La Coctelera

9 Mayo 2007

“No me lo trago” (Pedanteorías para una literatura fantástica I.)

Uno de los entrañables lectores del Comité de Corrección de Primeras Pruebas de mi novela —Politeísmos, y todos sabéis qué tenéis que hacer cuando salga a la venta—, hizo una lectura extraordinaria. No se puede controlar al lector; sólo se puede controlar la obra. Hay tantas lecturas como personas que leen. Uno vomita un libro y no sabe si el lector lo manchará de café, lo enmarcará en la pared, lo utilizará cuando se quede escaso de papel higiénico, lo sobará, subrayará, marcará con pegatinas, lo destrozará y lo prestará a todos sus amigos —el ideal, claro—, o lo dejará en la estantería sin abrirlo para mostrar el lomo a las visitas.

Este amigo y lector mío, al que denominaremos Santo Tomás para preservar su intimidad y para desarrollar un fatuo intertexto —que nadie me tome por cristiano, por favor; sólo soy pedante—, me dijo: “Tu novela está bien. Pero es que a mí no me gustan mucho los libros de la gente corriente, de lo que les pasa a las personas que son como yo”.

Y yo apunté: “Es un libro de fantasía”.

Y Santo Tomás dijo: “No, no lo es”.

Entonces me cabreé: “Pollas que no. A ver, los personajes llevan divinidades animales dentro, ¿de acuerdo? Es una vuelta de tuerca del tópico de los licántropos. ¿Eso no es fantasía?”.

Su respuesta me dejó clavado en el sitio.

“No hay fantasía. Están todos locos”.

“Pero al final...”, le contradije yo.

“Al final, también el narrador está loco”.

Entonces me dejé caer en la silla. Resoplé. Medité aquello. No lo había pensado así.

Y luego, me entraron ganas de darle un abrazo al chaval.

“Eso es la fantasía”, sentencié. “La fantasía realista”.

Os habréis quedado igual, supongo. Bueno, yo siempre cacareo que no hago fantasía, que no me van ni las draconadas —fantasía épica— ni los vampireos —terror— ni las navecitas —cf—, que yo cuento la historia de unos chavales que viven en el Madrid del año 2000, que salen por sitios a los que el lector puede ir a emborracharse —bueno, el Phobia ya lo cerraron—, que curran en el VIPS de Plaza de España, que comen en el McDonalds de Montera, que compran condones en la farmacia de la calle Colón y sacan pelas del cajero de Fuencarral; todo muy sobrenatural, como podéis ver. Yo trino que si bajo hasta la colilla del suelo lo hago para que el vuelo hasta el mito sea más largo, que hay que meter los elementos fantásticos poco a poco para que no rechinen y que no vale pisar las líneas, como los críos jugando en la acera: hay que saltar la delgada separación entre lo fabuloso y lo cotidiano de forma que no se noten los cruces. Yo me envanezco de que no me interese escribir fantasía cruda llena de orcos y elfos, ni ciencia ficción con sus futuros chungos y sus pistolas láser, y por eso voy y me salgo del género fantástico —en el que nunca entré, fijaos que incongruencia— e invento, inauguro y produzco el subsubsubgénero de la Fantasía Realista.

Hagan la ola y lancen pétalos de flores a mi paso, por favor.

Vale. Soy escritor. Hay que perdonármelo. Los escritores tenemos por costumbre decir un montón de estupideces y nadie nos lo toma en cuenta. “Claro, es escritor”, se dice el individuo que sale a tirar la basura en zapatillas de cuadros escoceses. “A mí me parece una memez”, piensa, “pero bueno, los intelectuales saben mucho más que yo”. Pues no. Los escritores también salimos a tirar la basura en zapatillas de cuadros escoceses, y solemos decir un mayor porcentaje de bobadas que la media nacional. Un ejemplo: creo que fue Gabriel García Márquez (¡ni más ni menos!) el que, en un arrebato babélico de singular clarividencia, decidió que había que jubilar la ortografía —andará tan contento con los mensajes de móviles—. Así que cuando yo diga que hago fantasía realista, vosotros desmesuráis los ojitos, asentís con la cabeza y sonreís como si estuvierais jugando al Paranoia —mis lectores no roleros no captarán la elevadísima fuente. Es simple: si no eres feliz en el Complejo Alfa en el que se ambienta la acción, estás muerto por traidor mutante comunista, así que las buenas partidas suelen desembocar en una continua exhibición de dentaduras ante el máster para que no te volatilice todos los clones uno tras otro—. Eh... ¿De qué hablaba antes de la digresión friqui?

De la “Fantasía Realista”, sí. Guao. Suena de la hostia de bien. Es como si le diera la vuelta hasta al realismo fantástico del boom hispanoamericano. ¿Os habéis sentido impresionados? Parece que me he inventado algo, joder. Cielos, ya con esto entro en los manuales de Lengua y Literatura de la ESO fijo. Pues no. Vosotros, lectores míos, no me creáis. Nunca.

