Rechazos de los que se cuelgan en la pared.
Hace tiempo os dije que soy un bocazas y que debería morderme la lengua y dejar de airear mis fracasos editoriales, mis envíos, fiascos y persecuciones a editores y agentes, porque hay personas implicadas a las que no les haría puñetera la gracia —especialmente si hablamos de editoriales pequeñas—. Pero esto no puedo evitar compartirlo.

Hay rechazos que duelen más y otros que duelen menos. Se trata de una carta tipo, así que no duele ni pizca. Y más cuando tardan sólo dos meses, te devuelven el ejemplar sin cobrarte un duro y te lo llevan a tu casa. Les das hasta las gracias por el detalle, porque no te lo esperabas. No es que me valga para nada —he introducido tantas correcciones desde hace dos meses que se va a ir derecho al contenedor de reciclaje: está obsoleto— pero se han portado como caballeros.
Desde el faro,
Al.
Álvaro Naira © 2007











RaraAvis dijo
Yogurt, Yogurt, Odio el yogurt aunque sea de fresa.
Un 23 de Mayo de 2007 alguien decidió que el libro ocupaba sitio y sin leerlo ni tocarlo vuelve a su casa.
Bueno, bueno a por el resto. Que tiene que salir adelante.
29 Mayo 2007 | 10:18 PM