La Coctelera


4 Julio 2007

El diletantismo.

Estoy, francamente, hecho una mierda. Así que hoy, aunque me haya tirado diez días sin actualizar, no esperéis un maravillosísimo artículo de cinco páginas y pico con un montón de datos fascinantes, documentado, con fotitos y enlaces, figuras literarias y chistes a partes iguales, siempre para mantener la delgada línea entre el freak alegre y saltarín que llevo dentro y el filólogo que se ha metido un palo por el culo después de leer demasiado a García Berrio. Me voy a bajar un rato del pedestal de la profesionalidad, si os parece, y subo este post escrito con los pies y sin pensarlo ni meditarlo ni trabajarlo. Porque qué más dará.

Me guste o no, mientras no tenga obra publicada, lectores míos, YO NO SOY ESCRITOR. Soy un puto aficionado y un capullo que a fuerza de trabajo y actitud se está forjando una magra reputación de profesionalidad. Y aunque me dé mil patadas que nadie me tome en serio, porque parece que “todo el mundo escribe” (con lo que cuesta, hostia, con lo que cuesta, joder, como si por juntar cuatro letras ya todos fuéramos novelistas, con lo durísimo que es escribir, que ah, parece tan bonito y tan sencillo desde fuera, tengo una historia y voy y la cuento, no te jode) yo aún estoy en el otro lado. No he publicado. Ya está.

No importa una mierda que me haya dejado los dedos incluso catorce horas diarias, y sin parar, sólo para producir diez páginas, de las que luego recortaba tres. Que el archivo de documentación de mi novela sea más extenso que la novela en sí. A nadie le interesa que perdiera cinco kilos por pasar de comer —hasta contenía las ganas de mear con tal de no dejar un párrafo a la mitad, que nunca sabes si recordarás qué iba luego si lo dejas colgado— y que no me haya movido de delante de la pantalla nada más que para sacar a mis perros, que ellos qué culpa tendrán. Es indiferente que lleve seis meses corrigiendo hasta que me han dolido los ojos, que haya releído mi novela más de doscientas veces. Da igual que el año pasado abandonara curro, pareja, amigos, familia y vida real, todo a la puta papelera, y encestando de lejos y riéndome; y después pisando bien las responsabilidades, apretándolas en el cubo para que mengüen, se empequeñezcan, se hagan diminutas y desaparezcan, y entre aún más basura, toda la basura de mi vida, con el único deseo de dejar mi existencia tan limpia y blanca y recién pintada, tan ancha y diáfana, tan vacía de compromisos, encargos y realidades, que la ficción pudiera entrar por la puerta grande y sin tener que marcharse.

Yo he desaparecido del mundo y me he borrado con la goma para escribirme encima.

Fácil, ¿no? Pues probad a hacerlo.

Pero no importa. Eso no te hace profesional.

Si no publicas, no eres nadie.

Y no vale jugar con trampa. Lo siento. Lulú no es publicar; es autoedición para pobres, porque no te hacen pagar a ti, sino a tus colegas que compran. Si al final me toca agachar las orejas, meter el rabo entre las piernas y sacar la novela en Lulú, será mi fracaso. Mi gran fracaso. Y os lo contaré, porque soy un bocazas.

Escribo esto porque creo que merecéis tener noticias. Porque estáis aquí, leyéndome, muchos desde hace la tira de tiempo. Y yo no digo ni pío porque no tengo ganas ni de mover un dedo.

Y porque por fin mi novela ha pasado la primera criba de una editorial.

Y porque estoy seguro de que no va a salir en ella. Es un pálpito. Porque otra vez tocará volver a empezar, y los nos, las gestiones, el trabajo y todas las demás estupideces me obligarán a mantenerme aquí, en la jodida realidad, y no en otra parte, que es donde quiero estar: creando mundos y viviendo las cosas que a mí no me pasan.

A mí no me interesa vivir de verdad. Vivo, claro. Qué remedio. Además, no es saludable permanecer en el mundo de las ideas y de las piruletas de colores —acabas escribiendo polladas—. Hay que tener experiencias: es una parte importante de la escritura. Pero sólo es una parte.

Yo vivo los martes y los jueves: lo justo para contarlo. Y cuando las circunstancias me obligan a permanecer en la realidad toda la puta semana...

Escribo cosas como la que estáis leyendo.

Desde el faro,

Al.

