He aquí un fotomontaje, cortesía de una Amiga Extraordinariamente Habilidosa, de uno de los personajes secundarios de Politeísmos.
[No me entusiasma el manga, pero me entusiasma mi personaje, y está francamente bien hecha, aunque yo no me la imagino exactamente así; para empezar, la imagino de carne y hueso.]
A partir de este dibujo de estilo manga voy a hacer un sesudo ensayo acerca de literatura, friquismo y masa —mentira, estoy jodidamente abúlico y actualizo porque hay que actualizar—. Pero antes debo deleitarme en esta obra y decir que...
Que es un dibujo manga.
¿Y esto qué tiene de particular?
Señores, no se hacen dibujos manga del Quijote —que yo sepa, lo mismo sí; regalo un gallifante a quien encuentre uno—. A nadie se le ocurriría escribir un fanfic de una novela de Kafka, ni crear un vídeo de coña en el youtube con un puñado de friquis disfrazados de los personajes de Cien años de soledad.
La literatura es algo que no produce emoción. No de esa forma. La gente no se flipa con Raskolnikov y escribe una historia propia en la cual se lía con Madame Bovary y tienen de hija a la Lolita de Nabokov. La literatura, la buena, no hace friquis.
Es una pena.
La masa, en general, no tiene buen gusto. Pero tiene un gusto. Y definido, como los niños, que quieren unos cuentos y otros no, y los quieren una y otra vez, y siempre de la misma forma. Nos molan —porque todos somos masa, y una parte de nuestras apetencias responde a ella— los libros y películas que tienen un héroe o antihéroe de personalidad definida que se aparta del hogar, tiene un problema, rompe una norma, supera pruebas, recibe sabios consejos, lucha contra un antagonista, es perseguido y triunfa y se casa con la princesa. Siempre. Hay un coro de secundarios pálidos y tenues con los que el superprotagonista interactúa mostrando lo guay o lo no-guay que es, una historia clásica de aventuras con su pizca de amoríos —que no empalaguen—, un crecimiento de la personalidad, una toma de decisiones —la primera siempre será equivocada—, un consejero muy misterioso o Ayudante Mágico del héroe y un malo muy malo. Normalmente, debe añadirse a la mezcla un vestuario chulo para que los aficionados se gasten una pasta en los disfraces. No lo he inventado yo: leed las funciones de Propp y comprobad cuántas de las treinta y una leyes se cumplen en Star Wars.
Desde la Odisea hasta Harry Potter nos estamos siempre contando lo mismo. Merlín, Gandalf, Yoda, Dumbledore, Morfeo en Matrix y el Doc de la peli de Regreso al futuro responden al mismo patrón: adyuvantes del héroe, que es un término más pseudointelectual que ayudantes. Somos como críos y queremos que nos repitan el cuento. Y si cambia, gritamos: ¡No era así! Nos gusta de esa forma, qué joder. No tiene nada de malo.
No hay tantas historias. Siempre he dicho que sólo hay tres: el amor, la vida y la muerte. Ahora, la originalidad consiste en cómo contarlas. Y existe una fórmula, claro que sí, que conocen muy bien los escritores de bestsellers, los guionistas de tebeos de superhéroes, los directores de superproducciones, las legiones del fandom y el mainstream. Esa fórmula es la de los cuentos de hadas. Y funciona.
A mí me gusta esa fórmula. En serio. Yo he leído muchísima mierda y me he destrozado la retina con películas de serie B —ya dejé las pelis de zombies y la cocaína, pero el mono siempre regresa—. Me trago todo lo que tiene colmillos. Me encantan las historias de gente con poderes, en las hay que ayudantes misteriosos, aventuras, transformaciones, luchas, chorradas varias. Y en las que la gente se transforma en lobos.