Porque yo no hago fantasía realista. Que suenen los tambores preparatorios que os voy a explicar lo que yo hago.

trrrrrrrrrrrrrrrr

Yo hago...

fantasía a secas.

trrrrrrrrrrrrrrrcatapún chim PUM (aplausos)

Que sí. Que os oigo pensar. Desarrollé ese poder mutante en la pubertad, aunque hubiera preferido que me tocaran en la rifa las habilidades de Batman —cuyo superpoder es el dinero—. Decís:

“Al, joder, ponte de acuerdo de una puta vez, que mareas: diez días sin actualizar y ahora te dedicas a tomar el pelo al sufrido lector. Te va a leer tu puta madre mañana, anormal.”

Señores.

La fantasía es REALISTA. Por definición.

Ahora que os ha explotado la cabeza, lo discutimos. Los menores de seis años que me lean, a la cama, que va a caer un mito.

La pregunta que os hago es si creéis en los Reyes Magos. Y Maupassant —quien no lo conozca, que haga el favor de dejar de perder el tiempo conmigo y salga corriendo a la biblioteca de urgencias más cercana— responde que no. Que ya no creemos en los Reyes Magos porque sabemos que son los padres. El mundo entero está explorado: la Atlántida no se encuentra en ninguna parte. Eldorado, Avalon, Edén, los Elíseos, tampoco. Ya no podemos pintar en un mapa un Here be dragons, a no ser que seamos los yanquis del chiste.

No creemos en unicornios, sirenas y grifos porque la fauna en su totalidad está catalogada según el sistema de Lineo. No creemos en los duendes porque la tarima de nuestros pisos no cruje. No creemos en las hadas porque lo único numinoso que hay en los parques, sustitutos domésticos de los bosques, son los críos. No creemos en Dios porque no existe —lo siento, niños. Mirad que os advertí que os acostarais—. El mito murió con el progreso. Y con el progreso, nació la fantasía, que cubre ese grandísimo vacío que nos dejó la creencia al marcharse para no volver.

Podemos jugar, claro, a que no ha pasado nada. Podemos suspender la incredulidad o retrasarla. Si yo abro El señor de los anillos, no voy dando gritos a cada página chillando que los hobbits no existen. En Rebelión en la granja me parece fetén que los cerdos desarrollen sistemas políticos, y nadie en su sano juicio se pregunta cómo es posible que el lobo salude a Caperucita.

Pero eso no es fantasía. Eso es mito, o maravilla, como dice Todorov, que es mucho más coherente, inteligente (y todos los -ente que se os ocurran) que yo. La fantasía es mentira; todos lo sabemos. Si no lo fuera, no cumpliría su función. La fantasía nos permite imaginar. La maravilla no: es absolutamente real. No cabe la posibilidad de la duda ante un Zeus que lanza los rayos de tormenta: lo hace. Osiris resucita tras haber sido despedazado,
Loki se transforma en yegua para parir un caballo de ocho patas, a Gilgamesh le mide la polla tres palmos. Esas cosas pasan. Una columna sostiene el firmamento para que no se nos caiga. El sol es un carro tirado por caballos. La luna el escudo de un guerrero. Las grutas tienen fauces. Los bosques se mueven contigo de forma que no puedes salir nunca de ellos. El mar es una bestia que respira con las mareas. El infierno está bajo tierra. El cielo, sobre las nubes. Los angelitos mean cuando llueve. Los hobbits tienen los pies peludos. Cristo se encuentra en la hostia. ¿Dónde está la fantasía aquí? En ninguna parte. Éste el terreno de la creencia.

Lo que denominamos generalmente literatura fantástica entronca con otra cosa. Las draconadas lamentables como Dragonlance, Reinos y demás están ligadas a la literatura de caballerías y, en última instancia, al cuento popular y a la mitología. ¿Suceden cosas asombrosas? Ni media. ¿Acaso se asombra alguien de que los elfos tengan las orejas de punta? No. ¡Lo soprendente es que Tolkien nunca dice que las tengan así!

Es otro mundo con otras leyes, pero igual de fijas e inmutables que las que imperan en el nuestro. No puede aparecer un marciano en la Tierra Media. Un unicornio no puede salir volando —sería un pegaso o un caballo de la Barbie—. Para arrancar la raíz de la madrágora tienes que atarla a la cola de un perro negro. Si Harry Potter no pronuncia bien el Wingardum Leviosa la pluma no se eleva.

Entonces, ¿qué es fantasía?