Álvaro Naira © 2007

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thewatcher

thewatcher dijo

Y qué esperabas, Álvaro, en un país en el que la gente se dedica a emular al médico y se automedica a diestro y siniestro, ¿no iba a pensar la mayoría que lo de escribir lo hace cualquiera? Les pasa a todos los colectivos. Además, el mercado editorial no ayuda. Cualquier mindundi del tres al cuarto que colabore en un programa del corazón en la tele, escribe un librucho y tiene las colas más largas en la feria del libro. Es el siguiente paso en la democratización de la cultura: no sólo todo el mundo tiene acceso a la misma (cosa que está bien) sino que todo el mundo puede producirla. Pero tú sabes la diferencia. Sabes lo que cuesta, sabes a lo que tienes que renunciar. Y yo también, porque lo he visto. ¿Qué importa lo que piensen los demás? Sí, está bien dar un golpe en la mesa de vez en cuando como hace el señor Marín en su artículo, dejar bien clarito que entre escribir un cuento en toda tu vida y ser escritor existe la misma diferencia que entre el que juega al fútbol en una pachanga de solteros contra casados y alguien que juega en primera división. El trabajo es lo que marca la diferencia. Lo que cuesta parir una novela sólo lo sabe el que ha escrito una. La gente, que diga lo que quiera.

Y una vez escrita, toca apretar los dientes y seguir luchando, Álvaro. Sabes que siempre te digo que llevas relativamente poco tiempo moviéndola, que aún puede quedar mucho por luchar. Tienes que estar preparado para ello, joder. Aunque haya días en que todo sea una mierda. Al final valdrá la pena.

Un saludo.

4 Julio 2007 | 11:52 AM

eltioantonio

eltioantonio dijo

Alvaro, admiro tu palabra y frase, he llegado aquí por mera casualidad y no dejo de comentar en cada publicación. Creo que a pesar de la lucha, no debes decaer -sé que la has pasado mal- pero de esto se trata, a lo mejor así disfrutas más del logro cuando lo hayas hecho.

A mi me gusta escribir -no me la doy de escritor- amo los libros y he leído un montón, siempre con palabras en mi cabeza que necesitaba plasmar, no soy quién, para dar un consejo al respecto, pero las "musas" cuando llegan hay que aprovecharlas y cuando dicen no visitarte es mejor sacar a pasear los perros y dare un vuelta al aire libre -si te quedas allí, tratando de exprimirlas- seguro no podrás hacer nada.

Cuídate mucho y estamos al pendiente a lo mejor en esta va la vencidad.

Abrazos

4 Julio 2007 | 04:26 PM

Ausente

Ausente dijo

¿Puede alguien darme la definición de escritor? Escritor no es quien publica, para eso (si lo quieres hacer rápido) llama a un programa del corazón y di que te has tirado a alguna famosilla. Si no haces esto tendrás que sufrir, porque por triste que parezca tu novela está por detrás de esas bazofias que no tienen que pasar criba alguna. Pero si tu novela es buena tu momento llegará, y tienes que confiar en ello, y tener paciencia, y currarte los post, joder!!! que me voy a tener que cambiar el nick al final.

5 Julio 2007 | 12:08 AM

Pezz

Pezz dijo

Yo creo q escritor es alguien que puede expresar un sentimiento y transmitir un mensaje de manera limpia y coherente por medio de la escritura. Alguien que sabe hacerse entender y que sabe expresar lo q piensa en el momento en que lo piensa, que puede hacerte pasear por su mente sin que te pierdas o hacerte perder para ubicarte en el lugar exacto en el momento exacto que se le antoje. Yo creo q es un arte. Algunos lo desarrollan y lo hacen su forma de vida, para otros es pura naturalidad, para gente como yo es algo... complicado :P

(Me resulto jodido empezar a redactar y seguro me podria haber expresado mejor.)

Yo no soy muy buena escribiendo, me esmero, releo y trato de ponerlo lo mas entendible posible. Pero para mi es un arte fuera de alcance. Escribir como lo haces vos y muchas personas q conozco, tener esa claridad para expresar en palabras lo q se siente lo q se piensa, es una genialidad.

Me gustaria decirte algo q te de animos pero se que seria dificil porque de estas cosas se sale solo. Y es algo bueno porque asi nos damos cuenta de que tan fuertes somos y de las cosas que podemos afrontar, sin atribuirlas a nadie mas que a nosotros mismos. Suena triste quiza pero, estamos solos, para todo.

Te dejo esta frase, no se de quien sea originalmente, a mi me lo escribio una amiga en la mochila cuando estaba en la secundaria y creia que el mundo era una mierda,aun lo pienso pero me lo tomo con calma. La frase en la parte mas oculta de mi mochila, cosa q mis amiguetes no pensaran q era una blandengue, dice:

"No hay algo tan malo que no merezca ser sufrido, a cambio de algo bueno que nos haga felices siempre"

Si sabes de quien es la frase no me lo digas, prefiero seguir con la fantasia de q inspiré a alguien :P

En fin que no decaiga! porque hay un libro q me dio ganas de leer, cosa que hace mucho no me pasa.