[Digresión: He aquí la mejor escena —que es una mierda— de la última película de licántropos que he visto —que es una mierda—: Blood and Chocolate, de los productores de Underworld —que es una mierda—. Sí, joder, es mierda: pues me gusta (esta escena: la película es una mierda). Le veo una virtud y un defecto —dejando aparte que que no se salvan ni los créditos y que es una mierda—: La virtud es que los lobitos son de verdad, y el defecto es que los lobitos son de verdad. Eso queda bonito y chulo y me jode. Porque me molesta profundamente que se empleen animales salvajes para gilipolleces, y se los moleste, se los haga correr, se los cabree con palos para que enseñen los dientes y se los USE. Fin de la digresión.]
Esta película es lo peor. Pero yo me lo paso bien con esta escena, quitando la luz y la cámara lenta que son una gilipollez. Me flipo con que salten en plan piscina como humanos con cuerpos danone y lleguen al suelo como lobos reales. Me flipa aún más el que lo hace girando en el aire, porque me recuerda al folclore —da tres vueltas en torno como humano y caerás a cuatro patas, dicen las historias de siempre; la cantidad de derviches peludos que debe de haber por ahí dando brincos—. Me gustan estas historias. Me gusta la idea de personas que son lobos. Detenedme.
Pero no me satisfacen. Ya no. Hace mucho tiempo que no. El ojo crítico me impide pasármelo bien tragando bazofia, pero en esa bazofia se narran las historias que despiertan al crío que llevo dentro. El mismo niño que lleváis muchos de vosotros, el que no sólo disfruta con una historia, sino que construye las suyas con el material de otros. El que hace dibujos de sus héroes. El que juega a ser como ellos.
Ya no somos críos. Es una pena.
Y ahora, os hablo de mi novela. Para variar.
Politeísmos es literatura. Creo, honradamente, que lo es. Tiene una estructura de mecanismo de relojería, unas descripciones líricas, unos personajes redondos, un ambiente machacado y una trascendencia temática. Pero al tiempo, está peligrosamente al borde de aquello que nadie estaría dispuesto a considerar literatura: hay un personaje con actitud de superhéroe, una mitología por debajo, unos sucesos flipados y existe la posibilidad de “jugar” a que la historia es cierta. Como hacíamos de pequeños. Estar en ese universo, crearnos personajes propios y vivirlo de la misma manera que vivimos un juego de rol de El señor de los anillos. Todos los personajes son animales. Sí, como superhéroes. Y no, no es como superhéroes. No hay transformaciones de serie B en licántropos. Y hay transformaciones en lobos... de una forma enteogénica, y de otra casi metafísica. (Uso palabras raras para no hacer spoilers).
Es lo que busco. Es lo que quiero. Yo leo a Borges y el placer que me produce es diferente al que me ocasiona leer Harry Potter. Completamente distinto. Hay clases, sí. Claro que hay clases. Pero nunca he querido renunciar al niño que se disfraza, que sigue muy vivo dentro de mí. He querido unir los dos en uno. La teta y la sopa. Que un tipo de cuarenta años pueda leer el texto y asentir con la cabeza, y hacer un comentario crítico de determinada escena —aunque otras le hagan fruncir el ceño— y.... y que una chavala flipada con el manga pueda hacer un dibujo de un personaje secundario.
Es, probablemente, imposible.
A eso juego. Con mejor o peor éxito.
Y si toda la fauna politeísta se pone de mi lado, tal vez podáis opinar que no lo he conseguido dentro de no demasiado tiempo.
Desde el faro,
Al.
Álvaro Naira © 2007

Esta vez no sé qué opinar...
Saludos Alvaro
xD ¿Por qué?
Porque se trata de un tema del cual no tengo mucho conocimiento, me cuesta entender un poco...
Saludos
A eso me refiero con lo de teta y sopa, fíjate. ¿Te gustaría a ti mi novela? ¿Les gustaría a chavales de quince años?
Quiero creer que sí. En el comité de corrección de primeras pruebas hay de todas las edades y gustos...
Ya veremos.
