La Coctelera


4 Marzo 2007

Punto muerto. (Mercado editorial I).


Sí, joder. Lo sé. Estoy actualizando una vez por semana. Lo siento. La verdad es que tampoco tengo mucho que contar. Veréis; estoy en punto muerto. He enviado los tres primeros capítulos de Politeísmos a una compañera de trabajo de una amiga que se dedica a la autoedición, no para que me autoedite —como no venda mi cuerpo a la ciencia no me pago una autoedición, además de que es un entierro en vida: si sacas doscientos ejemplares de una novela, olvídate de publicar de verdad para los restos: no hay peor carta de presentación que un libro publicado que NO se ha vendido—. Lo que quiero es que me explique qué debo hacer para que en una editorial mi manuscrito —treinta y siete euros imprimirlo y ponerle espiral metálica a espacio simple, y hay que hacerlo a doble espacio— no vaya derecho a la papelera.

Así que espero. Yo no sé nada del mundo editorial. No soy hijo de nadie, hermano de nadie, primo, tío segundo de nadie. Soy el ex compañero de habitación del primo del sobrino del hermano del padre de alguien —¿de dónde es la cita, friquis? Una pista. El otro responde: “¿Entonces tú y yo somos...?” y le contestan: “Absolutamente nada”—. Pues yo, lo mismo. Sólo soy yo, escribo, creo que más que razonablemente bien, y quiero publicar. Pero no quiero gastar el dinero a lo tonto, que no me sobra.

Me he tirado toda la semana leyendo en voz alta Politeísmos. Tengo una faringitis impresionante. He cazado rebuznancias y reiteraciones, me he destrozado la garganta, he reído, he gritado, he llorado y he follado cuando los personajes lo hacían. Mis colegas se dedican a evangelizar sobre el libro, y la gente me dice que debo hacer un book, como las modelos, con cachos de la novela, de la bitácora, algún cuento, cosas sueltas que tenga. Y fotos de Alvarito de frente, de tres cuartos, por delante y por detrás, no te jode. Es asqueroso cómo funciona esto. Mercado. Optimizar el tiempo. Conseguir ganancias. Novedades cada minuto. Libros basura. Literatura de usar y tirar, como los pañuelos.

La cosa es simple: tengo una novela. Quiero publicarla. Me vendo a la editorial que tenga mejor distribución, dentro de las que me abran la puerta.

No sé por dónde empezar. Cogí con mucha vergüenza de la biblioteca la Guía del escritor aficionado y profesional de Fuentetaja, sólo para concluir que para decirme obviedades también me vale una tirada de tarot en el Retiro.

Esto tiene que salir. Si no es de una forma, será de otra. Si en todas las editoriales me mandan al carajo, la transformaré en guión y empezaré a dar la vara a las productoras —es un libro profundamente cinematográfico—. Si en todas las productoras se ríen de mí, la fotocopiaré y la depositaré en los buzones, como Henry Miller en Trópico de Capricornio.

Politeísmos tiene que publicarse. Y no porque sea mía. Eso me la fuma. Si fuera necesario para que saliera, me empleaba de negro editorial y que le ponga el nombre otra persona. No quiero la fama, no quiero la gloria y no quiero estar yo ahí. Tengo miedo escénico. Soy misántropo.

Tiene que salir no para que yo gane dinero y pueda fumar un paquete de tabaco al día (bueno, eso ya lo hago: dejémoslo en dos). No para que me compre una pantalla de plasma. No para que acabe de pagar los plazos del portátil con desahogo. No.

Tiene que salir porque es buena.

Tiene que salir porque puede tener éxito. Porque, igual que a mí me ha cambiado la vida, igual que se la ha cambiado a muchos amigos míos que la han leído —y es la puta verdad, y pueden decirlo, que si lo digo yo parece que me estoy echando flores, hostia—, puede cambiársela a otras personas.

Yo ya me había rendido. Yo no escribía ya. Yo consideraba que era un sueño gilipollas, igual que cuando de pequeño quieres ser bombero. Entonces apareció Álex —el personaje protagonista, el lobo feroz de la novela, el hijo de la gran puta con los cojones cuadrados—. Llegó, me dio dos hostias, me tiró al suelo, me puso las botas New Rock en la tráquea y me dijo: LUCHA, JODER. Porque dentro de los muchos mensajes de Politeísmos —destaquemos el Save the planet, kill yourself— está también ése.

Lucha.

Sabréis antes que nadie cuál es la primera respuesta. Voy a enviar, en cuanto me digan cómo, primero a Ediciones B colección Nova, a Minotauro, a Martínez Roca y a Valdemar. No, no es exactamente una novela de fantasía. No lo es, joder. Y ése no es su sitio. Por eso también voy a enviar a Anagrama y a Lengua de Trapo. Y después, a las otras setenta que tengo apuntadas. A la vez. Que me digan que no. Quiero el no. Quiero empapelar mi pared con sus cartas. Quiero podérselas restregar algún día. Cuando salga. Cuando la gente juegue, como yo lo hago, como lo hacemos todos, lectores del Comité de Corrección de Primeras Pruebas, a Politeísmos. A buscar a la bestia que llevas dentro. Ser un predador, ser una presa, un carroñero. Ser fiel a su comportamiento. Comer, cazar y aparearse.