Un relato fantástico según los expertos —tranquilos, estoy fusilando y sin dejar prisioneros, no son mis pajas mentales, de momento— es aquél en el que se introduce un fenómeno que transgrede las leyes naturales. Si el elemento inexplicable queda resuelto al final según la lógica racional que impera en nuestro universo, estamos ante un texto insólito —Los crímenes de la calle Morgue de Poe tienen un asesino insólito, pero no sobrenatural—. Si lo extraño es realmente extraño —un fantasma, un vampiro—, pasamos a lo maravilloso. Lo fantástico, entonces, está en el medio. Funciona sólo en lo que no se explica. La única forma de tragar fantasía es eliminar el efecto sorpresa. Gregor Samsa se convierte en cucaracha. ¿Por qué? ¿A quién le importa? Remedios la Bella sale volando mientras tiende la colada y es lo más natural del mundo; yo lo flotaría si no lo hiciera.

¿Se entiende? Más o menos, ¿no? Me explico como el culo. Hagamos un esquema ilustrativo.

En el cuadro de Magritte todo parece de lo más corriente. Resulta realista. Tardamos en darnos cuenta de que en el cielo es de día y en el suelo de noche, y a la vez. Eso es imposible, pero funciona. Existe en el universo del cuadro, cuyas normas son diferentes a las del nuestro. Sigue una ley por la cual en ese óleo puede ser de noche y de día en el mismo momento. Bienvenidos a Asgard, al Olimpo, a Hogwarts, a la Tierra Media. Oh vosotros los que entráis, abandonad toda incredulidad. Nos adentramos en lo maravilloso. “No se trata de asombrar con algo, sino de asombrarse de estar asombrado”, dijo Magritte.

Vale. Con Escher nos asombramos de NO estar asombrados. Convertimos en posible lo imposible. Parece un edificio real. Tiene proporciones y perspectiva, maneja un código que conocemos... pero es imposible. Hay un elemento extraño, absurdo. Nos hallamos en el terreno de lo fantástico.

Ahora bien, si alguien nos explica el truco, si este edificio de verdad puede existir en nuestro universo, en el nuestro, pasamos a lo insólito. Y apaga y vámonos: la fantasía a la mierda. Nos encontramos en el relato policiaco, en el que siempre hay una solución al acertijo. Rebuscadísima. Pero la hay.

La fantasía es real. No puede no serlo. Si es maravilla, es cierta en el espacio de la narración, en el mundo que se ha creado. Si es fantasía fantástica —joder, ¿cómo llamarla si no? Pues fantasía realista, coño— debe estar enclavada en nuestra cotidianeidad o no pita. Debe ser reconocible. Debe manejar volúmenes y puntos de fuga que reconozcamos, como lo hace Escher. Cuanto más se parezca a nuestra rutina, a lo que vemos todos los días, más nos incomodará la fantasía, más nos tocará la fibra. Los personajes de Lovecraft son hasta anodinos; la gracia está en que lo que les sucede a ellos te puede pasar a ti. Los relatos fantásticos tienen un montón de apoyaturas en lo cotidiano. En Politeísmos dedico una página entera a relatar cómo un tío limpia su casa. ¿Por qué lo hago? Porque acaba de producirse un suceso sobrenatural de los que te dejan jadeando, y hay que bajar a tierra, a los paquetes de tabaco vacíos, los billetes de metro caducados, las pelusas asesinas, la roña de la bañera y la caja de cuchillas Gillette romas y llenas de pelos. La fantasía es difícil de sostener; en un relato vale, que es cortito. ¿Y en una novela? Clímax-anticlímax. Hay que caminar con pies de plomo, subir y bajar la intensidad, regresar al día a día, volar al mito y darse un leñazo contra el suelo. El personaje de Álex es un lobo. Sí. Y es un lobo que también limpia su casa (cada cuatro años, por cierto: es incluso peor que yo).

“No me lo trago”, decía mi amigo Santo Tomás. ¿Qué no se creía? La premisa. No le parecía verosímil que unos chicos castizos hablaran de su lobo interior tras dos mil años de cristianismo. Un lector entre veinte del Comité de Corrección de Primeras Pruebas no ha pasado por el aro. Diecinueve votan sí, uno no. No me parece mal baremo. Santo Tomás el Incrédulo ha convertido mi novela fantástica en un relato policiaco: la explicación es que están todos locos. Esa lectura es posible, y no tengo nada en contra de ella. No era la que buscaba, pero desde luego lo que está claro es que yo no hago esa fantasía que deberíamos llamar mito o maravilla. Que el mundo que manejo es el nuestro, no otro. Estamos en Madrid, no en un universo muy muy lejano.

Yo sí me lo creo. De hecho, yo creo.

¿Y vosotros? ¿Pensáis que es posible llevar un animal dentro?

¿Qué es lo que espero que hagáis con mi novela?

¿Qué se hace con la literatura fantástica?

TRAGAR.

Desde el faro,

Al.