Besos!

pd: si, releí mucho ._. me duelen los ojitos, no es wow pero es lo que es, de mi para ti

5 Julio 2007 | 01:57 AM

Serendipity

Serendipity dijo

Hacia adelante, siempre hacia delante y si reculas un poco que sea para coger impulso.
Tiene que salir, tiene que salir y yo solo puedo añadir: "que todo salga bien".
Sigue actualizando aunque sea para sacar la ropa a tender, adoro tus coladas aunque esten en modo autodestructivo-on.
Espero que a la vuelta de las vacaciones tenga nucho por leer aqui y si hay buenas noticias, mejor que mejor.
Hacia delante!

5 Julio 2007 | 01:44 PM

Darthz

Darthz dijo

Yo lo decidí hace ya mucho tiempo: escribo para mí, luego para los demás. No creo que para ser escritor haya que tener publicado; pero entiendo lo que querías decir con esa frase. Entiendo tu frustración, pero tampoco la debería entender: sigue escribiendo, rompe ese muro de tozudez tan estúpido. Lo que escribes seguirá ahí, y si sufres más que disfrutas mientras lo haces, mal camino llevamos. Aunque no deje de ser todo un buen juego de publicidad, el martirizar tanto en todo este blog esa novela que ya todos -obviamente- conocemos; pienso que deberías seguir haciendo otras cosas y no estancarte, aunque digas que no puedas; sigo pensando que es una enorme y, muy, amarga estúpidez.

Como te dije, yo también estaba escribiendo una novela. Al final salí de aquel bache de ausencia, pero es que ya voy comprendiendo el sistema de todo esto, ese protocolo endemoniado que hay que seguir y dejar parar, de vez en cuando, para al retomarlo volver a conciliar la gracia con la musa con más ahínco y serenidad. Ahora me hallo en una casa de campo, alejada del murmullo constante de la ciudad, y aquí se respira paz y, porqué no, letras; hay una piscina y mientras me refresco voy pensando en mis ideas, las contemplo; luego también me he hecho con un pequeño bloc de notas, donde voy anotando ideas y retazos, de esas que nos cogen, normalmente, desprevenidos. Ayer por ejemplo me bajé al jardín y, en un arrebato, llené dos folios de letras que son la continuación de un relato/novela corta que estoy haciendo con un compañero en conjunto. Lovecraftiano, delirante, algo terrorífico; hasta lírico y poético. Magnífico.

Y a parte sigo teniendo muchos más proyectos en mente, y relatos inconclusos, que, poco a poco, cuando llega la inspiración, los voy formando y les voy dando un pasito más hacia el destino que les tocó vivir (o que yo les hice vivir). Creo que a llevar en mi cabeza un orden mucho más lógico y atractivo me ayudó el ordenar la misma carpeta donde guardo mis escritos desde hace años. Las ordené por años: desde el 2004 hasta el 2007, y luego una anterior (199x) donde guardo los cuentos y algunas poesías que escribí en cuartillas con 8 años o por ahí. Esto último me encantó, porque las tenía guardadas de siempre y las encontré hace poco en una carpeta, viendo que ya ese niño creativo había estado siempre en mí, y ahora lo llevo a la hoja del ordenador, traspasándolo poco a poco todo aquello que escribí y ha sido guardado para el recuerdo. Después de esas carpetas, 2004, 2005, 2006, 2007; en cada una de ellas voy alimentando otras subcarpetas llamadas Prosa, Poesía, Reflexiones, etc. E incluso en la última, ya, existe la de Novelas. Y otra carpeta más llamada Inconcluso, donde meto las cosas que aún están por acabar y, cuando ya están concluidas, las saco y las meto a su correspondiente año y sección. Me encanta, porque además de permanecer dentro de muchos años en un mejor estado de recuerdo para mí yo posterior, me hace tener una mejor idea en la cabeza de todo lo que llevo y voy a llevar a cabo y me realizo -autorealizo- de mejor modo.

Y vaya tocho estás soltando, Darthz, me dirán y te diré; pues sí, porque, además -egocéntricamente (¿no lo somos todos?)-, me estoy desahogando. Y porque para eso estamos por aquí, coñe, para debatir de este mundo tan hermoso y también trágico (acaso son la misma cosa...) que es la literatura.

Hoy continuaré mi novela, de la cual llevo ya más 50 folios a interlineado sencillo y el otro día le hice un preámbulo de aupa, de los que siempre quise escribir y que, además, le viene de perlas al gran relato que va a ser esta narración aventuresca.

Sin más me despido, dueño hoy y mañana (aunque sea un despiste del destino decirlo) de mí mismo, y, también, de las letras que hoy nos abrazan.

Una sonrisa.

5 Julio 2007 | 02:36 PM

Stavrogin

Stavrogin dijo

Creo que los novelistas suelen ser bastante arrogantes y ególatras en casi todo, pero sobre todo a la hora de identificar "escritor" con "novelista". Hay muchos escritores brillantísimos que jamás escribirán una novela, ya sea por pereza, incapacidad, ignorancia o incluso falta de interés. Creo que "escritor" es tanto el que escribe artículos académicos en una revista científica como el joven que publica relatos. El primero será un académico o un ensayista; el segundo, un narrador. Pero ambos ejercen de escritores.