Aish, a mí siempre me fliparon las historias de licántropos *_*
Recuerdo mi infancia, en una casa en la sierra, perdida de la mano de dios, invierno crudo, sombras bailoteado en el suelo, provocadas por el crepitante fuego de la lumbre en la chimenea... y de repente oir ladrar a los perros y escuchar un lobo o dos gañendo y aullando en la dehesa. Dios, que subidón. Me daban ganas de salir y abrazarlos xD. Pero mi padre siempre cabeceaba frunciendo el ceño y musitaba con voz ronca que más valía que estuvieran todos muertos.
Joder, con lo que molan los lobos.
Luego dejó de haberlos.
Y ahora otra vez hay unos cuantos, a ver si repoblan.
Mmmm, me he ido por las ramas, como siempre xD.
Un abrazo.
Es muy difícil conseguir lo que quieres. A los niños de 15 años o son muy raros o no les gusta demasiado la literatura "seria", y a los señores de 40 o son muy raros o no les gusta la literatura "¿friqui?". Jugar en la línea que los separa es harto complicado, por lo general siempre se acaba cayendo de un lado o de otro (incluso tú has dicho en algún post que tu novela es para quinceañeros). Tener la teta y la sopa con un sólo libro es prácticamente imposible.
Ahora, que sea literatura es muy diferente, ¿no son literatura los cuentos infantiles?. Yo creo que sí. Todo lo que esté bien escrito y sea capaz de hacerte sentir algo es literatura, da igual que el mundo del libro sea real o imaginario, o que lo que sucede pueda ocurrir en la realidad o no. Por unos instantes en tu imaginación es real, eres capaz de meterte en la situación, de dejar de ver letras y ver los escenarios, de sentir lo mismo que los personajes aunque no estés de acuerdo con ellos. Eso es literatura.
Saludos.
(Sí, he escrito un comentario que no es para animar y que tiene más de tres líneas, y no, no me voy a cambiar el nick ;) )
A Ausente: Mmmm... no recuerdo haber dicho que fuera para quinceañeros, así que estoy absolutamente seguro de que lo dije, y también de que estaba equivocado.
Ahora en serio: el público ideal está entre los 25-35 años, y no creo que deban ser freaks necesariamente porque no lo han sido en el comité de corrección. El comité abarcaba desde los 19 a los 49 años, pero admito que el señor de 49 es muy raro, porque es amigo mío, y eso ya es garantía de rareza.
Quiero teta y sopa. Creo que puedo conseguirlo porque de alguna forma ya lo he conseguido. (Estoy dando saltos. Perdón por la exaltación. Las cosas TIRAN).
Y yo tampoco me cambiaría ese nick, con lo chulo que es xD Saludos.
Azaroa: a ti te va a flipar la novela, sólo por esas líneas que has escrito. Si es que no hace falta casi ni que la leas xDDDD
O tal vez el público ideal deba estar entre los 20 y los 30... ¡¡Yo qué sé!!!! Yo sólo la he escrito.
Para niños entre los seis y los sesenta años...
Y ya me dejo de calzar notas al pie, qué pesadez.
Ya lo se :$
esque soy tan impresionable... xD
Es curioso lo que comentas de que sólo hay tres historias. Hace tiempo leí a otro escritor que también mencionaba tres historias: hombre contra el mundo, hombre contra hombre, hombre contra sí mismo.
¿Qué opinas?
buho, es lo mismo: vida, amor y muerte; por cierto, hay mucho friki suelto por ahí y con demasiado tiempo libre, dile a tu amiga q se dedique a... bueno da igual, yo tb soy un friki
Hum, en cierta forma, coyote. ¿Pero cuál es cuál?
Por cierto, voy a desvelar mi fuente, para no dármelas de ilustrado; esto lo escribió Peter David. Si no sabéis quién es, lo buscáis en el google.
Un saludo.
Te voy siguiendo desde la oficina, aunque no siempre me anime a dejar comentarios.