Álvaro Naira © 2007

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29 comentarios · Escribe aquí tu comentario

despistada

despistada dijo

De pequeña a veces me creía lo que leía. Ahora sólo olvido un rato la realidad para poder sentir la fantasía, y las sensaciones de los protagonistas.Así que, mientras leo, me parece lo más normal del mundo que un cuadro empiece a hablar si al personaje le parece normal también. :P

9 Mayo 2007 | 09:34 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Joder. ¿Sabes qué? Por una vez no te voy a llevar la contraria. Me has convencido, Álvaro. En la trasgresión de las leyes físicas está la fantasía, y en los mundos "fantásticos", de hecho, las leyes son más férreas aún que en el nuestro, porque, aunque no buscan la veracidad, sí buscan la verosimilitud. Es lo que decía Chesterton en Ortodoxia (más o menos, cito de memoria): en los cuentos de hadas, una manzana puede ser mágica, puede ser hasta un príncipe encantado; pero lo que nunca puede ser una manzana es dos manzanas. De la misma forma, Potter (pronúnciese arrastrando las sílabas con asco, como hace Snape XDD), ejemplo que tú mencionas, puede lanzar conjuros que rompen las reglas de nuestro mundo, pero no del suyo. Puede hacer levitar cosas, explotar cosas (bueno, él no, que es un puto inútil; Hermione), pero lo que no va a suceder jamás es que se quite una careta y se descubra que Hatty Potter era en realidad una yegua escocesa llamada Gladys. Y no puede porque el lector sentiría que le están tomando el pelo, y con razón. De este ejemplo gilipollas, deduzco que en realidad, lo difícil es lo que tú haces: jugar a romper las reglas, porque hay que saber hacerlo muy bien, o si no te estalla en la cara.

Y paro ya, que acaba de terminar de bajar el nuevo capítulo de Héroes XDDDD.

Un saludo.

9 Mayo 2007 | 09:58 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Despistada: suspendes la incredulidad cuando lees. Te enfrentas a un texto como si tuvieras todavía once años. Eso es maravilloso, en los dos sentidos. En que PUEDAS creértelo durante la lectura -yo a veces ya no puedo, el maldito ojo derecho, crítico, del escritor, me frena- y puedas disfrutar de lo fantástico como si fuera cierto. Y es maravilloso en el otro sentido: en que no es fantasía estricta, sino fantasía maravillosa. Tratas la novela como si fuera verdad, pero no lo es. Juegas. Nunca te crees que sea veraz. La fantasía realista se basaría en que durante la lectura te plantearas si eso podría pasar, si eso podría ser cierto, si esa ficción puede afectarnos, si el cuadro podría hablar en determinado momento, si el ruidito inquietante del baño es el de ungrifo, pero el de uno de escamas, pico, pezuñas y garras, claro. Regresamos a la infancia, al mito y al cuento, a lo numinoso y al MIEDO. Qué bonito sería leer siempre como si tuviéramos seis años... yo lo logro ya con pocos textos fantásticos.

A The Watcher: joder, llévame la contraria, que me aburro... Y eres un friqui. Y a mí también se me ha bajado Héroes, así que también cierro.

9 Mayo 2007 | 07:36 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Oh, lo olvidaba. Un par de vídeos más que encontré después de destrucción de la fantasía de Escher:

Vídeo 1

Vídeo 2

Desde el faro (¿tiene algún faro Escher?),

Al.

9 Mayo 2007 | 07:49 PM

Wildkatze

Wildkatze dijo

Joder, con lo de todos locos me recuerda a Homer. Lo de no creerse que unos chicos hablen de su lobo interior tras dos mil años de cristianismo me parece una soberana estupidez. Según esto, tras dos mil años de cristianismo, el ateísmo no existiría. Todo el mundo sería cristiano, y eso es una falacia.
En otro orden de cosas, gran post. Pero no entiendo porqué llamar mito a la fantasía. ¿Por qué los unicornios no existen? ¿Porqué no existe la Atlántida? Ni todo el mundo puede ser explorado ni todas las criaturas conocidas. No es un mito, no es algo que haya existido y dejado de existir ( Puskas es un mito, por ejemplo, xD) Es fantasía porque se puede creer en ellos, y no se sabe si existe o no. A mí no me vale que alguien me diga: "yo he recorrido el mundo de cabo a rabo y no hay ni unicornios, ni dragones, ni monos de seis culos". Lo tengo que ver yo.
No quiero decir que no me crea la existencia de Inglaterra, Brasil, o Burgos por no haber ido, obviamente, pero la gracia está en: ¿alguien me puede contar o dar documentos físicos reales sobre uno de esos sitios? Sí. Alguien que yo conozco puede ir y volver a Burgos, me puede enseñar miles de pruebas( el billete de bus, un queso de Burgos, yo que sé). En cambio nadie me puede dar una escama de un dragón, o un cuerno de unicornio.

En respuesta a The Watcher, en vez de una manzana que no puede ser dos manzanas, cojamos un bolígrafo. Va a sonar a chorrada, pero lo digo en serio. Tienes un boli, ¿no? Ahora lo revientas contra el suelo y qué es lo que pasa. Que el boli se divide en seis bolis que escriben a la perfección por su cuenta. ¿Qué ha pasado? que era un boli de seis colores. ¿Un boli puede ser seis bolis? Ahí lo dejo.