Por lo demás, los (buenos) novelistas me parecen especialmente hábiles cuando se trata de escribir "bello", pero escribir bien no es solamente "escribir bello". Un texto puede ser formalmente perfecto y carecer de vida (Juan Manuel de Prada). El ensayista puede ser un hombre muy riguroso, preciso, astuto y lúcido sin necesidad de utilizar una sola metáfora o un solo giro estilístico en su obra (Zygmunt Bauman, Hannah Arendt, Max Weber, etc).

Los novelistas se quejan mucho -y con razón- de las miserias del mercado editorial, pero no creo que su panorama sea tan catastrófico como les gusta pintarlo (ellos, en definitiva, se dedican a pintar mundos con sus palabras). ¿Cuántas editoriales se dedican a publicar narrativa? ¿Qué tipo de libro son los best-sellers? ¿Cuál es el género más vendido en el mundo? ¿Acaso no se venden cada día miles y miles de ejemplares de novelas clásicas, ya sean francesas o inglesas o alemanas o rusas, realistas o fantásticas, maravillosas o mediocres? ¿Acaso la buena literatura no se vende? ¿Entonces por qué siempre encontramos a Kadaré, Magris, García Márquez, Cervantes, Hesse, Kafka, Capote, Echenoz, Coetzee, Pamuk y otros grandes autores entre los más vendidos?

Que sí, que siempre os quedáis con el lado cabrón del asunto, con ese siniestro mundo de las ferias del libro en las que personajillos como Ángeles Caso pueden reunir a un montón de gente, pero la historia no acaba ahí. Álvaro ha citado en este blog al menos diez editoriales españolas a las que podría enviar su novela.

Y el resto de escritores, ¿qué? ¿Qué pasaría si yo me propusiera publicar un ensayo sobre El proceso de individuación en las sociedades posmodernas o sobre La dialéctica sujeto-objeto en la investigación social? ¿Eso no llevaría mucho trabajo? ¿No implicaría muchas horas de esfuerzo? ¿Y cuántas editoriales estarían dispuestas a publicar algo así? ¿Cuántos ejemplares podría llegar a vender en el mejor de los casos? ¿Se puede vivir del ensayo y de la obra científica sin formar parte del mundo académico?

En fin, son sólo algunas preguntas lanzadas con la intención de animar a Álvaro. En ningún caso ha habido una intención de reproche, ni mucho menos. Pero sí creo sinceramente que su panorama no es tan oscuro como lo pinta. Es difícil, como todo lo bueno, pero no más que la lucha de cualquier otro joven contra la precariedad de nuestro sistema laboral o de un científico contra la endogamia académica y la estrechez de su mundillo editorial (porque no sólo hay un mundo editorial, igual que no sólo hay un tipo de escritor).

5 Julio 2007 | 03:03 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Así me gusta, que me vapuleéis cuando me pongo gilipollas, que buena falta me hace.

Y no, el mercado editorial para un novelista no es tan negro como para un ensayista o un poeta. Y además yo voy a publicar. Cuándo, ni puta idea. Pero tengo el derecho a la pataleta, que siempre está bien.

Pezz: Gracias por leer y los ánimos. Te regalo un par de perogrulladas de las que a mí me gustan y yo pondría en mi mochila:

"Nacemos solos y morimos solos"
"Las cosas sólo valen lo que nos cuestan".

No puede ser más verdad.

Darthz, ES una estrategia comercial. En cada post acabo hablando de MI novela porque soy monotemático y porque no me gustan los blogs, y porque mi vida va de lo soso a lo lamentable. Eso sí, os juro que no volveré a hablar de MI novela cuando me ponga a escribir otra.

Entonces, hablaré de la otra xDDD

Stav, la pataleta contra "los que escriben" no es contra los escritores que no son novelistas; viene más al caso de algo personal que de momento no puedo relatar por aquí -lo acabaré haciendo porque tengo la boca ENOORME-, y está mucho mejor explicado en el blog de Rafa Marín, al que le debio de pasar algo parecido con un amiguete. En mi caso es algo más delicado. Pincha el enlace donde pone "Todo el mundo escribe".

Cito una cosa que resume lo que pienso. Dice Rafa Marín:

"Yo una vez arreglé una ventana de casa, pero no me dedico a eso. Una vez, incluso, tuve que subir la bombona de butano al tercer piso, pero no soy butanero. No compares. El hecho de escribir, la profesión, la fe, es otra cosa de lo que tú haces. Me desprecias, en tu desconocimiento, al compararte. Es como si le dices a Miguel Indurain que tú tienes un ciclostatic en casa y que, una vez, saliste al campo y se te pinchó una rueda, no sé si ustedes me entienden. [...]

[Es] la actitud de 'lo que tú haces lo haría yo también, si me pusiera'.