Respecto al post, debo reconocer que no puedo decirte nada que no esté en el excelente ensayo de Adorno y Horkheimer titulado Dialéctica de la ilustración. Una lectura más que recomendable, sobre todo en la edición de Trotta. Me remito a ella, por pura y simple pereza (¿has leído Oblómov, del maestro Gonchárov? ¡Qué maravilla!).
Siempre he pensado que merece la pena hacer un esfuerzo por romper esas artifiosas barreras entre la "alta cultura" y la "cultura de masas". Sí, ya sé que son "constructos" que nos ayudan a ordenar una realidad caótica, pero aun así me gusta reiterar el carácter teórico y artificioso de esas fronteras. Estoy convencido de que son construcciones -afirmaciones- ideológicas, en el sentido de que intentan presentar como cierto algo que sólo es una interpretación interesada.
Probablemente las cosas, en esencia, no son tan complicadas como a veces nos gusta imaginarlas. Creo en lo excepcional, en lo excelente, en lo bello y en lo perfecto (ups), pero desde luego sería un ingenuo si creyera que los demás están cegados mientras yo soy un iluminado que ve la verdad.
Pues no hay tal verdad. Desde Nietzsche -quizás desde Protágoras- sabemos que no hay verdad, y que todo lo que podemos formular son interpretaciones. Obviamente no todas las interpretaciones son igualmente válidas. Hay interpretaciones más serias y menos serias, más lúcidas y menos lúcidas, más elaboradas y menos elaboradas... Pero no por ello dejan de ser interpretaciones. Incluso lo que escribo ahora mismo es una interpretación. Incluso el texto de Naira es una interpretación. Incluso la idea de "masa" es una interpretación. Incluso el "ego" es una interpretación de uno mismo.
Creo que no hay reglas ni camino para llegar a la excelencia. No hay un recorrido lineal hacia el éxito. Es sólo el azar lo que nos lleva hasta allí. Aunque el azar, como digo siempre, también tiene sus reglas, sus probabilidades, sus secretos. Y desde luego, como diría el otro, es mejor que el azar nos pille trabajando y bien preparados. Me alegra que hayas decidido participar en ese juego.
Un saludo,
Stav
PD: Gracias por el comentario que dejaste en mi blog. Me llena de orgullo que un blogófobo como tú muestre interés por el devenir de mi bitácora. También debo admitir que mi blogofobia no me impide reconocer que hay blogs mejores y peores, más interesantes y menos interesantes, más lúcidos y menos lúcidos, más elaborados y menos elaborados... Y el tuyo, como sabes, es de los pocos que merecen un espacio en mis marcadores.
Jujuju, que rico! me comentas!! *__*
(jo, es que me ha hecho ilusión encontrarme conmentarios en el blog recién estrenado :P)
Pero eres un mentiroso, no has subido mierda al blog T_T maligno ser!!!
Un besote, canijo!
"I had the taste of blood and chocolate in my mouth, the one as hateful as the other." la cita de "El lobo estepario" que usan en la pelicula... vale, es una mierda de pelicula peroooo, comparada con otras recientes de licantropos (vease "An american werewolf in Texas", "Underworld", "Ginger snaps", etc.) no deja tan mal sabor de boca, ;) ... habra que esperar a "Skinwalkers" aunque no deberiamos espera mucho (de la pelicula, porque aqui lo mismo ni llega).
"Beware of the moon, don't get into the moors" usease "Cuidado con la luna, no os adentreis en los paramos"... si es que desde el Americano en Londres no me ha llenado ninguna, ni Michael J. Fox jugando al baloncesto, ni la compañia de los lobos de Jordan (aunque esa, joder, esa si que me gusta, :P).
Hale, a ver si actualizas mas... muy bonita la caceria del bosque y sip, es lo unico que se salva de toda la pelicula.
Inclino la cabeza, aparto el pelo y te enseño la yugular, ya sabes.