10 Mayo 2007 | 12:04 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Yo creo en la existencia de los monos de seis culos xDDDDD. No es un mito. De hecho, voy a pedir uno a la pajarería porque me van las mascotas exóticas.

Y no creo en la existencia de Burgos; creo que es un complot de toda la humanidad que intenta convencernos con pruebas palpables de que Burgos existe, pero en realidad cuando la gente dice que va allí los meten en un sórdido complejo industrial donde se producen las postales, los dulces típicos y los billetes de tren. Luego los lobotomizan a todos. Y por eso la gente cree que ha estado en Burgos.

Es trágico. También sucede con Parla y otros Lugares Blandos. (Para más datos, consultar Gaiman).

Hale. Que me he partido el culo con tus monos de seis culos. ¿Has pensado dedicarte profesionalmente a la escritura de parodias y diálogos para el club de la comedia, gato? (Nunca he visto el club de la comedia, francamente, la televisión es un aparato misterioso que no pone las series y películas que uno quiere ver cuando uno quiere verlas, como la mula). Y lo de llamar a la fantasía mito es una forma de prestigiarla. Así deja de ser mentira y pasa a ser cierta.

Yo creo. Por eso lo de la fantasía me toca un pelo la moral. Si en el fondo yo hago un realismo que ni Galdós...

Saludos xD

10 Mayo 2007 | 12:41 AM

Wildkatze

Wildkatze dijo

No sé quién debería ir al Club de la Comedia, XD. A mí en realidad lo que me toca un pelo la moral es que no se le llame a la fantasía por su nombre. Y que no se crea en la existencia de Burgos y los monos de seis culos.

PD: Deberías hacértelo mirar, no creo que todo el mundo esté en un complot para hacerte creer que Burgos existe, XDDDD. Ahora yo te digo, ve a Burgos. Es bonito. Es REAL. Puedes hablar con un burgalés, o como se diga. Aunque con el bonito poder de mi mente pueda ir a Hobbiton, me temo que ni por chat podría hablar con un hobbit. Está bastante claro que es fantasía y que es realidad. Pero a los escritores os gusta demasiado enrevesar las cosas que no tienen enrevesamiento. Y pide dos monos de seis culos, eso lo quiero yo.

10 Mayo 2007 | 12:54 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

No, no. Si yo estuve en el complejo industrial donde me implantaron falsos recuerdos de Burgos, donde seguramente estuviste tú también si crees que has ido a Burgos. Mi recuerdo implantado favorito es de la catedral -cómo se lo curraron los de mantenimiento de la Sociedad por la Implantación Neurológica de la Existencia de Burgos en la Especie Humana, hay que ver lo bonita que es la catedral-. También recomiendo que pidas al funcionario que se encarga de seleccionar los recuerdos según el número de días que deseas estar en Burgos (es decir, en la Fábrica de Ilusiones Burgalenses) que te introduzca quirúrgicamente el museo del retablo, con su sucesión interminable de láminas de vírgenes prepúberes atravesadas por mil millones de clavos y los chorretones de sangre disparados en cascada de sus tiernas y abiertas carnes cocinadas a la parrilla. Todo un festín para los sentidos carnívoros y sadomasoquistas cristianos. Paladares delicados, absténgase. Corren el peligro las almas impresionables de convertirse al monoteísmo católico o de que las papilas gustativas les pidan cordero asado. O jovencita a la brasa. Yum.

10 Mayo 2007 | 01:20 AM

Darthz

Darthz dijo

Interesante post, Al.

Me ha hecho gracia lo de que se puede uno traer un queso de Burgos pero no una escama de dragón. ¿Y si te digo que si se puede?

10 Mayo 2007 | 01:27 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Me alegro de que te parezca interesante, Darthz. Este post es un fusile de unos cuantos libracos que no cito porque prefiero que creáis que todas estas pedanteorías se me han ocurrido a mí, aunque si alguien quiere llamarme calcador, que me pida las fuentes que se las doy xD (Me parecía demasiado pedante poner una bibliografía de las pedanteorías).

Y claro que se puede traer uno una escama de dragón de Burgos. Basta con que el Ministerio por la Implantación Neurológica de la Existencia de Burgos en la Especie Humana se confunda de archivo y te introduzca el de Midgard. xD

A Wildkatze, una precisión:

"Pero no entiendo por qué llamar mito a la fantasía. ¿Porque los unicornios no existen? ¿Porque no existe la Atlántida? Ni todo el mundo puede ser explorado ni todas las criaturas conocidas. No es un mito, no es algo que haya existido y dejado de existir (Puskas es un mito, por ejemplo, xD) Es fantasía porque se puede creer en ellos, y no se sabe si existe o no. A mí no me vale que alguien me diga: "yo he recorrido el mundo de cabo a rabo y no hay ni unicornios, ni dragones, ni monos de seis culos". Lo tengo que ver yo."