Pues ponte, cojones".

Que sí, que es una puta aristocratización y una alabanza de la figura romántica del "genio" y, en teoría, me da asco pensar así.

Pero coño, que yo me mato a trabajar y que sé muy bien lo que hago y por qué lo hago, de esa forma y no de otra, en cada párrafo. Y si meto la gamba, la meto y la saco yo. No pasa nada; en otra novela lo haré mejor. Que la literatura es cuestión de gustos, y lo que le gusta a uno a otro no y, siempre que esté bien hecho, no se cambia porque le mole más a una determinada persona de una manera distinta. Que al primero que le tiene que molar mi novela es a mí, que por algo la he escrito. Que yo sea capaz de hacer dos churros con un lápiz no significa que sea dibujante profesional y pueda enmendarle la plana a uno.

Y como no os puedo relatar qué me ha pasado exactamente para estar cabreado, vais y jugáis a la adivinación.

Al tío Antonio: Gracias por leer. Te has convertido en un habitual. Asombroso. Así, en cinco días. Te recomiendo cotillear en archivos; hay cosas antiguas simpáticas. Últimamente estoy gilipollas, aunque eso es una tautología porque SOY gilipollas.

Y ahora, voy a ver si escribo un post sobre la teta y la sopa. A pequeña escala, he conseguido teta y sopa en la bitácora: tengo friquis a los que seguramente les aburrirán los trozos mejor escritos estilísticamente de mi novela y sesudos pensadores que arrugarán la nariz delante de los brincos y cabriolas que fliparán a los aficionados. Teta y sopa. Puede gustar a los dos colectivos... o a ninguno.

Me la pela. Bueno, no. Me importa bastante que me lean. Tengo un ego TAN grande que no entra en mi casa y por la calle lo llevo arrastrando, y pesa, el cabrón.

Hale. Que gracias por leer, a todos. Yo creo que voy a dejar la automutilación y el látigo inmisericorde del "oh pobre yo, pobre yo" para las sesiones de sadomaso y voy a dedicarme a lo único que se me da bien: escribir. ¿Que ahora no puedo meterme en una novela? Pues me jodo. Al menos debería actualizar con más frecuencia por aquí y empezar a trabajar en mis Maravillosas Ideas de Marketing de Mi Novela Aún No Publicada, que luego me dará reparo llevar a cabo por el escrúpulo, ya sabéis. Que mola más el boca a boca que el ir a buscar a los lectores a través de los correos electrónicos. Por suerte para mis principios, tengo un coro relativamente abultado de freaks dispuestos a partirse el lomo, a hacer animaciones, cadenas de mensajes y a poner pegatinas en el metro en mi lugar. ¿No me da vergüenza? Pues sí, me la da.

5 Julio 2007 | 03:51 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Y me dejo cosas en el tintero; mojemos otra vez la pluma.

A Ausente: a este paso sí, debes cambiarte el nick por “Presente”.

A Darthz:

“Entiendo tu frustración, pero tampoco la debería entender: sigue escribiendo, rompe ese muro de tozudez tan estúpido. Lo que escribes seguirá ahí, y si sufres más que disfrutas mientras lo haces, mal camino llevamos.”

No. Me explico: yo DISFRUTO increíblemente escribiendo. Doy saltos, me leo en voz alta, leo a los demás, pongo voces, acabo un párrafo y me enciendo el cigarro, me balanceo e inclino la silla hacia atrás —cualquier día me voy a abrir la nuca con estos arriesgados ejercicios de autocomplacencia— y saboreo cada palabra y me hago pajas con escenas. Yo me río a carcajadas escribiendo. Nada me hace más feliz. Lo juro. No lo cambio por nada. No es ni siquiera una necesidad. Es como respirar; no piensas que lo necesitas. Lo necesitas y punto, y lo haces.

Y SUFRO lo indecible escribiendo. Y lloro ante páginas en blanco, y les pego patadas a los muebles, y repito un capítulo cuatro veces porque no me convence, y empiezo por el final de una escena y acabo por el principio, y juego a los rompecabezas, y me la parto para encajar los hilos conductores y enredar las tramas de forma que no se note el curro que me he pegado. Que a los títeres no se les tiene que ver los hilos. Y me tiro días hecho una pelota en un rincón porque no sé cómo continuar determinado detalle, o porque no logro atarlo hacia atrás. Y me niego a hablar con nadie y evito hasta que me dé el sol en la cara, por si acaso voy y cometo el pecado de desear vivir y salir a relacionarme con la humanidad y esas cosas que hace la gente, porque tengo que escribir, porque tengo que hacerlo, porque es lo único que quiero hacer con mi vida, y mis personajes son mil veces más importantes que yo, que no valgo un pimiento, y no se merecen que el gilipollas que los ha inventado se vaya de copas y los deje plantados. Yo lo paso mal, muy mal, escribiendo. Nada me hace más daño que escribir. Es enfermizo, a ratos.

