¿Quién es quién? (De MB)
Un amigo mío, maestro del arte conceptual, ha considerado oportuno regalarme unos retratos de los protagonistas de mi novela. Él, claro, no sabía que yo iba a perder el culo en colgarlos en la bitácora. ¿Resultado? Pronto se verá sacudido por la especulación del mundo de las subastas y los museos de arte moderno le acosarán, cuando él sólo desea permanencer apartado de la sociedad, a solas con su creación. Hijo de puta que es uno.
Además, sólo como curiosidad, también os ofrezco mis fotomontajes sobre los personajes. Como podréis comprobar, soy un hacha con el adobe, y las nubes de difuminados cutres, los tampones de clonación clarísimos, los problemas de perspectiva y las capas mal montadas son detalles que enriquecen la composición, aportando variedad de matices.
En primer lugar, he hecho a la zorra de Verónica. Breve descripción, todos los derechos reservados para los (afortunados) que aún no la conocen:
“Verónica tenía los ojos brillantes y la cara en forma de corazón y la sonrisa húmeda y la melena rizada de color fuego y un corsé de charol y ligas de encaje bajo la falda de tul y botas altas como el gato del cuento”.
Sabe a poco, ¿eh? Claro, es que está muy buena. Tranquilos, que en Politeísmos tiene páginas y páginas de descripción. He escogido la más cortita, por aquello de abrir boca y no hacer spoilers y no plantar la mejor de todas por si los plagios, que sé que ahí fuera hay una manada de chacales esperando mis textos para robármelos. Hacéis mal: está todo registrado, almas de cántaro, pero como aún así soy paranoico no os pego más sobre Verónica, cuyo tótem es el zorro, que viene a querer decir que este personaje tiene una zorra en su interior y además es una zorra, como se puede comprobar por la mirada en el fotomontaje de abajo. Que la modelo de la que saqué la imagen no se sienta ofendida que es un piropo.
Ésta es la primera versión de Verónica.
Aquí el original . Me he matado, ¿eh?
Ésta es la segunda, que me satisface muchísimo más porque parece una cría —Verónica es toda una lolita de diecisiete años— y es más guapa, pero no tiene tal cara de zorra, lo que me parece fatal.
Aquí el original , quién la ha visto y quién la ve.
Ahora, lo que todos esperábamos: la obra magna no figurativa de mi colega, interpretando a Verónica desde su óptica superior de artista:
Sublime.
Lucien, el cuervo, es un tipo misterioso. Es tan misterioso que no os voy a decir nada de él. Mi amigo ha sido incapaz de plasmarlo. Yo sí, que por algo es hijo de mis teclas, de mi sudor y de mi sangre. De mis poluciones nocturnas no. De ésas es fruto Verónica.
He aquí mi trabajo con el adobe.
¡Sí! ¡Sí! ¡He sacado la cara EXACTAMENTE DE QUIEN PENSÁIS !
(Decid todos a coro: AL, ERES LO PEOOOOORRRRR)
En cuanto al protagonista, Álex, es imposible de fotomontar porque reúne tantas perfecciones que ni siquiera es pedante. Os deleito con una imagen del lobo feroz salida de mis lápices, que nos ilustra acerca de los motivos por los cuales me dedico a darle a la pluma y no al pincel.
No, no es un maleducado. Tiene variedad de registros dialectales diastráticos o sociolectos, que es muy diferente. Y sí: sucede justo lo que temíais. Está calcada de Dragon Fall. Lo superaréis. Con el tiempo.
Ahora, la visión ultraterrena de mi colega el pintor, que se ha fijado en el momento justo en que Álex desata su Dios Interior y otras polladas por el estilo.
Y por último, el fotomontaje de verdad del protagonista de Politeísmos. Si hubiérais hecho vuestros deberes y leído desde el principio, lo conoceríais.

Desde el adobe photoshop y perdiendo el tiempo,
Al.
Álvaro Naira © 2006