La cuestión es que da igual que todo el mundo pueda o no ser explorado o todas las criaturas catalogadas. Un mito EXISTE. Como los monos de seis culos. Se cree que existe. Cuando los españolitos de pro avanzaban masacrando indios por las Américas, Eldorado a cada paso estaba más lejos. Pero estaba en alguna parte. Ahí no hay fantasía: hay mito. En el mito la duda no está en ninguna parte. La fantasía está sólo en la posibilidad de que haya una Atlántida, mientras no sabes si la Atlántida existe o no, no cuando la estás buscando. Si llegas de verdad a ella y tiene la planta arquitectónica de un cuento de Borges, estás en un mito (o en lo maravilloso, vaya, tanta puta terminología, me voy a acabar liando). Si llegas a un siniestro pueblo manchego que por algun extraño motivo se llama Villatlántida de Abajo, ya no estás en el terreno de lo fantástico, sino en el de lo insólito. Y cruzar los géneros es complicado y además me he perdido. Me acabo de acordar de una película prescindible y entretenida que lo hace fatal: El Prestigio (creo que la llamaron duelo de magos o algo parecido). La película va de dos prestidigitadores que se joden mutuamente. En determinado momento la magia deja de ser magia de chistera y conejo y pasa a ciencia ficción.

Y funciona de culo. No hay quien se lo trague.

Y por el contrario, otra donde se cruza la línea con mayor pericia (tampoco para tirar cohetes), aunque la peli es un bodrio: El laberinto del fauno.

Los intrépidos lectores que hayan llegado a este párrafo merecen un premio. ¡Sí! Más vídeos de Escher (estoy jodidamente enganchado a resolver los truquitos, aunque pierde toda su gracia romper la fantasía y entrar en lo insólito):

Vídeo 1

Vídeo 3

Vídeo 3

Vídeo 4

Vídeo 5

10 Mayo 2007 | 02:11 AM

The Watcher

The Watcher dijo

La diferencia entre mito y fantasía se la he intentado explicar al gato por activa y por pasiva, pero nada. Si es tan sencillo como eso: los griegos creían que Zeus iba por ahí ligando con jovencitas, jovencitos, y probablemente animales pequeños y peludos; y lo creían de verdad. Igual que creían que el fuego se lo debían a Prometeo, o que Aquiles era la polla en verso. Eran cosas tan ciertas como que había sol en el cielo. Ahora bien, cuando alguien dice: "os voy a contar un relato fantástico", todo el mundo sabe que lo que va a contar no es cierto, o, siguiendo mi propia pedanteoría (aún más enrevesada que la de Naira), que no ha sucedido físicamente.

Respecto a El Laberinto del Fauno, a mí me encanta. Creo que se mueve perfectamente en la línea entre realidad y ficción, salvo en un momento, que no diré por no destriparla, en el que no hay explicación para algo que sucede sino es la sobrenatural. Sin embargo, para mí fue una delicia ver una película fantástica tan cuidada, ¡en España! "Tengo muchos nombres, que sólo pueden pronunciar la piedra y el viento..." A mí me flipa, coño.

10 Mayo 2007 | 10:04 AM

M.C. Escher

M.C. Escher dijo

Estimado señor Naira:

Deje de joderme los inventos, que lo mío me costaba currarme todas esas movidas.

Gracias.

10 Mayo 2007 | 10:06 AM

Wildkatze

Wildkatze dijo

Os diré lo que pienso. Os está pasando como a Matrix, disfrazáis de palabrería absurda algo en lo que os contradecís. En primer lugar, para Darthz: de acuerdo, yo tengo aquí un queso de burgos, traído por mí específicamente. ( Ahora contesto a la soberana estupidez de la lobotomía burgalesa)Ahora me traes tú la escama de dragón ( y el de uno europeo, de esos que echan fuego por boca, no del de Komodo).
Naira, no sé que te has fumado, pero debe de ser un pedrolo enorme. Según eso, para ti nada existe. Puedo rebatirte todo lo que digas con tu mismo argumento.
Si llego de verdad a la planta arquitectónica de Borges, no estoy en un mito. Es un mito antes de que llegue, en el momento en el que yo estoy allí, es realidad ( independientemente de que se pueda o no). Y si la Atlántida es fantasía según tu razonamiento, también lo es Eldorado, por el mismo también.

10 Mayo 2007 | 09:33 PM

Wildkatze

Wildkatze dijo

Así que resumiendo, no se puede estar en un mito. En el momento en el que estás en un mito, lo rompes, y lo haces realidad. Ejemplo práctico:
Dieter Muller, portero alemán de Captain Tsubasa, es el portero mítico al que es imposible meterle un gol. Cuando le meten un gol, deja de ser un mito para ser una realidad. Tan sencillo como eso.