Y me hace jodidamente feliz pasarlo mal, porque me gustan las cosas que marcan y destrozan por dentro, y las que te elevan hasta el séptimo cielo. Y mejor si es a la vez.

Hay que SENTIR con toda la intensidad que puedas. Escribir es eso. Lo demás es hacer redacciones.

No digo que todo el mundo escriba así. Tal vez los menos. Digo que yo no puedo escribir y meterme en la noria de una novela cuando estoy luchando por ésta. No puedo, sencillamente. No pienso permitir que no salga Politeísmos porque yo me vuelque en una nueva historia y pase ampliamente de hacer las gestiones que tengo que hacer. ¿No lo entiendes? Mira, yo cuando escribo, cuando escribo de verdad... no hago nada más. Y lo que hago por obligación, lo hago mal, y encima me saca de mi historia y me cuesta regresar.

Politeísmos no es mi primera novela. Es la tercera acabada; la quinta si cuento las que no he terminado porque no funcionaban, y la novena si cuento las que empecé y dejé antes de la página treinta. Y todo el montón de bazofia en el que trabajé antes se fue a la basura porque decidí que no merecía la pena, que me iba a otra historia. Demos gracias al señor, porque mis primeras obras son MIERDA sin paliativos. Gracias a ellas, aprendí lo suficiente como para ahora haber escrito algo que NO ES MIERDA.

Y vais a tenerla en vuestras casas aunque me tenga que abrir la cabeza contra los muros. Si luego queréis tirarla a la papelera, perfecto.

Y no escribas para ti. Para eso son los diarios. Hay que escribir para los demás, porque les quieres decir algo. Tú ya sabes muy bien lo que te quieres decir, y no hace falta que te lo digas con claridad ni trabajado. Es un consejo de viejo... al que harás muy bien en no hacer ningún caso.

5 Julio 2007 | 04:21 PM

susurrosdeluna

susurrosdeluna dijo

Acabo de descubrir este blog. He llegado no sé como, pero la verdad es que lo agradezco.
No dejas de ser escritor por no publicar. Apostaría a que eres más escritor que muchos de los que se pavonean y dicen serlo. Un escritor debe sentir lo que escribe, vivirlo, meterse en el papel, mojarse... Como dice Flannery O'connor "La narrativa trata de todo lo humano, y estamos hechos de polvo; y, si desprecias cubrirte de polvo, entonces no debes intentar escribir una obra narrativa. No es un trabajo lo suficientemente importante para ti." Creo que muchos de los que se hacen llamar escritores deberían leer este pequeño fragmento.

6 Julio 2007 | 02:14 PM

genbx21

genbx21 dijo

sta chido tu blog, yo entre aqui por el post Soy tan gotico que

me estaba cagando de risa

6 Julio 2007 | 09:32 PM

Azaroa

Azaroa dijo

Niñico, dos bonitas collejas te endilgaba.
Yo, lo siento en el alma- no, realmente no lo siento. No lo siento en absoluto, pero es una muletilla y la digo, ale.- no soporto a los "pobre yo, pobre yo". Es una cosa superior a mí. Las personas autodestructivas, la autocompasión... me provocan una repugnancia tal que me dan ganas de ahogarme con el cable de la lámpara cuando me encuentro con un especímen así.
¿Sabes por qué? (estoy segurísima de que el "por qué" está mal puesto, nunca aprendí como hay que escribir los porqués en cada sitio) Pues porque yo soy así. Soy la personajilla más bipolar, quejica, autocompasiva y tendente al suicidio que conozco. Aborrezco esa faceta mía y no soporto verla reflejada en los demás. Y se que cuando te pones así, más vale que te agarren de los hombros, te sacudan, te griten que eres imbécil y te den dos Hostias (la "h" mayúscula, que se que es importante para tí :p) a que coincidan contigo y te den unas palmaditas en la espalda.

Yo se la diferencia que hay entre garabatear palabrejas y Escribir (con mayúsculas). También se que jamás podría escribir una novela. Porque nunca escribo algo que dure tanto como para aburrirme, y soy una persona que se aburre rápido de todo. Y, chico, a mí me da la impresión de que escribes bien. La vida es una jaula de hienas, la mayoría de la gente carroñea y tira de cosas vulgares. ¿A quién le interesa un buen programa de televisión, algo que tenga un mínimo de cultura, cuando pueden empotrarse en el sofá y ver uno tras otros esos espacios de tertulias del corazón?

En efecto, lo que es demasiado bueno para el gran púbico se retira de la parrilla.

Pero no te amilanes, que es una espantada. Está claro que te van a cerrar muchas puertas, porque no eres nadie. Ninguno somos nadie al principio. La cuestión es no conformarse siendo nadie y ponerse a dar guerra (que ya se que la estás dando).

