Cosas que hemos aprendido este verano.
Este verano hemos aprendido un montón de cosas importantes, entre ellas a beber antes de las diez de la mañana, que nunca hay suficiente tabaco en casa, que ninguna responsabilidad es tan urgente como para no dejarla para el día siguiente, que la vida son cuatro días pero que ya vamos por el final del segundo, que llega un momento que hay que coger el toro por los cuernos, que si quieres algo bien hecho, tienes que hacerlo tú mismo —ya nos lo dijo el cangrejo de la sirenita, pero hasta este año no lo habíamos puesto en práctica—, que la vida se mide en cuestión de huevos y de falta de huevos, que la opinión de los demás importa muy poco, que si no intentas trepar a la cima no vas a llegar nunca a ella. Hemos aprendido que el bailyes con cereales es un buen desayuno, el whisky una comida equilibrada y el ron una estupenda cena. Hemos aprendido que el trabajo de escritor es durísimo y poco gratificante y que, si no te atreves a poner en circulación el texto, ni siquiera es un trabajo. Hemos aprendido cosas muy importantes del personaje del lobo, que no sólo dice verdades como puños, sino verdades con los puños: hemos aprendido a luchar y a perder con orgullo, considerando que, a pesar del fracaso, hemos ganado.
He acabado de escribir la novela. Politeísmos está terminada.
No tengo nada más que decir. Hoy.
Desde el faro,
Al.
Álvaro Naira © 2006