10 Mayo 2007 | 09:37 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

¿No te ha gustado el microrrelato burgalés? Es mi vena a lo Stanislav Lem, que de cuando en cuando sale a pasear sin correa. Esta noche meditaré uno sobre los monos de seis culos.

10 Mayo 2007 | 10:06 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Y respecto al mito estamos todos de acuerdo XDDD En lo que no lo estamos, creo, es en qué es fantasía y qué no.

10 Mayo 2007 | 10:10 PM

Wildkatze

Wildkatze dijo

Lo verdaderamente asombroso es que seguro que no sabes de dónde viene lo del mono de seis culos, XD

10 Mayo 2007 | 10:54 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

¿Viene de algún sitio? Gato, no me jodas. ¿South Park? Mierda. Yo que estaba ya preparando mi próxima novela con el mono de seis culos como antagonista carismático...

10 Mayo 2007 | 10:56 PM

Wildkatze

Wildkatze dijo

Eres un conformista, lo sabes porque es de la primera temporada y hasta los góticos que son todos unos conformistas la han visto. Si habláramos del Infierno en la Tierra 2006, sería otra cosa, XD

10 Mayo 2007 | 11:23 PM

Matrioshka

Matrioshka dijo

Cita:" ¿Pensáis que es posible llevar un animal dentro?"

Taenia solium

11 Mayo 2007 | 01:15 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

xD Tener como dios interior una tenia... Será una de las primeras cuestiones religiosas que responda el personaje de Álex en las Conversaciones Teológicas en la Barra del Phobia que he empezado ya a escribir; son una especie de microcuentos, unos absurdos, otros humorísticos, otros tristes, sobre la religión de Politeísmos. Ya que aún no me puedo meter en otra novela, por lo menos hacer el chorra y escribir algo. Son para subirlos a la bitácora cuando Politeísmos se publique, y no tienen especiales intenciones literarias. Si sale algo bueno, lo fusilaré para novelas posteriores.

Saludos.

11 Mayo 2007 | 01:37 PM

Serendipity

Serendipity dijo

Joder, gracias, Sr Naira.
No puedo echarte la bronca por tardar tanto en postear porque ha merecido la pena la espera. Me he reido en algunos puntos, en otros he entrecerrajado los ojos y releido bien, a ver, a ver, he tragado y concluyo que es uno de los mejores de la bitácora.
Al unicornio del pasillo le ha jodido un poco eso de saber que no existe o que es un puto boli-bic de los que se le pierden a Silvio Rodriguez.
Entre el mono de seis culos, la tia de tres tetas de Marte y la titi-de-una-sola-teta de Kung Pow, no se cual pedirme para Reyes, pero como son los padres me conformaré con que estos comieran buenos animales que de lo que se come se cría, :P
Estoy haciendo la ola y con los pétalos preparados, dentro, por supuesto... Supongo que tu libro será como un face-hugger, te mete dentro la cria y luego te estalla del pecho con parte de tu adn y aunque todos los aliens se parecen, todos son diferentes, dependiendo del animal que lo reciba (como en aquel comic que se mete en cocodrilos, ;) ...
Mi cara te espera con la sonrisa abierta y el pecho en renta, dame al lobo.
(espero que esta pequeña petición me ponga cerca de la cabecera de la cola de los libros firmados y con sello)... una pequeña guinda, a ver si te convenzo:
Yo creo, "creo" y creo que soy como la serpiente eterna que se come así misma: estoy dentro y tengo un animal dentro, al mismo tiempo.

11 Mayo 2007 | 03:55 PM

Zorba (por ejemplo)

Zorba (por ejemplo) dijo

ALUCINO. En colores, en formas geométricas, con avioncitos de papel y burbujas llenas de tinta cayendo desde el cielo (o el techo dele scenario, según se mire). He caído por aquí y como no tenía nada que hacer me he puesto a leer. Ya llevo unas semanas, pero hasta hoy no había visto tu post sobre el Phobia. Nunca fui. No sabía ni que existiera. Pero me ha dado nostalgia del pasado gótico que yo no tuve (cuando aún no sabía qué era eso:) ) y de la banqueta para siempre sola y sin fotografía por los siglos de los siglos.
En fin, que es por culpa del Phobia por lo que te escribo. Y porque no entiendo que habiendo un rincón donde se "sirva" buena literatura a diario dices que tienes cuatro lectores. Ahora ya somos cinco (por lo menos)
Gracias. Tu novela no sé, pero hay posts (y no es peloteo) que te cambian la vida.
Zorba

13 Mayo 2007 | 02:24 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Uh... Gracias. Me voy a ruborizar.

Eso de que se sirve buena literatura a diario lo entrecomillamos. Más bien dos o tres veces por semana xDD (Soy un vago).

Fíjate, a mí el post del Phobia no me parece especialmente bueno. Supongo que porque es personal. Procuro escribir muy pocas cosas personales, y cada día menos. Es una especie de depuración. Mi vida va de lo soso a lo lamentable y no me interesa ni a mí.