Y no te sermoneo más, que la escritora no soy yo. Y además no se ni lo que he escrito y paso de releer ahora, pero apostaría dos dedos del pie a que es un texto de parrafadas inconexas y sin sentido.

Pero no vale venir luego a cortarme los deditos T_T.

7 Julio 2007 | 02:00 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

xDDDD Vale, vale, dejad de sacarme la piel a tiras. Ya actualizo con otra cosa, que a este paso me masacráis, joder xDDD

Ah: noticias. Politeísmos sigue para arriba, a la segunda criba de una editorial que no nombraré hasta que tenga el NO o el SÍ definitivo. No es grande, advierto, así que habrá que buscarlo un poco en las tiendas, y eso si todo sale bien, claro.

Me han advertido que si mi novela pasa la segunda criba le quedará otra más de la superjefa, y que luego sucederán cosas tan espantosas como que alguien le quiera cambiar el título y ponerle algo con "gancho". Personalmente, detesto los títulos con "gancho". ¿Vosotros no? Yo si tuviera hijos los llamaría Hijo 1, Hijo 2 e Hijo 3. Y a los libros, Libro 1, Libro 2, Libro 3...

Joder, a mí me gusta el nombre...

7 Julio 2007 | 02:10 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Ah, el por qué ahí está bien puesto xD

7 Julio 2007 | 02:14 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Y al tío Antonio: DIOS. TE HAS LEÍDO MEDIA BITÁCORA. ¡¡¡GRACIAS!!!

Respondo por aquí a lo que dices de los amigos de la coctelera: la verdad es que no me entusiasma esa herramienta para añadir amigos y sólo de la coctelera. Parece puro autobombo, y eso sólo me parece bien cuando lo hago yo. Y además, no sé, se cae un poco en el comercio de comentarios, y si añades a alguien parece que lo obligas a que te lea y te comente...

En cualquier momento puede que cambie de idea. En cualquier momento puede que haga algo tan rastrero como empezar a añadir media coctelera al azar para que entren aquí y se enteren de que existe mi novela y la compren cuando esté en las tiendas. Pero ahora mismo me da escrúpulo... Aunque dicen que eso se pasa viajando (como el nacionalismo) xD

De momento, tengo a las personas que leo en mis marcadores, sencillamente. No he puesto tampoco enlaces a nada. En parte es pereza.

A los nuevos, bienvenidos al faro.

7 Julio 2007 | 02:21 PM

Darthz

Darthz dijo

Ay, Alvarito, te conozco más de lo que los dos creemos, me parece; porque en ti veo un yo algo más, supongo que por la experiencia y los años, despiadado, realista e irónico consigo mismo. Me encanta verme reflejado en espejos que, aunque distintos, proliferan imágenes que me evocan sensaciones tan añejas como las propias.

Déjame que te diga que te doy la razón en casi todo, sólo que, con aquel comentario, quería darte un pequeño empujoncito y golpecillo en la cabeza como diciendo: ¡Pero cabronazo, deja ya de quejarte tanto, que aburres a tus lectores; cambia por un momento el modo autodestructivo! (Que aunque parezca que sólo los pones en algunos post, yo lo descubro en la gran mayoría, y ya parece que lleve años en esta bitácora; realmente me gusta cómo escribes, por eso -y supongo que ya lo sabes- te contacté por email y te sigo también por aquí.

Por cierto, ya que te gusta tanto leer, me sería un favor si te pasara un relato que, inspirado por la naturaleza de la que soy preso (más bien libre, pero me gusta el pesimismo radical ironizado) desde hace varias semanas (en una casa de campo alejada del murmullo cotidiano y mundanal, gloriosa y bendita, ¡joder!), he hecho similar al doblar de las campanas de un Becquer agónico y un Lovecraft derretido por ígneas lenguas sedientas. De veras, he escrito mucho, pero me gustaría que le echases un vistazo a este relato que pretendo mandar a algún concurso y, al menos, aunque sea una pequeña muy parte de lo que he escrito -con distinto estilo y demás cosas que en los relatos se cambia a menudo de chaqueta, porque todos los cuentistas somos, también, algo chaqueteros-, que me des tu opinión respecto al mismo.

Te lo enviaré por email, y cuando te salga de los cojones lo lees.

Una sonrisa.

10 Julio 2007 | 12:27 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Ufff... ¿Tú estás absolutamente seguro de que quieres que te comente lo que me parece un texto? Que me lees por aquí... que sabes que les saco punta hasta a los grandes y a los que admiro... que yo he hecho llorar a colegas míos con mis comentarios... que tengo MUY mala hostia hasta cuando quiero ser amable...

Usted sabrá. Yo no le pasaría un texto al Pitufo Gruñón. Bueno, yo sí. Pero yo es que soy masoca.

La única ventaja de mi hipercriticismo es que el que suele salir peor parado soy yo, al que más pongo a caldo es a mí. Nada de lo que escribo es perfecto. Nada.