Sólo estoy esperando a que me den la salida. Entonces, a correr.

A cuatro patas, siempre.

Desde el faro,

Al.

Álvaro Naira © 2007

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11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

The Watcher

The Watcher dijo

"Porque, igual que a mí me ha cambiado la vida, igual que se la ha cambiado a muchos amigos míos que la han leído —y es la puta verdad, y pueden decirlo, que si lo digo yo parece que me estoy echando flores, hostia—, puede cambiársela a otras personas."

Doy fe.

4 Marzo 2007 | 08:40 PM

AcMe

AcMe dijo

"y es la puta verdad, y pueden decirlo, que si lo digo yo parece que me estoy echando flores" ¿presume un pájaro cuando vuela?

4 Marzo 2007 | 09:33 PM

Wildkatze

Wildkatze dijo

Sí, Politeísmos ha de ser publicada. Puede que hoy, o mañana...o cuando una editorial quiera, que más da. Pero será publicada.

Que cambie la vida, o la forma de pensar de la gente, no es sinónimo de calidad. Matrix ha cambiado la forma de pensar de muchos directores de cine y es una mierda con vistas al mar, por poner un ejemplo. Y no quiero decir que Matrix tenga algo que ver con la novela, por suerte Politeísmos no tiene nada que ver con esa parodia de trilogía, quiero decir que no me parece un argumento fiable al 100% para decir que algo debe publicarse. Prefiero decir que tiene que publicarse porque es buena, y punto. Y el que no se lo crea, solo tiene que esperar.

5 Marzo 2007 | 09:46 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

"Mierda con vistas al mar". xDDDDDDDDD Joder. ¿Es tuya la expresión? Es la polla. No te asombres si queda inmortalizada en alguna novela, algún día.

5 Marzo 2007 | 10:19 PM

Wildkatze

Wildkatze dijo

Pues la verdad, ya no recuerdo si la copié o no a algún cachondo, la uso demasiado a menudo y desde hace mucho tiempo, XD.

5 Marzo 2007 | 10:26 PM

Rara Avis

Rara Avis dijo

Ah! Pero hay trilogia de Matrix, yo pensaba que solo era una película.

Por cierto, a partir de ahora me declaro el enamorado oficial de Monica. Hale, a joderse los demas.

6 Marzo 2007 | 12:10 AM

Al

Al dijo

En realidad estoy acojonado, Stav. Según la hora del día y lo que haya comido el día anterior, mi forma de pensar oscila desde la egomanía a la depresión profunda y llego a considerar que debo dejar que se pudra la novela en mi disco duro, porque no estoy listo, porque no lo estoy, porque algún día escribiré cosas mejores, porque puede que me avergüence pronto de esta novela juvenil, diletante y bisoña, porque Politeísmos comienza de forma floja, muy floja, aunque vaya subiendo. Porque empieza como un texto adolescente algo gilipollesco y... y bueno. Pues va cambiando poco a poco, sin que nos demos cuenta.

Pero a los dos minutos pienso que es la polla en bicicleta y que me voy a comer el mundo a cucharadas. ¿Con cuál nos quedamos?

Pues con la postura intermedia, supongo. Ni es tan maravillosa como pienso cuando sube la noria ni es tan mala como pienso cuando la noria baja.

Mala no es. Joder. Tampoco voy a mentir. Está DEMASIADO trabajada como para ser mala. Juvenil, pues sí. A ratos.

¿Qué tengo en contra de la literatura juvenil...? Me lo reservo para un post. En realidad, nada. Sólo que no es mi sitio. Punto.

No me pega ninguna editorial. Es el problema. No sé por dónde empezar. Debo escoger una y esperar su respuesta negativa antes de enviar a cuarenta a la vez. Es un testeo. Si estoy enviando de forma incorrecta, si la carta de presentación no tiene las Cualidades Crujientes necesarias para la lectura de la novela, mejor cagarla con una que con todas.

Valdemar no publica más autores españoles contemporáneos que Pilar Pedraza, hasta donde yo sé. Y ésa es el Pope de la literatura fantástica peninsular, no nos engañemos.

Minotauro sólo te quiere si tienes orcos y elfos o pistolas láser y naves alienígenas. Ando escaso; lo mismo debería aterrizar una en medio del Phobia mientras los personajes se emborrachan para pasar la criba, no te jode.

Martínez Roca igual, pero ni siquiera cuentan con Bradbury y la Leguin en su catálogo, que suben la calidad media de las colecciones de Minotauro y perdonan otras bazofias.

Siruela es muy especialita. La sensación que da al mirar sus publicaciones es que para publicar en Siruela o eres la puta hostia y llevas muerto un par de siglos (las dos coordinadas son necesarias) o te publica el primo de zumosol.