Y cada vez tengo menos cosas que contar, o más bien me niego contar más cosas. Supongo que porque estoy a la espera de un par de respuestas, porque no quiero seguir dando la vara con el mercado editorial y porque soy un bocazas y a veces pregono por internet cosas que me debería callar.

Tengo poco que decir porque tengo muchas cosas que decir sobre la novela, y no puedo decirlas porque no la habéis leído. Y a este paso, voy a acabar hasta los huevos de Politeísmos y realmente la colgaré en internet para que no la lea ni dios, pero para librarme yo de ella.

Y poder escribir otra cosa.

A Serendipity: sí. Es como un face-hugger. La tengo encima de la cara y me impide ver.

Necesito publicarla. Más que respirar. Necesito dejar de tocarla, dejar de mirarla, dejar de considerar los días pares que es una mierda y los impares que es la polla.

13 Mayo 2007 | 11:54 AM

Zorba

Zorba dijo

Cuando veo lo que escribes en los posts me da una envidia tremenda. Escribir con esa fluidez, con esas palabras, con todas y cada una de tus tripas... Lo que pasa (y siento ser pedante o pelota) es que los editores no me recen que les llegue a las manos algo escrito por las tuyas. Tendría que pasar algo como lo que le sucedió al primer libro de Eduardo Mendoza: llega Pere Gimferrer a la editorial, le da un apretón y se mete en el cuarto de los originales a coger el primer libro que aparezca para acompañar su ratito de rey en el trono y de repente... Paf! resulta que en vez de un libro para acompañar, se quedó en el trono hasta que acabó el libro (será de ahí de donde viene la leyenda urbana de cierto círculo místico tatuado a fuego en ciertas partes del egregio escritor?). Lo que pasa es que para que no tengas que esperar tanto como Eduardo Mendoza a ver publicada Politeísmos, a los mejor hay que hacer trampa y camelarse a las secretarias de las editoriales para que echen laxante en el café a los jefazos...
Hasta aquí, el pelota de Zorba que le va cogiendo vicio a lo de mirar tu bitácora.

14 Mayo 2007 | 02:17 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

JUASSSS ¡qué buena la anécdota de Mendoza!!!! No la conocía.

Gracias, gracias, gracias por todos tus ánimos. Y cógele vicio a leer la bitácora, aunque conociéndome, como actualizo sólo los días que caen en número primo, me abandonarás para irte a otras bitácoras más constantes xD

Lo cierto es que sigo en parón escriturario y ni sé qué contaros. Podría hacer crítica literaria, hablar de música, de alguna película o de mi aburrida vida, pero es que no me apetece...

Siempre podéis husmear en los archivos mientras yo me parto la cabeza. Lo cierto es que, aunque me considero un escritor bastante rápido, mi media es una página a la hora, así que suelo necesitar cinco horas seguidas para subir un post. Cinco horas de las que no siempre dispongo.

Para los que están aburridos, os propongo un paseo por los que yo considero los mejores posts de la bitácora:

Trastornos psiquiátricos (para mí, el mejor post de la bitácora):

La puta noria.

Mi novela:

La colilla y el mito.

Ich Steppenwolf trabe und trabe.

Lobos y mariposas.

Qué canto cuando canto a la luna.

Escrituras:

Yo estoy muriéndome, pero esa puta de Madame Bovary vivirá para siempre.

Cosas que hemos aprendido este verano.

Construye tu propia reseña.

Vida, obra y milagros:

Dios no es amor, es una errata.

Lecturas:

Cerrar el círculo.

Crítica ¿literaria?.

Divulgación pedante:

Licántropos.

Y voy a intentar ponerme a escribir ahora mismo, lo juro. Aunque, joder, el post de arriba también es de los mejores. Disfrutadlo un par de días más.

Un saludo.

15 Mayo 2007 | 12:50 PM

el Íbice

el Íbice dijo

oye, al hilo de los cuatro lectores, espero q me hayas computado como medio lector. crea algunas complicaciones, pero puedes llamar a Martin para q automatice los cálculos.

a no ser, claro, q decida contarse a sí mismo como pi lectores, y termine complicando las cosas, q es lo q hace siempre. ¿Martín se ha leído esto?

17 Mayo 2007 | 10:38 AM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

¿Medio lector? xDDDD ¿Y eso por qué? ¿Cumples con la mitad del cometido? ¿Entras y posteas pero no lees? xD

Un saludo, cabra. Y el ornitorrinco no lee ni aunque le maten. Es Mi Crítico Negativo, ¿recuerdas?

20 Mayo 2007 | 09:09 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira referenció

Mentar la bicha (El monstruo que hay debajo de la cama I).

... la realidad tiene que ser muy pero que muy creíble e identificable y hasta pedestre. Leed el post de pedanteorías para una literatura fantástica.

Era lo que querías...

24 Mayo 2007 | 11:53 PM

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