Así es como se supera uno. Me repito como las morcillas: "Las flores y cumplidos no sirven de nada. Las críticas ayudan a mejorar".

Yo te comento si quieres... No has sido el primero que me lo ha pedido, sí el primero que lo ha hecho en el blog en público. A este paso voy a cerrar el chiringuito: no soy corrector; soy escritor. Mis opiniones valen tanto como las del vecino del quinto.

Eso sí, dudo que pueda abrir el archivo hasta el fin de semana. Estoy hasta arriba ahora mismo, y además tengo que actualizar.

Un saludo.

10 Julio 2007 | 07:46 PM

AcMe

AcMe dijo

Además eres un poquito cabrón y pedante, pero te lo digo desde el cariño muahahahahahahaha solo una cosa Darthz: no hagas preguntas cuya respuesta no estes seguro de querer oir; es un consejo de la Dirección General de Norias

10 Julio 2007 | 08:05 PM

Darthz

Darthz dijo

Vamos a ver Alvarito, no te lo pido porque te tome como un corrector, sino como escritor. En la página donde colaboro a diario enviamos relatos y la gente -más purista o no- da sus comentarios y siempre, de casi todos, se puede sacar algo que ayude a mejorarlo; porque yo, como tú, nunca doy por terminados mis textos, porque nunca los veo perfectos (supongo que esto es humano.

Y sí, si te lo he mandado es porque sé cómo escribes y que no te cortas un pelo; me da igual si me dices que es una mierda, pero quiero que me digas por qué. Cuando tengas tiempo, como te he dicho.

Acme, ¿de qué preguntas hablamos? :P

Una sonrisa.

10 Julio 2007 | 11:29 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

A AcMe: tenga usted amigos para esto xDDD Anda y que te follen; ¿pedante yo? ¿Cuándo? (Vale, no hace falta que contestes xD) La noria se encuentra en el taller de reparaciones; no creo que haga su aparición de momento: es que no tengo tiempo para deprimirme ahora.

Y otro día que no actualicé, y que no realicé los Importantes Cometidos que Tenía que Realizar aparte de Actualizar. Asco de vida.

A Darthz: leeré tu relato con todo el tiempo del mundo... este fin de semana. Créeme que estoy metido en un fregado bastante estúpido que me está quitando más tiempo del que debería, que tiene que ver con escribir, con una editorial y... y con mi novela, claro. Y que ya os lo contaré por aquí, o me lo callaré. Como siempre digo.

Salud.

11 Julio 2007 | 12:49 AM

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Autor del limes; siempre en la delgada línea entre la alta literatura y el pulp. Decidió, en medio de un delirio provocado por las drogas, que iba a ser el único escritor que contara historias fantásticas haciendo uso de todos los recursos sublimes y exquisitos de la Literatura Con Mayúsculas —habría tenido mucho más éxito al contrario, narrando gafapastadas en un estilo mediocre y bestsellario—. Cuando tomó tal camino único y propio y resolvió abrirlo a dentelladas, seguramente aún no había leído a Cortázar o, si lo hizo —otorguémosle el beneficio de la duda—, consideró que el maestro no se mojaba lo bastante, que no hundía los puños en el fango de la fantasía más salchichera y cutre para bruñirla en la cochura a fuego lento de su prosa preciosista y convertirla en una porcelana chinesca. Álvaro Naira es un fracasado por elección, lo cual es todavía más triste que ser un pelagatos a secas: escribió una novela, una editorial se la aceptó pero le ofreció un contrato leonino, así que se sintió ultrajado en su delicadísimo ego y la sacó en Lulú, donde nadie la lee, ni la compra ni nada, lo cual le satisface plenamente. Actualmente se encuentra en retiro espiritual en una cueva del Tíbet, con la única compañía de un ejemplar de las Psicomagias de Jodorowsky —al que no soporta— y ortigas como desayuno, comida y cena. Fruto de tales ejercicios ascéticos, ha parido un segundo libro, entre exclamaciones de eureka y albricias. Espera fervientemente que éste tenga tanta repercusión como el anterior; para ello, ha puesto todos los medios a su alcance y ni siquiera lo ha autoeditado ni sacado de su disco duro para que haga la ronda entre los amiguetes. Antes mostraba su desprecio por la literatura intelectual y el realismo en un hábil juego intertextual —ya que éstos son los géneros que más le satisfacen desde siempre—, y se presentaba como tocapelotas y cínico. En realidad no era más que un niñato un pelo irónico y corrosivo: téngase en cuenta que la ironía es una de las bellas artes; el cinismo una enfermedad terminal. Hoy en día, a tenor de la experiencia que ha ganado y de lo mucho que detesta a la especie humana —desprecio que, bien entendido, comienza por uno mismo— se puede considerar, sin temor a equivocarse, un auténtico cínico. O un enfermo terminal: ustedes deciden.








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