en una cueva del Tíbet, con la única compañía de un ejemplar de las Psicomagias de Jodorowsky —al que no soporta— y ortigas como desayuno, comida y cena. Fruto de tales ejercicios ascéticos, ha parido un segundo libro, entre exclamaciones de eureka y albricias. Espera fervientemente que éste tenga tanta repercusión como el anterior; para ello, ha puesto todos los medios a su alcance y ni siquiera lo ha autoeditado ni sacado de su disco duro para que haga la ronda entre los amiguetes. Antes mostraba su desprecio por la literatura intelectual y el realismo en un hábil juego intertextual —ya que éstos son los géneros que más le satisfacen desde siempre—, y se presentaba como tocapelotas y cínico. En realidad no era más que un niñato un pelo irónico y corrosivo: téngase en cuenta que la ironía es una de las bellas artes; el cinismo una enfermedad terminal. Hoy en día, a tenor de la experiencia que ha ganado y de lo mucho que detesta a la especie humana —desprecio que, bien entendido, comienza por uno mismo— se puede considerar, sin temor a equivocarse, un auténtico cínico. O un enfermo terminal: ustedes deciden.








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