Anagrama vende a sus muchachos. Sus fotos, sus firmas, sus poses extravagantes y sus entrevistas cálidamente bohemias. Yo no quiero figurar. En serio. No valgo para eso. Quiero publicar, pero no quiero las mieles de la publicación. Sé que es raro. Vale. Soy raro.

Imagina qué opinaría una editorial que hace publicidad hasta de la pasta de dentífrico de sus geniales hallazgos si el muchachito al que no conoce ni su padre indica que no quiere foto en contraportada, no quiere conceder entrevistas, no quiere hacer giras y no quiere sesiones de firmas porque detesta y desprecia el MERCADO editorial y admira profundamente a Salinger, y no por El guardián entre el centeno, novelita que no tiene absolutamente nada de particular ni aunque la leas con nueve años, sino por las habilidades de Houdini de su autor.

Ediciones B publica Mortadelo. No, vale, no es eso. Es que no saca autores españoles. Y la colección Nova es exclusiva de señores con pistolas láser, que yo sepa.

Lengua de Trapo... ¿Qué pega ponerle a Lengua de Trapo, probablemente la iniciativa más interesante del mundo editorial del momento? Ah. Ya. La portada es amarillo pollo, joder.

Luego están las tropecientas ínfimas. En ésas sí hay posibilidades, pero claro. Hablemos de distribuir para el vecino del quinto, porque al séptimo no llegan.

Todo son excusas, Stav. En cualquier caso, se me están acabando. Politeísmos está terminada. Toca cogerse las pelotas, hacer la puta carta y enviar. Y YA.

16 Marzo 2007 | 01:38 AM

The Watcher

The Watcher dijo

Minotauro ha publicado una novela llamada Gothika que creo que va de vampiras; Martínez Roca acaba de publicar El Club Lovecraft (no lo he leído pero creo que no salen pistolas láser). Y el color de las portadas de Lengua de Trapo no tiene nada de malo, cambias el lobo interior del protagonista por un pollito interior y así hace juego.

Así que menos rollos y a enviar YA, cojones, que a este paso, y al ritmo que destrozas tus hígado y pulmones, acaba siendo una novela póstuma. (Anda, mira, así lo mismo te publicaba Siruela XD).

16 Marzo 2007 | 01:09 PM

miguel

miguel dijo

bienvenido al club.
Ahora no tengo tiempo,.... pero ya hablaremos.

18 Mayo 2007 | 05:38 PM

Álvaro Naira

Álvaro Naira dijo

Bienvenido a mi faro, Miguel. Un saludo. Y sí, esto es un asco.

20 Mayo 2007 | 07:37 PM

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alvaronaira

Madrid, España
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Autor del limes; siempre en la delgada línea entre la alta literatura y el pulp. Decidió, en medio de un delirio provocado por las drogas, que iba a ser el único escritor que contara historias fantásticas haciendo uso de todos los recursos sublimes y exquisitos de la Literatura Con Mayúsculas —habría tenido mucho más éxito al contrario, narrando gafapastadas en un estilo mediocre y bestsellario—. Cuando tomó tal camino único y propio y resolvió abrirlo a dentelladas, seguramente aún no había leído a Cortázar o, si lo hizo —otorguémosle el beneficio de la duda—, consideró que el maestro no se mojaba lo bastante, que no hundía los puños en el fango de la fantasía más salchichera y cutre para bruñirla en la cochura a fuego lento de su prosa preciosista y convertirla en una porcelana chinesca. Álvaro Naira es un fracasado por elección, lo cual es todavía más triste que ser un pelagatos a secas: escribió una novela, una editorial se la aceptó pero le ofreció un contrato leonino, así que se sintió ultrajado en su delicadísimo ego y la sacó en Lulú, donde nadie la lee, ni la compra ni nada, lo cual le satisface plenamente. Actualmente se encuentra en retiro espiritual en una cueva del Tíbet, con la única compañía de un ejemplar de las Psicomagias de Jodorowsky —al que no soporta— y ortigas como desayuno, comida y cena. Fruto de tales ejercicios ascéticos, ha parido un segundo libro, entre exclamaciones de eureka y albricias. Espera fervientemente que éste tenga tanta repercusión como el anterior; para ello, ha puesto todos los medios a su alcance y ni siquiera lo ha autoeditado ni sacado de su disco duro para que haga la ronda entre los amiguetes. Antes mostraba su desprecio por la literatura intelectual y el realismo en un hábil juego intertextual —ya que éstos son los géneros que más le satisfacen desde siempre—, y se presentaba como tocapelotas y cínico. En realidad no era más que un niñato un pelo irónico y corrosivo: téngase en cuenta que la ironía es una de las bellas artes; el cinismo una enfermedad terminal. Hoy en día, a tenor de la experiencia que ha ganado y de lo mucho que detesta a la especie humana —desprecio que, bien entendido, comienza por uno mismo— se puede considerar, sin temor a equivocarse, un auténtico cínico. O un enfermo terminal: ustedes deciden.








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